23 de marzo 2001 - 00:00

Proyecto propio para la región

El nuevo ministro de Economía de la Argentina, Domingo Cavallo -quien como canciller negoció el Tratado del Mercosur entre octubre de 1990 y enero de 1991-, en sus primeras declaraciones públicas expresó la necesidad de reformular el Mercosur.

Si bien sus definiciones estuvieron referidas específicamente al problema arancelario, tuvieron un contenido más amplio.

Respecto de los aranceles, propuso bajar a cero los de bienes de capital y elevar los de consumo. La intención de Cavallo es reactivar la economía argentina a través de un mecanismo que mejore la producción y que a la vez permita incrementar la competitividad. Destacó que esta propuesta implica negociar con Brasil, dado que el Mercosur tiene un arancel externo común.

Pero también planteó que este mercado común, integrado por Brasil, la Argentina, Uruguay y Paraguay, debía transformarse en una zona de libre comercio -con arancel cero entre los países miembros y diferenciado hacia el exterior, que abarcará a toda América del Sur.

Desde esta perspectiva, la propuesta de Cavallo viene a coincidir con la política de Brasil, que ha perseguido dar una entidad propia a América del Sur como región, a partir de la cumbre de presidentes realizada el año pasado, con motivo del quinto centenario del descubrimiento del país por los portugueses.

Reforzando la necesidad de que Brasil tenga un rol central en este proyecto, el ministro de Economía argentino destacó la propuesta del presidente Fernando Henrique Cardoso, lanzada en el 2000, de articular un plan de infraestructura y comunicaciones para América del Sur.

Esta propuesta implica una reformulación del Mercosur en lo que hace al arancel externo común, que puede generar algunas diferencias con Brasil, pero implica una coincidencia básica con la estrategia brasileña de proyectar el Mercosur a América del Sur.

Además esta idea, lanzada un mes antes de la cumbre de presidentes del continente americano que se reunirá en Québec, puede permitir a Brasil y la Argentina tener un proyecto propio para los países de América del Sur, antes de la discusión del ALCA.

En los últimos tiempos, el Mercosur ha entrado en una etapa en la cual no logró avances sustanciales y enfrentó diferencias por las controversias comerciales.

La necesidad de «relanzar» el Mercosur fue reiteradamente planteada en los últimos meses, pero es poco lo que se logró. La mayor fortaleza del bloque regional estuvo en haber podido superar primero la devaluación de Brasil y luego la crisis financiera de la Argentina, sin haber entrado en crisis.

Al cumplirse diez años del Mercosur, el comercio entre los países miembros se ha multiplicado por tres y medio, pasando de 5.100 millones de dólares a 17.771, habiendo llegado en 1998 -antes que comenzaran las sucesivas recesiones de Brasil y la Argentina-, a 20.400. El comercio del bloque con la región andina lacanza a los 6.000 millones y aumentar esta cifra es un desafío concreto a resolver.

En este contexto, la propuesta de Cavallo de ampliar el actual Mercosur a toda América del Sur, transformándola en una zona de libre comercio, permite introducir una perspectiva para redinamizar el bloque regional, en momentos en que la negociación del ALCA ocupa el centro de la escena, más allá de las dificultades de implementación que presenta en el corto plazo.

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