12 de julio 2001 - 00:00

Riesgo-país aumenta como policías caídos

Hace casi un año, el 17 de agosto de 2000, desde Ambito Financiero y con este mismo título se decía: «La inseguridad es un problema que afecta a la sociedad en su conjunto, y el incremento de los policías abatidos, uno de los indicadores más concretos de este fenómeno. La insensibilidad de la sociedad frente a este hecho muestra el acostumbramiento que hay a la violencia como hecho cotidiano».

Se señalaba también, entonces, como referencia el caso de Colombia, donde en junio del año pasado había renunciado el jefe de la policía nacional, el general Rosso José Serrano Cadena, considerado por los Estados Unidos como el «mejor policía», por su compromiso en la lucha contra el tráfico de drogas.

Serrano Cadena renunció abrumado por la violencia que azotaba a su país, pero, en particular, porque esta situación estaba matando más de 300 policías al año. «He asistido a tantos entierros de policías que ya no resisto más», fue una de sus frases más contundentes.

Si se considera como base de análisis todo el ámbito nacional, la cantidad de policías y funcionarios de seguridad abatidos por la delincuencia está superando el centenar, es decir, la tercera parte de la cantidad que provocó en Colombia la renuncia del jefe de la policía nacional. Pero cabe señalar que, en el caso colombiano, dos tercios de los policías son muertos por la guerrilla, y el tercio restante, por la delincuencia, con lo cual la cantidad de policías muertos por la delincuencia en la Argentina se asemeja a la de Colombia.


Comparación válida

Debe recordarse que Colombia es un país con 39 millones de habitantes, cifra levemente superior a la de la Argentina, con lo cual la comparación cuantitativa es válida.

El ex jefe de la policía de Colombia dijo también respecto de los efectivos muertos: «Nos hemos insensibilizado ante esta realidad, cuando en los Estados Unidos al asesino de un policía le corresponde la pena de muerte».

Como se decía entonces, la inseguridad de la Argentina no llega a ser la de Colombia, pero la insensibilidad frente a los policías muertos sí aparece como un punto de contacto entre ambas situaciones.

La cifra de policías muertos es considerada a nivel internacional como el mayor «estándar» de inseguridad. Además, tal vez lamentablemente, se trata de una cifra en la cual se tiene siempre la totalidad de la información.

En casos como hurtos o robos, suele suceder que a mayor cantidad de delitos, menos denuncias se realizan, con lo cual suele registrarse una visión engañosa sobre la disminución del delito, cuando, en realidad, se ha producido un efecto de saturación. Es así como, en este tipo de hechos, el delito «social» suele ser mucho mayor que el registrado por las estadísticas policiales y judiciales.

El incremento más dramático respecto de policías muertos es el registrado en la Capital Federal, que históricamente fue un distrito muy seguro, por tener mayor cantidad de agentes en relación con su población, tener un territorio más pequeño y un nivel socioeconómico más alto.


Escalada

La cifra de policías muertos en la Capital Federal muestra un incremento exponencial. Tras no registrarse bajas mortales en los primeros años de la década del noventa, en 1995 muere un policía; en 1966, fueron 10; en 1997, 6; en 1998, 9; en 1999, 10; para triplicarse la cifra en 2000, llegando a 31. Es decir, que el año pasado, murieron casi tantos policías en la Capital como en los cinco años precedentes juntos, que fueron 36.

Pero el problema escala en lo que va de 2001, ya que durante el primer semestre del año, han muerto tantos policías en la Capital como durante todo el año anterior, es decir, 31, duplicándose, en consecuencia, la magnitud del problema, sin que se esté produciendo una reacción correspondiente a la creciente inseguridad pública que afecta a la sociedad argentina.

El problema de la inseguridad pública constituye la segunda demanda de la sociedad argentina después del desempleo. Son múltiples las evidencias de esta situación, pero el número de policías muertos en enfrentamientos con la delincuencia quizá sea uno de los indicadores más dramáticos.

Dejá tu comentario