3 de julio 2003 - 00:00

Llega misión del FMI para apurar acuerdo

Hoy llegará al país una misión del FMI. Anticipó 7 días su arribo. Hay temor en Washington de que las negociaciones se demoren por la gran cantidad de puntos a definir y las importantes diferencias entre las partes. El 31 de agosto culmina el miniacuerdo hoy vigente, y a la semana siguiente la Argentina debería hacer un pago de u$s 3.300 millones. Por eso es que cobra fuerza la posibilidad de que el nuevo entendimiento sea por sólo 12 meses. Ayer trascendió un memo interno del FMI preparado antes de la visita de Köhler y por funcionarios del organismo ajenos a la negociación. Mencionaba la posibilidad de que también a los BODEN se les aplique una quita, lo que rápidamente fue desmentido por el Palacio de Hacienda. Analizaba, además, la situación político-económica del país. Pero la reacción oficial fue desmesurada: «Es un sabotaje de un sector del FMI», dijo el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. Como siempre, Lavagna imagina «conspiraciones» o «sabotajes». Ya pasó con sus enfrentamientos con ex presidentes del Banco Central y representantes bancarios o del campo. Lo único que se logra es complicar aun más las negociaciones, lo que quedará reflejado a partir de hoy.

Una nueva misión del Fondo Monetario arribará hoy a Buenos Aires, casi una semana antes de lo que había anunciado el director gerente del organismo, Horst Köhler. Esta presencia significa el comienzo formal de las negociaciones del Fondo y el gobierno argentino para llegar a un acuerdo de largo plazo.

Los más de veinte técnicos que desembarcarán aquí tienen previsto permanecer un plazo mínimo de dos semanas y tendrán dos objetivos centrales: completar la tercera revisión de las metas del actual «miniacuerdo» y, como se dijo, arrancar las negociaciones para llegar a un nuevo compromiso a tres años.

El adelantamiento de fechas se terminó de confirmar ayer y demuestra el interés que existe por avanzar con una abultada agenda
. La negociación debería estar concluida para el 31 de agosto, cuando vence el actual programa, pero resulta de difícil cumplimiento debido al escaso plazo que hay por delante. Sobre todo considerando que a principios del mes próximo comienzan las vacaciones en el organismo.

El encargado del caso argentino, John Thornton, estará encabezando la misión y se unirá al representante permanente en el país, John Dodsworth.
También está previsto que otros miembros del organismo, como Eduardo Boresztein, se instalen por un plazo prolongado, en este último caso para trabajar en el diseño de los bonos que se ofrecerán a los acreedores. Este economista efectuó hace un año un trabajo interno en el FMI sobre bonos indexados por el PBI.

Se descuenta que la revisión de las metas será bastante rápida y la intención es concluirla a más tardar para el 15 de julio.
Desde el punto de vista fiscal, se está cumpliendo de manera holgada con el superávit primario comprometido para el segundo trimestre de $ 3.000 millones. Y en cuanto a la cuestión monetaria, si bien se superó la meta de emisión prevista con el FMI no habrá mayores problemas, ya que en el organismo se muestran flexibles ante la evidencia de que no existen peligros inflacionarios en lo inmediato.

• Punto clave

«En esta etapa avanzaremos con las proyecciones macroeconómicas que se incluirán en el nuevo acuerdo», confió una alta fuente del Palacio de Hacienda. Se trata de un punto clave, ya que las cifras de superávit que el gobierno comprometerá para los próximos años y el crecimiento esperado del PBI serán clave, determinarán cuánto se pagará por año en concepto de intereses de la deuda.

De estas negociaciones surgirá la propuesta de quita que se le efectuará a los acreedores internacionales. Justamente, uno de los temas más arduos de las discusiones pasará por el superávit primario que comprometerá la Argentina.
De acuerdo a las conversaciones preliminares que se mantuvieron hasta ahora, se ubicarían en 3,5% del PBI. Igualmente en el FMI, en cambio, esperan que el número finalmente se acerque más a 4%.

Además, y en forma paralela a la cuestión macroeconómica, se irán puntualizando las reformas estructurales que debe incluir el nuevo programa.
Los puntos clave pasarán por garantizar la seguridad jurídica, restablecer un funcionamiento normal del sistema financiero, avanzar con la reforma de la banca pública y el diseño de un nuevo esquema impositivo.

El objetivo del ministro de Economía, Roberto Lavagna, es conseguir la refinanciación de vencimientos por u$s 6.000 millones que hay hasta fin de año con los organismos internacionales.

También en el gobierno especulaban con la posibilidad de alargar el actual acuerdo hasta diciembre, pero en Washington insisten con la idea de negociar ya un nuevo acuerdo que comprometa al gobierno en una serie de reformas estructurales de largo plazo.