Domingo Cavallo decidió incorporarse al gobierno el sábado por la tarde pero recién ayer se especificó el lugar donde se desempeñará: la Jefatura de Gabinete. A primera hora de la tarde, Cavallo fue recibido en Olivos por Fernando de la Rúa, con quien conversó sobre su designación. Asistió a la residencia presidencial acompañado por Armando Caro Figueroa.
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El dueño de casa escuchó las condiciones que puso ese otro cordobés, quien hace poco más de un año compitió con él en las elecciones presidenciales. Lo que dijo Cavallo: «Si me sumo al gobierno es para ejercer una coordinación político-económica y esto puede contener tranquilamente a Ricardo López Murphy». De la Rúa entendió que no aceptaba el Ministerio del Interior y que sólo se acercaría a cambio de la Jefatura de Gabinete. Además Cavallo planteó que «para atravesar esta crisis se necesita ampliar el acuerdo al Frepaso y al PJ», con cuyos principales dirigentes Cavallo ya había mantenido contacto el sábado. Finalmente, el ex ministro recomendó «que se adopte el dispositivo institucional que prevé el artículo 76 de la Constitución nacional» cuando se refiere a las facultades legislativas delegadas en el presidente, lo que permitiría que se adopten medidas de emergencia fiscal sin que en cada caso sea necesario tramitar una nueva ley.
De la Rúa admitió ese inventario y, durante la tarde de ayer, se convirtió en su principal gestor. Por eso habló con Carlos Menem, quien ayer estaba en Chile, y con Raúl Alfonsín, demorado en Nueva Orleans más por prescindencia frente a la crisis que por la graduación de su nieta. Alfonsín prometió regresar el martes.
Como mucho antes de que le ofrecieran formalmente un cargo, Cavallo auspició un diseño de gobierno que contempla a Chrystian Colombo y a López Murphy. «Chrystian debería ser el ministro del Interior», sugirió y dejó la sala presidencial. Desde allí se dirigió a otra reunión en otro recinto de Olivos. Alrededor de una mesa en la que reclamó algo de café («¿están tan austeros que no sirven nada?», bromeó) negoció con Colombo, Adalberto Rodríguez Giavarini y con el propio López Murphy. «Sabés que parte del problema es externo y necesito mucho apoyo tuyo», le dijo el cordobés al canciller, casi con el tono de un presidente. Giavarini respondió con una frase que todavía sonaba novedosa a los oídos de Cavallo: «Claro, 'Mingo', estamos en el mismo barco». Coincidió con ambos ministros en la conveniencia de mantener vigentes los objetivos fiscales (obviamente, ya que cualquier reblandecimiento puede equivaler al default), lo que alentó al ministro de Economía para mantenerse en su cargo.
Metas
Sin embargo, a esta altura de la tarde, del programa anunciado por López Murphy sólo quedaban las metas de austeridad: el camino para alcanzarlas -ajuste educativo y sobre subsidios a provincias-fue abandonado. Nadie pidió explicaciones en esa mesa sobre el juicio íntimo de Cavallo sobre el plan de Economía. Pero el Presidente sí escuchó su sentencia: «Ya sabés Fernando que para mí lo de López Murphy es un error, como te expliqué el miércoles por la noche». En efecto, en la recepción en homenaje a Carlo Ciampi el Presidente escuchó de labios de quien todavía no era su jefe de Gabinete un juicio letal sobre el torniquete fiscal que impondrían desde Economía.
Giavarini, también Colombo, se inquietaron ayer por la tarde porque el anuncio sobre el nuevo gabinete se hiciera esa misma noche. «Tenemos que acelerar las definiciones porque los mercados pueden abrir pésimo mañana», recomendó el canciller. Pero el acuerdo político requerido por Cavallo haría imposible que se despeje esa incógnita, como quedó demostrado un rato después, cuando a la tertulia se sumaron líderes legislativos como Rafael Pascual, Carlos Becerra, Marcelo Stubrin y Jesús Rodríguez. Allí Cavallo comenzó a discutir la aprobación de la delegación legislativa del artículo 76 y se mencionaron algunos nombres de peronistas que podrían incorporarse al gobierno. Sin embargo, anoche, los gobernadores peronistas se conjuraron para rechazar hoy esa cesión de poder que reclama Cavallo.
En cuanto al Frepaso, el jefe de Acción por la República prometió a De la Rúa hacerse cargo él mismo de la gestión. Así fue. Desde Olivos se dirigió a la casa de Carlos Chacho Alvarez con quien mantuvo una reunión de dos horas. A pesar de que ambos son socios tácitos desde hace años, no le resultó tan fácil resolver la posición del Frente respecto del gobierno. «Como te imaginás no voy a recomponer mi relación con el oficialismo en un par de horas», se confesó Alvarez. Pero al rato especuló con que algunas renuncias, como la de Marcos Makón, no habían sido aceptadas por lo que bien ese «cavallista» podría mantenerse en el Ministerio de Desarrollo Social. Sería una nueva sorpresa de la política, ya que ayer por la mañana De la Rúa le ofreció el cargo a Leopoldo Moreau, quien lo rechazó con el argumento de que «un nuevo gabinete sólo tiene sentido en el marco de un nuevo pacto político, que todavía no se gestó».
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