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Murió Tincho Zabala, un ícono de la comedia
El actor Tincho Zabala, de 78 años, falleció ayer como consecuencia de una infección general que se le había agravado en los últimos días, según indicaron fuentes de la Asociación Argentina de Actores.
El actor se destacó por ser uno de los referentes de la comedia argentina, y su histrionismo se lució tanto en el cine, la radio, la televisión y el teatro.
Tras su comienzo radial, con los años se afirmó la pasión de Zabala por el teatro, donde hizo clásicos de la comedia como Goldoni, Moliére o el "Sueño de una noche de verano" de Williams Shakespeare, entre muchas obras.
En 1981 recibió el Diploma al Mérito que otorga la Fundación Konex, pro su actuación en el cine y en el teatro. Además se adjudicó dos Premios Martín Fierro en 1962, 1971 y 1991.
También fue premiado por su trayectoria por parte Asociación Argentina de Actores en 1992, y en ese mismo año fue galardonado con el premio Alfonsina Storni, en la ciudad de Mar del Plata, y el premio Argentores en 2000, por su trayectoria en TV, entre otras distinciones.
En televisión formó parte de diversos ciclos, el último fue "Verano del 98", y comedias de toda índole, pero su papel más recordado fue el que realizó en la tira "Los hijos de López", en 1979, bajo la dirección de Hugo Moser.
Sus actuaciones en películas protagonizadas por la dupla Jorge Porcel-Alberto Olmedo son aún recordadas, como en Expertos en pinchazos (1979), Mirame la palomita (1985) y Atracción Peculiar (1988), entre otras.
Su última película fue la obra prima de Víctor Laplace "El mar de Lucas", en el 2000, mientras que por su actuación en "No te mueras sin decirme adonde vas", (1995) de Eliseo Zubiela, fue galardonado con el Cóndor de Plata.
Zabala, antes de ser internado, se encontraba realizando la temporada en Villa Carlos Paz --en el Teatro La Sombrilla-- con la comedia titulada "¿Será virgen mi marido?".
Zabala se había nacionalizado argentino en 1976, y según sus propias palabras el actor "nunca se jubila".
"El día que se muere. O cuando el público deje de aplaudirlo. Cuando eso sucede ya no hay más que hacer. Y también cuando el actor empieza a tenerle miedo al escenario. Empieza a decir rapidito su papel para irse rápido. Entonces, verdaderamente ya no vale la pena", aseguró hace algunas semanas a un diario cordobés.

