26 de julio 2001 - 00:00

La Argentina, lejos del modelo checo

América latina y Europa Oriental son las dos regiones del mundo que entre fines de los ochenta y los años noventa, se incorporaron al mundo occidental, al establecer la democracia como forma de gobierno -tras décadas de golpes militares en un caso y régimen comunista en el otro-y el sistema capitalista, luego de décadas de populismo en América latina y de socialismo en Europa Oriental.

Ambas regiones del mundo fueron vistas por los Estados Unidos y Europa como oportunidades para ampliar las esferas de influencia, tanto en lo político como en lo económico. Las dos fueron consideradas por razones geográficas y culturales, como parte del mundo occidental.

Es en este marco que comparar algunos aspectos de los modelos implementados en la República Checa y en la República Argentina, plantean algunos interrogantes importantes desde la perspectiva argentina.

Los dos países han tenido procesos de privatización relevantes. Mientras en la República Checa las inversiones más importantes son alemanas y holandesas, en la Argentina lo son españoles y norteamericanos.

Ambas naciones han tenido grandes recesiones durante los últimos diez años, combinadas con períodos de crecimiento. Los procesos políticos no han sido fáciles. Actualmente hay una similitud en cuanto al sistema político, la República Checa tiene un primer ministro socialdemócrata, que gobierna en cohabitación las fuerzas de centroderecha, que suman más legisladores en total, pero no en cada partido. Esta no es una situación muy diferente de la que viven la Alianza y el PJ en la Argentina.

Poblaciones

La República Checa cuenta con una población que está superando los diez millones de habitantes, a su vez la Argentina está llegando a los cuarenta, es decir cuatro veces más. Por otra parte, el PBI argentino es aproximadamente seis veces el checo.

Por esta razón, mientras la Argentina tiene un ingreso per cápita de 7.500 dólares, la República Checa lo tiene de 5.200, es decir casi 50% menos.

Pero lo interesante es que con una riqueza sustancialmente menor y habiendo pasado procesos económicos bastante similares, el desempleo en la Argentina está llegando a 16%, mientras que en la República Checa se aproxima a 7%. Además la pobreza es muy superior en la Argentina al igual que la inseguridad pública.

Cualquiera que visite la República Checa observa que, sin lugar a dudas, la calidad de vida en este país es muy superior a la que hoy registra la Argentina, aunque el ingreso per cápita sea 50% más alto.

Ingresos

La mejor calidad de vida que hoy tiene España respecto de la Argentina, la explicábamos porque su ingreso per cápita duplica el argentino y porque la integración con Europa empujó la modernización.

Pero en el caso de la República Checa, recién a partir de 2005 se incorporaría a Europa -la misma fecha en la cual la Argentina entraría en el ALCA-y hasta ahora sólo tiene una zona de libre comercio con Polonia y Hungría, con una dimensión relativa menor que la alcanzada por la Argentina con el Mercosur.

La búsqueda de una hipótesis cultural, en función de la tradición protestante y la católica para justificar la diferencia, se debilita en este caso. Es que si bien la República Checa es un estado multirreligioso, tiene un alto porcentaje de católicos. Incluso prácticas como la economía en negro, no son ajenas a la cultura checa.

Buscar en la experiencia autoritaria una explicación para la diferencia no resulta, dado que los checos han tenido menos historia democrática que la Argentina durante el último siglo y su experiencia en economía de mercado es inferior a la nuestra.

La diferencia de ingreso per cápita entre la Argentina y los Estados Unidos es hoy de tres y medio a uno. A su vez la que existe entre la República Checa y la Unión Europea es de cuatro y medio a uno. Desde esta perspectiva, ambos países tienen una fuerte diferencia con sus economías centrales.

Cómo un país de cultura occidental como la República Checa, con diferencias y similitudes logra una calidad de vida muy superior a la nuestra, teniendo un ingreso per cápita 50% menor, es un fenómeno que merece una reflexión profunda en momentos en que la Argentina parece enfrentar el futuro con incertidumbre y temor.

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