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Menem es mucho más que el menemismo
Ex menemistas
Eran menemistas Duhalde (vicepresidente), Ruckauf (embajador, ministro del Interior y vicepresidente) y Caselli (embajador ante la Santa Sede), uno de los emblemáticos. También Palito Ortega; Béliz, que denunció el «nido de víboras» después de 8 años; Patricia Bullrich y tantos más. Eran todos menemistas.
Menem descubrió a Reutemann y ayudó a De la Sota a llegar a la gobernación, después de tres intentos.
Pero hoy queda poco menemismo en el sentido apuntado. Ya no está el gobierno.
Sin embargo, está Menem, que es mucho más que el menemismo. Atrae a justicialistas y no justicialistas, a jóvenes y a señoras paquetas, a empresarios y profesionales independientes y, como siempre, a los trabajadores y a los más humildes que lo siguen y lo quieren. Es un líder, porque sabe a dónde va, y muchos argentinos confían en él. Un verdadero protagonista; en sentido etimológico, el que está al frente (proto) de la lucha (agón).
Algunos de los que estamos cerca del Dr. Menem somos tildados de menemistas, super o hipermenemistas, aunque jamás participamos del gobierno nacional. Simplemente, Carlos Menem nos parece el mejor dirigente que tiene nuestro partido y apoyamos su conducción. Un diario nos llamó neomenemistas.
No todos los que lo siguen piensan que deba ser el próximo candidato a presidente de la Nación por el Partido Justicialista, aunque sin duda es uno de los más probables; por eso sigue recibiendo tantos golpes, de adentro y de afuera.
Yo pienso que no les molesta el menemismo; de hecho, lo incorporan en los gobiernos; algunos hijos de notorios menemistas tradicionales son bienvenidos en las listas internas de Ruckauf y Duhalde, el mayor opositor y el mayor detractor de Menem, respectivamente.
En realidad, el que les molesta es Menem, porque es un competidor muy difícil y tienen miedo de que les gane. El problema es Menem, no el menemismo.
Se cuenta en los corrillos políticos que Duhalde le advirtió, metafóricamente, a Ruckauf: «Al turco lo tenés que matar. Si lo dejás vivo, te gana».
Otros lo quieren meter preso.

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