En estos días se está discutiendo la posibilidad de cambios profundos en la naturaleza del Mercosur, que abren oportunidades y riesgos para la Argentina. Una de las cuestiones sujetas a debate es la estructura del arancel extrazona (AEZ). Una modificación al AEZ, ya sea en el marco actual o bajo una transformación del Mercosur en un Area de Libre Comercio (ALC), será beneficiosa en la medida en que se aproveche para abaratar los bienes de capital e insumos industriales y para avanzar en nuevos acuerdos comerciales, de modo de promover mayores inversiones y una mayor inserción en la economía mundial.
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Es fundamental tener en claro si con estas modificaciones se buscará aumentar nuestra protección o promover una mayor apertura, especialmente en los sectores vitales para la inversión.
Orientación
Cabe recordar que la estructura arancelaria debe estar orientada a generar un sistema estable de precios relativos que favorezcan la asignación de recursos y la inversión en los sectores con potencial exportador. Una tentación natural, ante las presiones que imponen la recesión y el desempleo, sería la de aumentar los AEZ argentinos. Esta estrategia no sería beneficiosa ya que su principal resultado sería transferir rentas desde los consumidores y demandantes de insumos industriales argentinos a los exportadores brasileños. La otra alternativa, que supone un mayor desafío, pasa por abrir más nuestra economía que sigue siendo muy cerrada a pesar de los progresos hechos en la última década. Con un arancel promedio de 15%, la Argentina exporta sólo 11% de su PIB, en tanto que economías menos proteccionistas como Chile y Corea (con aranceles promedio de 11% y 6%, respectivamente) exportan 32 y 45% de sus PIB respectivamente. Una mayor apertura cambiaría los precios relativos a favor de nuestros sectores exportadores, haciendo más atractivo el mercado externo para nuestra producción industrial. El impacto sería mayor si se reducen sustancialmente los aranceles a los insumos industriales y los bienes de capital. Es de destacar que 67% de los insumos usados por las MOI son de origen industrial y que más de la cuarta parte de éstos son importados. Por lo tanto, una reducción de aranceles aumentaría significativamente nuestra competitividad manufacturera.
La estrategia aperturista sería mucho más beneficiosa si es aprovechada para negociar acuerdos comerciales que abran nuevos mercados a nuestras exportaciones. En estos momentos se están comenzando las negociaciones en formato 4+1 con los Estados Unidos y existe además la posibilidad de cerrar rápidamente acuerdos bilaterales de la Argentina con otros países como Canadá, Chile, México o Sudáfrica. Las predicciones acerca de los impactos de estas distintas estrategias son confirmadas por ejercicios de simulación mostrados en el cuadro. En todos los escenarios se supone que Brasil reduce su AEZ en 20%.
Desaliento
Un mayor cierre de nuestra economía, desalentaría significativamente nuestras exportaciones, especialmente las de manufacturas intensivas en trabajo, a la par de aumentar la protección a las exportaciones brasileñas a nuestro país. Esta estrategia es claramente dominada por las de mayor apertura. La reducción diferenciada de aranceles a bienes de capital e insumos industriales favorecería fuertemente la competitividad de nuestra industria, impulsando mucho más nuestras exportaciones, especialmente las de MOI, que una reducción uniforme del AEZ. De todas estas opciones, la que brindaría más beneficios sería la de negociar un acuerdo 4+1 con los Estados Unidos (ver columna 4 del cuadro), que abriría dicho mercado a nuestras exportaciones. Para cerrar este debate, cabe destacar que las demandas de un mayor proteccionismo están motivadas en gran medida por las pérdidas de competitividad impuestas por las actuales distorsiones tributarias, regulatorias y de legislación laboral, y que el efecto principal de un aumento del AEZ sería convalidar y perpetuar estas distorsiones. El desafío pasa entonces por avanzar hacia una mayor apertura y el acceso a nuevos mercados, junto a la eliminación del sesgo antiexportador presente en nuestros mercados de bienes y factores.
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