27 de noviembre 2003 - 00:00

Refuerzan seguridad en la Argentina por alerta de atentados

La Argentina entró ayer en la temida alerta 3 Charly ante la amenaza de que se produzcan atentados terroristas. Por eso, las fuerzas de seguridad reforzaron los denominados objetivos estratégicos, como las centrales atómicas e hidroeléctricas. Se teme que uno de los blancos puedan ser los enormes cruceros que, transportando turistas, visitarán en estos meses el puerto de Buenos Aires.

El gobierno reforzó ayer la vigilancia en posibles blancos del terrorismo internacional ante la advertencia recibida de un servicio extranjero de inteligencia. Uno de los más protegidos es la terminal del puerto de Buenos Aires donde recalan los cruceros internacionales de turismo.
El gobierno reforzó ayer la vigilancia en posibles blancos del terrorismo internacional ante la advertencia recibida de un servicio extranjero de inteligencia. Uno de los más protegidos es la terminal del puerto de Buenos Aires donde recalan los cruceros internacionales de turismo.
El ministro de Defensa, José Pampuro, ordenó a las fuerzas «alerta máxima» a través de un comunicado fechado el 25 de noviembre que giró el general de brigada, Jorge Luis Cabrera, titular de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar a los tres estados mayores. El escueto mensaje reconoce que «la Argentina podría ser blanco de un atentado terrorista al igual que España. Dada la situación internacional actual, se considera conveniente adoptar las medidas tendientes a establecer una alerta máxima de seguridad».

Como sucede en estos casos, los responsables de la inteligencia establecen la prioridad de los blancos y luego se ordena el refuerzo de esos objetivos. Pero hubo una preocupación compartida tanto en la Casa Rosada como en las instituciones encargadas de la actividad marítima en poner la lupa sobre las terminales portuarias. Se teme que las operaciones de los terroristas apunten a las terminales de cruceros.

•Arribos

Con el amarre del crucero Crystal Symphony, el 5 de noviembre pasado, en el que estuvieron el ministro de Planificación de la Nación, Julio De Vido; y el secretario de Turismo, Enrique Meyer, el gobierno nacional y el porteño inauguraron la temporada 2003/2004 de llegada de cruceros a Buenos Aires. Se espera el arribo de unas 60 embarcaciones de gran porte con 70 mil pasajeros, que dejarán ganancias por 30 millones de dólares. Los cruceros arribarán a la terminal de pasajeros Benito Quinquela Martín, ubicada en Ramón S. Castillo y Avenida de los Inmigrantes, en Retiro. Fue inaugurada en noviembre de 2001 y allí pueden amarrar hasta cuatro barcos de gran porte a la vez. El promedio de pasajeros de cada nave es 1.200, pero algunas superan los 2.000. Todos estos datos preocupan a los uniformados y en especial la procedencia: traerán visitantes de diversas nacionalidades, con gran mayoría de estadounidenses (80%). El resto sería de europeos (12%), argentinos (5%) y latinoamericanos (3%).

Además de pasar por Buenos Aires, la mayoría de los cruceros incluye visitas a la Patagonia, especialmente Puerto Madryn y Ushuaia. El presidente Néstor Kirchner inauguró el 31 de octubre pasado la terminal de cruceros comandante Luis Piedrabuena en Puerto Madryn, y el gobierno de Chubut confirmó para esta temporada el ingreso de 38 cruceros con una cantidad estimada de 26.556 pasajeros.

La terminal comandante Luis Piedrabuena es la puerta de entrada a la Península Valdés, un polo de turismo aventura para el segmento internacional de alto poder adquisitivo. Durante el verano último, según datos de la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de Buenos Aires, arribaron 505.000 visitantes del exterior al puerto metropolitano y dejaron, entre enero y febrero, 120 millones de dólares, a un gasto promedio de 67 dólares diarios. Sin embargo, se calcula que los «cruceristas» gastan hasta 300 dólares diariamente cuando hay un clima de seguridad garantizada.

El atentado contra el destructor norteamericano USS Cole, ocurrido el 12 de octubre de 2000, es el antecedente que desvela a los uniformados frente a la alerta ordenada por Defensa.

Lo llevó a cabo un comando suicida que se estrelló contra el navío estadounidense en una lancha cargada de explosivos, cuando la nave de guerra estaba amarrada en el puerto de Aden, de Yemen. Un año después, los Estados Unidos detuvieron a Abd al-Rahim al-Nashiri, jefe de operaciones de la red terrorista Al-Qaeda en el Golfo Pérsico, sospechoso de ser el cerebro del golpe contra el destructor en Yemen.

•Control

La Prefectura Naval y la Armada dispondrán un control férreo, sin molestar el libre movimiento de barcos y turistas, un esquema «discreto pero seguro», manifestaron las fuentes consultadas. El riesgo mayor está centrado en el lugar de atraque de los cruceros, y en los desplazamientos de los turistas, se manejan grupalmente, tienen «combis» con las que circulan entre el crucero y los puntos que desean visitar.

Grupos aparentemente ligados a la red Al-Qaeda se atribuyeron los ataques en Turquía y con este antecedente se recibió el informe de inteligencia extranjero, alertando sobre atentados a la Argentina. En el gobierno
se especula con que como el país, a diferencia de Turquía, no dio ningún tipo de apoyo a la invasión norteamericana a Irak, se reducen las condiciones para que sea seleccionado como blanco. Sin embargo, lo que está en juego, y se ha hecho efectivo con los ataques en Estambul y los que ocurren a diario en Irak, es la acción contra blancos e intereses directos de los EE.UU. y Gran Bretaña, sin importar el país en el que se encuentren. Y las naves de turismo con ciudadanos de esas nacionalidades representan un blanco que causaría una conmoción de proporciones, que es la esencia del efecto del terror.

La Fuerza Aérea, por su parte, reforzó las medidas de seguridad y la cantidad de personal en los 28 aeropuertos nacionales en los que tiene jurisdicción, ante la alerta por un posible ataque terrorista.

•Precauciones

El vocero de la fuerza, comodoro Jorge Reta, informó que si bien se mantiene «el grado de alerta 3», de un máximo de cuatro, se dispuso la fase «Charly», que indica las mayores precauciones dentro de ese nivel. Reta dijo que la nueva fase de alerta se impuso luego de que el gobierno recibiera el informe de servicios internacionales, y se dispuso «un refuerzo de personal en toda la Policía Aeronáutica».

También en voz baja, admitió que podrían ordenarse movimientos de aeronaves militares dentro del país cuyo detalle no dio por razones elementales de seguridad.

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