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Grave: se duplicaron los casos de secuestro express
El número de secuestros extorsivos se duplicó en sólo un año y, según algunos expertos en seguridad, creció de la mano de la crisis económica y de la implementación del "corralito" bancario, que produjo una mutación del delito: lo que antes era una "salidera" en los bancos o un asalto a mano armada, ahora se convirtió en un secuestro express. En la Capital Federal, el número de raptos pasó de 4 a 8, mientras que en la provincia de Buenos Aires se produjeron más de 100 en los primeros seis meses del año, el doble con respecto a 2001 en el mismo período. Igual la Argentina está muy lejos de alcanzar los niveles de Colombia, con 10 secuestros diarios (3.706 en un año). Pese a que hay más de 6.000 efectivos de las fuerzas de seguridad en la calle, la escalada delicti-va parece no tener freno. Se estima que, cuando culmine el año, más de 4,2 millones de personas habrán sido víctimas de algún tipo de delito. Muy grave.

La nueva modalidad tiene una génesis: la gente abandonó la costumbre de depositar su dine-ro en los bancos y ahora prefiere tenerlo en su casa o en los bolsillos. Esta situación hizo que los secuestros express sean más efectivos y rentables que antes, cuando el dinero estaba en los cajeros automáticos y los delincuentes debían correr con el riesgo de «pasear» a sus víctimas por las distintas entidades bancarias.
También, y como consecuencia directa, aumentó el riesgo de que las personas se conviertan en víctimas fatales de estos episodios delictivos.
En la Secretaría de Seguridad Interior, se tienen en claro los datos estadísticos que dicen que el delito creció en los últimos 10 años 400 por ciento, y que también el secuestro express surgió de la mano de la caída del sistema bancario.
Hace dos meses, el ahora ministro de Justicia y Seguridad, Juan José Alvarez, lanzó un plan para «saturar» de policías las calles, con la intención de brindar más confianza y seguridad a la población. Una fuerza de 6.000 hombres integrados por efectivos de la Policía Federal, Prefectura y Gendarmería fueron afectados a operativos que por ahora sólo parecen ser de control de tránsito, con poca eficacia.
Pero, además, Alvarez convocó a 2.500 policías retirados para que sean reincorporados de a 200 por semana (lo que equivale a una comisaría completa). Aun así, los casos de secuestros express, asesinatos, robos, se suceden sin tener un freno.
Un informe realizado por el Instituto Argentino de Negociación, Conciliación y Arbitraje (IANCA) indica que cada 7 segundos hay un delito, y que 72 por ciento de ellos se comete en la calle contra gerentes, visitadores médicos, cobradores y personas que son abordadas a la salida de los bancos, escuelas u oficinas.
Sólo 1 por ciento de los delincuentes que protagonizan estos episodios recibe una condena; 99 por ciento queda impune por fallas en todo el sistema de sanción, tanto de la Justicia como de la Policía o el penitenciario.
Los expertos en seguridad del IANCA, Miguel Angel Martín y María de los Angeles Vecchiarelli, confirman que en parte del auge delictivo tiene fuerte influencia la actual situación económica y la implantación del «corralito».
«El secuestro siempre existió, lo que sucede es que, a partir del 'corralito' y las limitaciones impuestas por el 'corralito' (se puede extraer un máximo de 300 pesos) a los delincuentes ya no les resultan ventajoso los atracos en los taxis o los asaltos, por eso acuden al secuestro express, del que obtienen mayor beneficio en pocas horas», afirman.
En estos casos, la víctima es obligada a retirar dinero de sus cuentas a través de los cajeros automáticos o es retenida durante algunas horas circulando en un automóvil hasta que sus familiares pagan el rescate, por lo general módico. En muchos casos las cifras apenas superan los 10 mil pesos.
• Peligrosos
Los expertos en seguridad coinciden en que los secuestradores (en su mayor parte menores) no tienen preparación psicológica para este tipo de delito y que en la primera situación de presión pueden matar a sus víctimas.
La proliferación de los secuestros express viene atormentando a los argentinos: no sólo son ejecutivos de empresas, sino también deportistas (el caso del hermano de Juan Román Riquelme), y también artistas. Tal es el caso del intento de secuestro de la hija de la actriz Catherine Fulop y del actor Osvaldo Sabatini, desarticulado en la zona residencial de San Isidro (según algunas versiones, los detenidos serían los mismos que hace más de un mes retuvieron y golpearon a la actriz Viviana Saccone). Un caso similar se registró con Sofía Gala, hija de Moria Casán, que estuvo a punto de ser secuestrada por una banda que la Policía desbarató cuando se aprestaba a cometer el delito.
Entre los secuestrados en las últimas semanas en Buenos Aires, donde muchos se han armado para enfrentar a los delincuentes, hay turistas, adolescentes y pequeños comerciantes.
Paradójicamente, Brasil sufre el mismo síndrome, porque los secuestros express se han convertido en la modalidad delictiva en auge, también por motivos económicos. La ciudad de San Pablo tiene 17 millones de habitantes y es la sede de las grandes empresas del país y de las multinacionales.
También en la Argentina, la Policía está convencida de que el recrudecimiento de los secuestros express tiene como factor motivante la situación económica.
Un registro de Fedecámaras es preciso. Desde que se cortaron las operaciones en efectivo con los bancos (salvo el dinero que se utiliza para cubrir las cuentas), se triplicó el robo y asalto a los pequeños comercios en todos el país.
Rubén Manusovich, de Fedecámaras, indicó a Ambito Financiero que en sólo siete meses crecieron en forma gigantesca los asaltos, sobre todo en las zonas más desguarnecidas.
«Si antes se denunciaba uno de cada cuatro asaltos, hoy se denuncia uno de cada 10 o 12 de estos delitos», afirmó Manusovich.
En el ranking de la delincuencia aparecen como blancos más oportunos para obtener dinero fácil los quioscos, maxiquioscos, almacenes y pequeños comercios. Negocios que, a diferencia de las grandes tiendas e hipermercados, han abandonado las operaciones bancarias y, además, no cuentan con un sistema de protección privada.
Otra consecuencia directa del «corralito»: desde el 3 de diciembre crecieron 50 por ciento los casos fatales en los que propietarios y empleados de comercios han sido víctimas del accionar despiadado de la delincuencia.


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