13 de julio 2001 - 00:00

El peronismo apoya las medidas pero condiciona la actitud final a una nueva cumbre con De la Rúa que el gobierno pretende se haga el domingo

Los gobernadores peronistas decidieron en la cumbre con la cúpula del gobierno que se realizó hasta pasadas las 21:30 en la residencia presidencial de Olivos, dar un apoyo condicionado pero amplio al proyecto del gobierno de avanzar hacia el déficit cero en la ejecución del presupuesto nacional.
La condición se conocía: que se conozcan en detalle y que termine el estado deliberativo algo incomprensible para el estilo verticalista del peronismo dentro de la UCR y del FrePaSo.

El gobierno le prometió a los visitantes, que pasaron más de tres horas y media en Olivos sentados en una inmensa mesa en U con la cúpula del gabinete de Fernando de la Rúa, que las dos condiciones serán cumplidas el domingo: detalle de las normas para reducir al gasto para emparejarlo con lo que se recauda y apoyo del oficialismo.

Para ese día el gobierno quiere que concurran de nuevo los gobernadores a Olivos a protagonizar con el oficialismo una foto de familia que aguante la apertura de los mercados del lunes. La reunión de Olivos también dejó abierto el camino para nuevo pacto fiscal con las provincias contemple alguna forma de auxilio a las necesidades de financiación.

Pasadas las 21, el jefe de gabinete Chrystian Colombo vigilaba de cerca la redacción de un memorándum que se llevan los mandatarios a sus provincias que contiene una serie de puntos a discutir el domingo en lo que será un acta de acuerdo entre oficialismo y oposición.

Mientras se redactaba ese memo en una mesa, en otra, mirando el trabajo de la mayoría, Fernando de la Rúa intercambia anécdotas políticas con el veterano gobernador de Santiago del Estero, Carlos Juárez.

En la cumbre estuvieron Fernando de la Rúa, sus principales ministros y los gobernadores peronistas, quienes postergaron la manifestación de apoyo total que les reclamó el gobierno a que los partidos de gobierno, UCR y FrePaSo, manifiesten antes su apoyo y den a conocer el paquete de medidas alternativas que decían anoche estar estudiando sus técnicos.

Al retirarse de Olivos, los gobernadores peronistas confiaban en que su condición será satisfecha; de lo que no estaban tan convencidos era de viajar de nuevo a Buenos Aires para sacarse la foto del ajuste con el gobierno al que tienen el trabajo de oponerse hasta el límite de lo posible.

En la reunión el presidente les reclamó a los gobernadores (estaban todos, menos el santacruceño Néstor Kirchner, quien mandó al vicegobernador y se disculpó porque está de viaje) la firma incondicional de un apoyo que dijo necesita para que los mercados terminen de desconfiar de la Argentina.

Ese argumento lo reforzó Domingo Cavallo (estaba en la mesa acompañado de los ministros Chrystian Colombo, Patricia Bullrich y de los secretarios Jorge Baldrich y Eduardo Garnero) cuando arrancó con una filípica contra los gobernadores. En su habitual de voz tono en sostenido y media octava arriba acusó a las provincias de llevar al país al borde del default.

La inquietud de los gobernadores, algunos de los cuales pidieron airados la palabra, lo moderó hacia la súplica. Les expuso el dramatismo del cierre del riesgo país del viernes que, dijo, se sostiene porque el sistema bancario es firme. Deslizó, cuidando el lenguaje, que la presión sobre los depósitos pone de nuevo a prueba a los bancos, que confía la semana que viene respondan sin sobresaltos a la demanda del público.

En un aparte que se tomaron los gobernadores con Colombo para discutir si venían de nuevo a Buenos Aires el domingo, el jefe de gabinete los impresionó con una confesión, que la semana que termina se fueron del sistema varios cientos de millones y que la semana que viene será crucial para el destino del tipo de cambio. Con eso terminó de convencerlos de que apoyen la actitud del oficialismo.

Al regresar se hizo otra ronda de exposiciones de todos los presentes y Cavallo se dirigió a los peronistas pidiéndoles que muevan a sus legisladores para que le voten dos cosas: 1) la reforma de la ley del cheque para evitar que se usen a mutuales y cooperativas como intermediarias de transacciones para evadir ese tributo. “e nos están yendo $ 50 millones por mes por esa trampa que nos hacen se quejó el ministro-. Por eso necesito que voten ya mismo la reforma. 2) Pidió que el Senado conceda el acuerdo a los directores del Banco Central que falta.

“ecesito que haya un vicepresidente como el que está propuesto (se trata del economista Alfonso de Prat Gay, hoy en el J.P. Morgan de Londres) para que salga a recorrer el mundo explicando la situación” Los presentes dijeron que harán lo que esté a su alcance.

De la Sota leyó el documento que traían preparado los gobernadores desde la casa de la Provincia de La Pampa, adonde se había acuartelado desde las 14:00.

