23 de mayo 2002 - 00:00

"La seguridad se está yendo de las manos"

El intendente de Escobar, Luis Patti, aseguró ayer que el crecimiento de la inseguridad y de los «secuestros express» es producto de la indecisión política y de la falta de un plan de seguridad que proteja a los ciudadanos.

Consideró también que los índices de inseguridad «se pueden bajar 60%, con los mismos hombres, con las mismas armas y los mismos patrulleros», si se toma la decisión de ir a la ofensiva y no a la defensiva del delito.

Lo que sigue es parte del diálogo que el ex comisario Patti mantuvo con Ambito Financiero:

Periodista: ¿Se vive una sensación de inseguridad o se vive en estado de inseguridad?


Luis Patti:
Creo que la seguridad se está escapando de las manos. Es el comienzo de la anarquía, y sobre todo en la provincia de Buenos Aires donde el gobierno de (Felipe) Solá ante esta enorme crisis sólo responde comprando más chalecos antibalas y patrulleros.

P.: ¿A qué factores adjudica esta espiral de violencia?


L.P.:
Fundamentalmente porque no hay un plan de seguridad. No existe la decisión política de enfrentar con seriedad el delito y sobre todo se ha burocratizado la Justicia con un Código de Procedimiento que lo único que hizo fue hacer colapsar a la Justicia. Hace cuatro años cuando (León) Arslanian planteó la «reforma» del Código, nosotros advertimos que esto iba a pasar y efectivamente el tiempo nos dio la razón.

P.: Si usted tuviera hoy que atacar el problema de la inseguridad y hacer frente a esta escalada de robos, asaltos, secuestros extorsivos, por dónde empezaría.


L.P.:
Hay que comenzar por el principio y esto es elaborar un plan en el que se establezca claramente lo que hay que hacer con la seguridad. En segundo término, quemaría el Código de Procedimiento que terminó beneficiando el crecimiento de la delincuencia, y el tercer punto lo centraría en profesionalizar a la Policía.

P.: ¿A qué tipo de profesionalización se refiere...?


L.P.:
Cuando una Policía anda con chalecos antibalas, lo único que hace es demostrar un signo de debilidad. Esto solamente ocurre en un país como la Argentina o Israel. Aquí nosotros tenemos más policías muertos que en los combates regulares que se producen en Medio Oriente. Lo que hay que hacer es garantizar el trabajo de la Policía.

P.: ¿El secuestro express es sólo una psicosis -como afirman muchos funcionarios-o realmente se está llegando a un grado de inseguridad tal que cualquier persona puede ser víctima de un delito de este tipo?


L.P.:
Mire, le voy a decir algo: el secuestro express aumentó 300 por ciento y estoy hablando solamente de los casos denunciados. Imagínese, entonces, la enorme cantidad de estos hechos delictivos que existen pero que no fueron denunciados. ¿Cómo responde el gobierno de Solá ante esta deficiencia? Lo hace creando una brigada antisecuestros. Es decir, va atrás de la delincuencia, no se anticipa, no toma medidas antes de que se produzcan los delitos. Actúa a la defensiva y no en la ofensiva, y eso no puede suceder si lo que queremos es transmitir seguridad a los ciudadanos.

P.: Así planteado, pareciera que no hubiera posibilidad de una solución, por lo menos en el corto plazo.


L.P.:
Yo considero que los índices de inseguridad se pueden bajar en 60% con los mismos hombres, los mismos patrulleros y la misma cantidad de armas.

P.: ¿Y, entonces, por qué no se hace si es tan simple?


L.P.:
Porque para concretarlo hacen falta decisión y una política de seguridad. No creo que este gobierno (Solá) lo haga porque no tiene decisión ni idea de cómo se hace un plan de seguridad. Y le digo otra cosa: proponer y creer que aumentando la pena de 25 años a prisión perpetua va evitar la muerte de un policía es una estupidez. Si se conociera la calle o se tuviera sentido común no habría este tipo de propuestas.

P.: ¿El anunciado plan de desarme de la población podría ser considerado una respuesta positiva para bajar el índice de violencia?


L.P.:
Los delincuentes no van a entregar nunca sus armas y los vecinos, la gente común, tampoco porque están asustados. Lo que hay que producir son estos cambios que ya he mencionado.

Lo triste es que nadie va a ir preso por el semejante error de haber elaborado un Código de Procedimiento como el de Arslanian que les costó la vida a centenares de personas. Lamentablemente, en la Argentina nunca se paga la incompetencia.

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