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La crisis del sistema de salud
Desde 1989 y durante toda la década del '90 incorporamos instrumental de alta complejidad médica con insumos de primer nivel. Se abarató el costo de drogas oncológicas, antirretrovirales e insulinas y se realizaron cirugías cardiovasculares del más alto nivel científico.
En los últimos cuatro meses, los medicamentos aumentaron en promedio 70 por ciento, y algunos aumentaron 200 y 300 por ciento. Pero resulta que muchos medicamentos no pueden conseguirse, o sólo pueden comprarse en dólares y en efectivo, lo cual es imposible para los argentinos medios que tienen su dinero acorralado y un acceso al dólar sólo posible para los ricos.
Durante mi presidencia, la inversión en salud incluía 2.750 millones de dólares de obras sociales sindicales, 2.400 millones de dólares del PAMI, 2.000 millones de dólares de empresas de medicina prepaga, 1.500 millones de dólares de obras sociales provinciales y 600 millones de dólares de obras sociales de empresa. En total, se invertían anualmente más de 8 mil millones de dólares por año en salud pública.
• Pilares
Uno de los pilares del sistema de salud que construimos fue la libertad de elección en medio de una general libertad de mercado.
Cuando firmé los decretos 84 y 683 que desde 1997 permitieron la libre elección entre obras sociales sindicales y de empresas -y que transformaron en multisectoriales a todas las que compiten en el segmento de personal de dirección-, cerca de 150 mil titulares de planes de salud cambiaron de entidad.
Los sindicalistas aceptaron parcialmente el intento liberalizador.
Las obras sociales más chicas no dudaron en tercerizar sus servicios con el objetivo de lograr más afiliados y realizaron más de 40 convenios con empresas de medicina prepaga.
Las prepagas lograron eludir las limitaciones que les impedían canalizar directamente aportes de los trabajadores y vieron crecer su mercado.
• Récord
La Superintendencia de Salud y la ANSeS, en sintonía con las propuestas del Banco Mundial, decidieron que los trabajadores pudieran hacer uso de su opción de cambio en cualquier momento del año. Esto motivó que la gente se tomase el tiempo adecuado para decidir sobre su propio seguro de salud.
La población total atendida llegó al récord histórico de 22,1 millones de beneficiarios.
A pesar de que la relación entre prepagas y obras sociales comenzó a principios de los '80, sólo durante mi presidencia se ha dado una verdadera asociación entre sectores que siempre se consideraron antagónicos.
Eso mejoró mucho la calidad de las prestaciones.
Actualmente, aquellas buenas relaciones fueron totalmente interrumpidas por una ausencia clara de políticas sanitarias.
Las prepagas están quebradas y las obras sociales no pueden solventarse. El PAMI está destruido. Las prepagas quieren recostarse en todo lo que pueden en las obras sociales sindicales y ese matrimonio se desgasta: todos temen que los aportes de los trabajadores desaparezcan. De hecho, los servicios básicos ya no existen, y hasta los discapacitados están privados de beneficios.


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