En esa pieza se reflejan dos actitudes manifestadas en esa reunión previa, que concentró a la mesa nacional de conducción del peronismo, es decir gobernadores, jefe de los bloques legislativos y la cúpula de la CGT de los “ordos” 1) la de todos los mandatarios presentes (fueron de todas las provincias aunque Tierra del Fuego envió a un representante del gobernador, de viaje por el extranjero) de buscar un acuerdo con la Nación que les evite en los próximos meses el calvario de financiamiento por el que pasaron en julio (sueldos y aguinaldos). 2) la dureza de un ala dura, representada por José Manuel de la Sota y el cegetista Rodolfo Daer, que llegó a plantear que la ida a Olivos era una trampa de la que debía huir el peronismo.

De la Sota, que fue el más enérgico de los presentes, cuestionó a De la Rúa que no manejase con firmeza a su partido: “iene que aclararle al país quién gobierna y con quién gobierna” En tono también firme el presidente se escabulló con el argumento de que “n una Alianza hay siempre disidencias pero todos tiran para el mismo lado”

El documento de los gobernadores De la Sota fue el resultado de una mezcla de las dos actitudes y privilegia un método que sugirió la cabecera de la mesa que ocuparon en la Casa de La Pampa De la Sota, Carlos Ruckauf y el coordinador Ramón Puerta: huir del abrazo del oso del gobierno.

La especulación de los gobernadores es que la Alianza está especulando ya electoralmente con la malandanza de su propio gobierno. Para eso incita a De la Rúa que tome medidas de ajuste drástico sobre el electorado de los partidos mayoritarios (empleados públicos, maestros, jubilados), fuerza la situación para que el peronismo se solidarice con esas medidas y después va a hacer campaña pública contra esas medidas que sugirió en privado.

La exposición de De la Sota trasmitió la intención de evitar esa trampa y forzar al gobierno a anunciar primero las medidas, luego mostrar a Raúl Alfonsín y a Darío Alessandro en una actitud de respaldo inequívoco de las medidas y recién después darán su opinión. Eso ocurrirá en una nueva cumbre de gobernadores que está citada para el martes próximo.

Antes de ingresar a Olivos los gobernadores peronistas tomaron conocimiento de que técnicos de la UCR y del FrePaSo estaban reunidos para estudiar medidas alternativas a las patrocinadas por Cavallo. Con mayor razón reafirmaron en el documento la táctica del “ait and see”(esperar y ver).

Una de las razones de que anoche se extendiera la cita en Olivos más allá de las cuatro horas fue que los peronistas aprovecharon ese dato para poner sobre la mesa algunas medidas sugeridas por los economistas del partido que venían conservando discretamente con sus pares del gobierno. Por esto último el documento habrá de nuevo pacto fiscal que contenga cláusulas sociales y económicas, que se habiliten mecanismos para que las provincias adhieran a ese pacto de acuerdo con sus necesidades (es decir sin cláusulas universales sino conversadas con la Nación en casa caso) y obviamente de que haya antes una señal de apoyo inconfundible de los partidos de la Alianza.

En la actitud de los gobernadores pesó otra decisión importante: que la negociación con ellos se haga en un canal institucional que respete los roles. “o queremos cogobernar, somos oposición y por eso ayudamos pero no proponemos medidas” dijo el ex gobernador de Misiones Puerta al salir de la casa de La Pampa - no concurrió a Olivos ya que era una cita para mandatarios ya demás quería regresar a su provincia para plantear el rechazo al reparto electoralista, dice, que hizo en Misiones su competidor por una banca en el Senado, Mario Losada, de $ 400 mil en ATC con destino a intendentes radicales.

En el inconsciente peronista laten recuerdos nefastos que explican esta actitud. En 1987, cuando otra crisis de la deuda arrinconaba al entonces presidente radical Alfonsín, el jefe peronista Antonio Cafiero pactó con él una reforma constitucional y también un paquete de aumento de impuestos que el entonces gobernador anunció al salir de Olivos como si ya gobernase.

Esa actitud de convertirse Cafiero desde la oposición en vocero de malas noticias del oficialista se consideró el año siguiente una de las causas de su derrota en la interna por Carlos Menem, que había pasado en un año de ser el gobernador predilecto de los radicales a ser el peor de todos.

Nadie hoy quiere repetir ser el Cafiero del 2001, salir anunciando ajustes e impuestos en nombre de De la Rúa para que otro, que puede volver a ser Menem, o Alfonsín, pase la gorra y se quede con los votos.

La actitud de los gobernadores además refleja la desconfianza que le tienen a Cavallo. La mayoría lo conoce de la década de los años '90 y lo acusan de ser un abogado del centralismo porteño que promete acuerdos que nunca cumple. Uno de los flancos pintorescos de estas negociaciones entre Nación y peronistas es cuando éstos desentierran, para probar ese recelo que sienten ante el ministro, el reclamo de una devolución de IVA a las provincias que data de 1994.

Cavallo nunca se los pagó con Menem y cuando lo encuentran ahora con De la Rúa sigue, se quejan los gobernadores, eludiendo hasta el recuerdo mismo de esa deuda que contrajo con un gobierno pero le reclaman con otro los mismo acreedores.

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