28 de noviembre 2000 - 00:00

Medio Oriente: Es mayor el temor a una escalada bélica

El suspenso de la elección presidencial norteamericana, ha dejado en un segundo plano la crisis de Medio Oriente, cuya evolución sigue siendo crítica.
La historia muestra que las crisis general-mente escalan por errores de cálculo. A ello se agrega que los imponderables, o hechos no previstos, suelen alterar los escenarios probables y ello influir también en el desarrollo de las crisis. Esto puede plantearse en este momento respecto a la situación que se está desarrollando en Medio Oriente.


El error de cálculo puede haber estado en la no previsión del impacto y las consecuencias que pudieron tener las actitudes que precipitaron los disturbios que dieron origen a los enfrentamientos violentos. El imponderable puede haber sido la reciente desaparición del presidente de Siria, Hafez el-Assad, figura clave de las negociaciones de Medio Oriente, quien además era el único líder con una capacidad real de controlar a los grupos palestinos que actúan desde territorio del Líbano, dada la influencia y virtual control que tenía sobre este país. Pero
el problema está en las posibilidades de que el conflicto escale.

Al respecto, es interesante recordar que en la primera semana de julio de 1999 fue revelado en Israel un informe de inteligencia que da cuenta de la creciente vulnerabilidad militar del país y de que durante ese año
podría registrarse un enfrentamiento bélico en la región si las negociaciones de paz continuaban congeladas como durante los dieciséis meses previos.

Respecto de Siria, el informe decía que continuaba adquiriendo misiles antitanques de gran poder, como los «cornette» que había com-prado recientemente a Rusia. Sostenía que el despliegue misilístico terrestre de Siria estaba estructurado en base a plataformas subterráneas, que salen a la superficie sólo para disparar y así están protegidas de ataques aéreos.


Agregaba que pese a las dificultades económicas, Siria continuaba desarrollando dos proyectos de largo plazo: la construcción de un arsenal de misiles balísticos y otro de misiles antimisiles. Decía también que hasta ese momento se habían equipado a dos divisiones de Misiles Scud. Una dotada para el Scud B con 280 kilómetros de alcance, que puede llegar incluso hasta Tel Aviv y otra de Scud C con un alcance de 550 kilómetros, que puede llegar hasta la central nuclear israelí de Dimona, en el sur del país. Cada división tiene 18 plataformas de lanzamiento.


En cuanto a los palestinos, el informe afirmaba que preparaban unidades especiales para atacar a los colonos judíos. Sostenía que Yasser Arafat
sólo dispondría que estas unidades ataquen si se frenaba el proceso de creación del Estado Palestino, que se iba a declarar formalmente en mayo de este año.

Sobre Egipto, la preocupación de la inteligencia israelí se centraba en las adquisiciones de misiles en los EE.UU., que pueden afectar la supremacía naval de Israel.


A su vez en la segunda semana de julio del año pasado, se difundió un informe de la Comisión Legislativa de Israel para las Fuerzas Armadas. El titular de dicha comisión, el laborista
Efrahim Sneh, denunció «el envejecimiento del material, la insuficiencia del entrenamiento y la debilidad de sectores claves de las Fuerzas Armadas». También señalaba que se debía incrementar el gasto militar en 5.400 millones de dólares durante los tres años siguientes. Sostenía que Israel gasta en defensa 7.200 millones de dólares anuales, lo que representa 12% del presupuesto estatal.

Pese a este diagnóstico, Israel continuaba desarrollando planes para aumentar su capacidad militar. Es así como el 13 de julio de 1999 completaba el primer grupo operativa de 25 cazabombarderos de amplio radio F-15I, que los EE.UU. comenzó a entregar en enero. Con estos aviones,
todos los países de Medio Oriente, incluidos Irak e Irán con sus instalaciones atómicas y misilísticas, se encuentran a tiro de la Fuerza Aérea israelí. En estos aviones pueden ser reabastecidos en vuelo, tienen un alcance de 1.500 kilómetros y están equipados para realizar acciones de represalia con cargas nucleares.

En el ámbito naval, la Marina de Israel estaba siendo dotada de tres submarinos capaces de disparar misiles con cabezas nucleares. Los mismos son de la familia Dolfin, han sido montados en astilleros alemanes y el último -el «Tekuma»- arribó al puerto de Haifa a comienzos de octubre. El primero de los tres se incorporó a la armada israelí a comienzos del año 2000.


Israel nunca ha reconocido poseer armamentos nucleares, pero expertos internacionales sostienen que tendría unos 300.


Este informe fue analizado por el Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría en su cuaderno N° 303 de julio de 1999 «Claves de la situación estratégica mundial y regional, consignando entonces las siguientes conclusiones:


«a) Los servicios de inteligencia y las Fuerzas Armadas de Israel, consideran que aumenta la posibilidad de un conflicto bélico en la región».


«b) Pese a los desarrollos militares de Irán e Irak con alta tecnología, siguen ubicando a Siria como una amenaza relevante, por su proximidad greográfica».


«c) Si bien los informes sobre la debilidad relativa de Israel pueden estar inflados para justificar aumentos en el gasto de Defensa, tienen una base real».


«d) Ello no quiere decir que no se realicen proyectos importantes para desarrollar y actualizar la capacidad militar del país, como la incorporación de los cazas F-15I y los submarinos capaces de disparar proyectiles nucleares».


El 18 de octubre, la secretaria de Estado de los EE.UU.,
Madeleine Albright pidió al joven presidente sirio Bashar Assad, que frene las actividades del grupo extremista islámico Hisbollah y en particular los secuestros y ataques suicidas contra blancos israelíes. Pero Assad manifestó que dicha organización es principalmente social y que goza de «creciente influencia entre los árabes», advirtiendo que «el sentimiento anti-israelí va en aumento» en el mundo árabe.

El problema es si el nuevo líder sirio, Assad hijo, con pocos meses en el gobierno y un proceso de consolidación en el poder incipiente, acechado por adversarios internos provenientes de su propia familia, está en condiciones de ejercer el poder mode-rador que ejercía su padre.


Pero
en la segunda semana de noviembre los signos del incremento de la tensión se han hecho evidentes. El ejército israelí presentó ante el Ejecutivo de su país, una serie de planes de guerra, partiendo de la hipótesis de que un atentado contra civiles en supuesta solidaridad con el pueblo palestino o nuevos secuestros de soldados israelíes, «podrán ser el catalizador de un dura represalia de Israel que incluya a Siria y a países árabes más alejados, como Irán o Irak, en un sangriento conflicto regional», de acuerdo a lo que han informado las agencias internacionales. Por su parte, Arafat afirmó que la Intifada continuará hasta «la declaración de un Estado independiente, a la vez que solicitó la ayuda de la Conferencia Islámica.

La crisis en Medio Oriente ya ha escalado por errores de cálculo. La reciente muerte del presidente sirio ha dejado el problema sin el factor moderador más importante. Siria, a su vez es la mayor amenaza militar para la seguridad de Israel, ya que sus misiles de corto alcance, pueden llegar a las bases nucleares israelíes. Se trata en consecuencia de una crisis que puede afectar la seguridad mundial y que, por lo tanto, resulta esencial controlar ya que en este caso un error de cálculo puede tener consecuencias muy graves para la paz del mundo, en momentos que la indefinición de la elección presidencial norteamericana genera una vacancia de liderazgo en la primera potencia del mundo.


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