15 de marzo 2001 - 00:00

Cuanto mayor el ajuste de López Murphy, mejor

Hemos oído grandes preocupaciones respecto del ajuste que efectuará el nuevo ministro de Economía. Es difícil ponerse en la cabeza de una persona con la capacidad, conocimientos y el equipo de lujo del Dr. López Murphy. Para orientar al lector, se me ocurre el siguiente ejercicio.

Problema. La Argentina, uno de los países que más creció en el mundo, en la década 1989-1999, detuvo su marcha, desde fines de 1998. Hoy la población está inquieta porque sus ingresos han caído. Por otra parte, los cambios estructurales que dieron lugar al extraordinario crecimiento también dejaron una porción importante de la gente lastimada, por una disminución de sus condiciones de vida. Existe una gran cantidad de personas sin ocupación oficial al tiempo que el número de personas ocupadas también alcanza la cifra récord de 13.800.000. Por otra parte, la experiencia de nuestro país señala que cuando cunde la impaciencia y el malestar se adoptan decisiones contrarias al interés general.

Impacto

Esto ha llevado, en el pasado, a tirar por la borda los logros alcanzados, según la fatídica expresión de Herman Kahn, el creador del Hudson Institute. En consecuencia, el riesgo-país se eleva, junto con el costo del endeudamiento. La solvencia de las empresas y del Estado disminuye. Esta retracción de la confianza, a su vez, restringe la demanda interna con el consiguiente impacto negativo sobre la calificación del riesgo argentino, los ingresos y la ocupación.

En este momento, el principal escollo a la actividad es el peso del Estado. Como en una empresa que tiene buenos productos, pero un costo fijo desproporcionado con su volumen, se deberá cortar gastos e impuestos para mantenerla con vida. Lo mejor sería emplear tanto el hacha como el bisturí para eliminar costos ineficaces, que los hay por doquier. Como todo cambio importante, ello incluirá la disminución de remuneraciones y prestaciones exorbitantes En este punto, se impone la revisión de la doctrina del derecho adquirido, en cuanto sostiene abusos a costa permanente del resto de los contribuyentes.

Ubicación. Durante su gestión, de poco más de un año, el Dr. Machinea implementó una gran cantidad de ajustes y cambios de rumbo. Ello no es deseable porque los empresarios y la población deben contar con el horizonte más largo posible para decidir sus actividades. El nuevo ministro debería, idealmente, hacer conocer un programa general, dentro del cual irá implementando sus decisiones.

Plataforma. El Dr. López Murphy tiene que moverse en un estrecho sendero de exigencias y condicionamientos. Como el cazador de especies peligrosas no puede transmitir inseguridad o desconcierto. Sus acciones, resultantes de un plan, tienen que estar totalmente encadenadas y enfocadas, siguiendo un derrotero pautado de antemano, con las lógicas correcciones tácticas. Se impone dividir en dos su tarea. Corto plazo, para salir del estancamiento y, largo plazo, para devolver a nuestro país a la pista de los que más progresan.

Corto plazo. Estas decisiones darán un respiro para preparar las reformas estructurales de largo plazo. Sin que el orden de enumeración sea indicativo de prioridad: 1. Acuerdo con el FMI para que, cumpliendo la meta anual, se puedan exceder las pautas del primer semestre. Esto permitiría regular la colocación de deuda para maximizar el impacto reactivador del blindaje. 2. Eliminación de gastos por montos significativos. La cantidad de reparticiones sin propósito que existe en la administración nacional facilitaría los anuncios que demanda la población. Que el Comité Federal de Radiodifusión más el Instituto del Cine gasten $ 130 millones contra los $ 100 millones del INTA revela la absoluta falta de prioridad del sector agropecuario y de lo poco que interesa ayudar a los menesterosos.

Manejo

Las transferencias por prestaciones de salud, jubilaciones, etc., deben ser monitoreadas celosamente pues es en los grandes montos donde se pueden obtener grandes ahorros. El enorme gasto administrativo de la Seguridad Social confirma el manejo desaprensivo de la cosa pública que justifica el alto coeficiente de riesgo país. 3. El ministerio podría convocar a lo mejor del sector privado, fundaciones, auditorías, etc., para que, a costo de distintas agrupaciones no gubernamentales, produzcan recomendaciones prácticas y apoyos para esta labor de afianzar la eficacia estatal. Los particulares son los más interesados porque, con los cortes de expensas vendrán reducciones de los impuestos. 4. Privatización del Banco de la Nación. No existe actividad más alejada de la función pública que la bancaria. En ningún país avanzado existe un banco oficial próspero y libre de sospechas de mal manejo. 5. Privatización de tareas de control impositivo y de recaudación.

Un Estado que cobra mucho a pocos voluntarios y mantiene exentos, por leyes o por costumbre, a una gran porción de la actividad económica es subversivo. 6. Comenzar los programas anunciados, en diversas oportunidades, de vivienda y de infraestructura. Estas inversiones, que cuentan con financiamiento, empujarán el gasto interno. 7. Iniciar la apertura económica, junto con los miembros del Mercosur. La Argentina y Brasil son las economías más cerradas del planeta, en relación con su tamaño.

Diferencia

La gran diferencia entre las naciones ricas y pobres está en la eficacia del ordenamiento institucional para proteger la propiedad y los demás derechos individuales. Las naciones son pobres porque no sostienen la propiedad. En el caso de nuestro país las instituciones, desde la Justicia, la educación, pasando por los demás poderes públicos, las regulaciones, etc., no funcionan eficazmente. Nadie se ocupa de defender la propiedad y los derechos individuales, la finalidad misma de la creación del Estado.

La colaboración de las entidades y personas privadas en el control del gasto y el establecimiento de una carrera profesional para los funcionarios serán prioritarias.

En mi libro, «Dolarizar: el fin de las monedas nacionales», que aparecerá a fin de este mes, planteo más detalladamente, además de la dolarización, la reforma de las estructuras. El producto final de las mismas es la disminución del riesgo-país. Porque ese coeficiente revela la distancia que nos separa de la civilización. Nuestros ingresos y el valor de los activos y empresas serían tanto mayores cuanto menor sea ese indicador de riesgo.

El Dr. López Murphy tiene el mandato, con el resto del equipo del Presidente y junto con el Congreso, para efectuar los cambios que derrumben las barreras que nos impiden trabajar. Que ajuste mucho para que salgamos cuanto antes adelante.

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