12 de mayo 2001 - 00:00

Cavallo logró ubicar a la AFIP bajo su órbita

Fernando de la Rúa decidió esta noche pasar la AFIP - organismo recaudador de impuestos y aranceles de Aduana - de la Jefatura de Gabinete al ministerio de Economía. El anuncio confirma un adelanto de Ámbito Financiero en la edición de ayer.

Lo explicó Domingo Cavallo en la conferencia de prensa en la cual también presentó los decretos de reglamentación del IVA. El presidente examinaba anoche un borrador del decreto de pase de la AFIP que firmará en las próximas horas y que además ratifica en el cargo al actual titular del organismo, el radical Héctor Rodríguez.

La decisión manifiesta una fórmula de compromiso que satisface a Domingo Cavallo en su deseo, desde que asumió el cargo, de arrebatarle el control directo de la recaudación a Chrystian Colombo, a cuyo cargo de jefe de Gabinete compete la responsabilidad política según la Constitución de 1994 pero no le deja designar a un funcionario propio.

Tras una larga reunión que mantuvo en Olivos en la tarde de hoy con Colombo y Cavallo, De la Rúa también decidió mantener la oficina que se ocupa de pagar jubilaciones y pensiones (el Anses) en el área del ministerio de Trabajo y mantener a cargo del organismo que tiene un presupuesto de casi $ 23.000 millones (la mitad del presupuesto nacional) al radical Rodolfo Campero.

Este sin embargo reportará funcionalmente a la jefatura de Gabinete, donde Colombo tiene de numero dos a Armando Caro Figueroa, la persona a quien Cavallo le quiere confiar una reforma profunda de ese sistema.

El Anses es un organismo que desde 1999 ha sido administrado por dirigentes de la UCR como el sanisidrense Melchor Posse y ahora el radical ex storanista Campero. Su línea de gerentes, además, se recluta en el riñón del alfonsinismo y del sector de Leopoldo Moreau de la provincia de Buenos Aires.

También desde que asumió Cavallo ha querido desalojar del Anses a los radicales, a quienes los acusa de ineficiencia en el manejo de los fondos. También les reprocha no haber cortado con miles de jubilaciones truchas (obtenidas sin los aportes y los requisitos legales) que son un agujero negro de la tesorería.

Estos responden que no es cierto, que han suspendido el pago de miles de prestaciones en esas condiciones - aunque admiten que siguen otras sin detectarse aún-. También se quejan de que esas jubilaciones truchas en buena parte datan de la época en que Cavallo y Caro Figueroa eran ministros de Carlos Menem y fomentaban, para beneficiar a los fondos privados de pensiones, el traspaso apresurado de cajas de jubilaciones provinciales sin beneficio de inventario.

Ayer De la Rúa recibió en Olivos a Héctor Rodríguez, a quien ratificó en el cargo de la AFIP , con su secretario Legal y Técnico Virgilio Loiácono a quien le instruyo sobre la redacción de los decretos de pase de la AFIP y de la nueva dependencia política del Anses.

El confirmado Héctor Rodríguez es un veterano recaudador que - siendo radical - se desempeñó junto a Carlos Tacchi en dos oportunidades. Este contador fue un profesional de carrera de la DGI y fue miembro del colegio de auditores de la Auditoria General de la Nación en representación de la UCR. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín trabajo en el Tribunal de Cuentas de la Nación y cuando asumió De la Rúa lo designo secretario Legal y Técnico. De ahí lo llevo a la AFIP cuando renuncio Carlos Silvani.

Desde que Cavallo asumió Economía manifestó su interés en llevarse la AFIP a su ministerio de la jefatura de gabinete. Ahora lo logra pero lo hace manteniendo a la persona que ha querido De la Rúa que esté allí.

De la Rúa apuro estas decisiones en un intento de frenar una guerra sorda que libra Cavallo con la gobernante UCR, cuyo jefe Raúl Alfonsín ha convertido la bandera de que el Anses siga en manos de dirigentes de su partido.

Rechaza la idea de Cavallo de que la Anses abandone sus funciones de administrar el sistema previsional y se convierta en una oficina de superintendencia de la actividad privada del sector. Esa idea está ya contenida en el decreto de necesidad y urgencia de reforma previsional firmado por De la Rúa en diciembre y cuya vigencia esta suspendida hasta que termine la pelea en el Congreso sobre el aumento de la edad de la mujer para jubilarse y la desaparición de la llamada Prestación Básica Universal, una suerte de piso para quienes cobran jubilaciones.

Cavallo acusa a los radicales de administrar el Anses sin eficiencia profesional y además de usarlo como una caja política.

En esa guerra con Alfonsín y la UCR, Cavallo cuenta con el apoyo de De la Rúa, que ahora le concede un triunfo recortado: pasa el sector a jefatura donde está su delegado Caro Figueroa (para quien soñó un nonato ministerio de Seguridad Social) pero que debe convivir con un jefe alfonsinista como Colombo. También mantiene a Campero, pero le indica en el decreto que debe avanzar en una reforma con reducción de gastos, la eliminación de las jubilaciones fraudulentas y una concentración en las tareas de superintendencia.

Prenda de esta pelea es el acuerdo electoral que deja avanzar Cavallo entre su partido Acción por la Republica y el PJ de Ruckauf y Duhalde. En un operativo para irritarlo a Alfonsín, que compite con Duhalde por la senaduría nacional en Bs. As., Cavallo arma listas en su contra para esmerilarlo en su pelea adentro del gobierno por el control del sistema jubilatorio.

La decisión de De la Rúa sobre Anses y Afip es una típica salida por la tercera vía de las que suele ufanarse el presidente que las toma "para bien de todos y para mal de ninguno". Un método inspirado en versos del Martin Fierro que en general no le ha funcionado.

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