26 de febrero 2002 - 00:00

También policías son víctimas del estrés; deben ir a psicólogos

El policía resistió los insultos y hasta el huevazo que se estrelló en su uniforme. Así, estoico, permaneció en la puerta del banco. Cacerola en mano, una mujer se acercó, sacó un pañuelo y limpió el uniforme del policía agredido. Ocurrió la semana pasada en el microcentro porteño.

Como los bancarios o los jueces «acorralados» por el cacerolazo, los policías también sufren de estrés provocado por el grado de violencia que se vive en el país. Sólo en el último año, en el área de psicología del Hospital Churruca, se registró un incremento de 40% de consultas. El fenómeno se explica con datos de la realidad: el año pasado 54 efectivos policías fueron asesinados sólo en la Capital Federal y en el conurbano bonaerense, un índice de muertes que sólo es superado por Colombia, que atraviesa una guerra civil y mantiene permanentes enfrentamientos con narcotraficantes.

• Discapacidades

Hay un promedio de 170 policías heridos de bala por año, la mayoría de ellos queda con discapacidades y traumas psicológicos difíciles de revertir.

El estrés policial también tiene otro componente y es la falta de un orden institucional. Según los expertos, estas indefiniciones exponen al policía a un cuadro de angustia en el que su necesidad básica (la del reconocimiento y la de su status) no está satisfecha y padece un estado de ansiedad permanente porque no puede dar respuestas a las demandas.

«Obligado por las circunstancias, un agente de policía que gana $ 550 debe cumplir la función de policía comunitario (hablar y cuidar a los vecinos), concurrir a un asalto y enfrentarse a tiros con delincuentes, y después acudir a la Plaza de Mayo para restablecer el orden, una misión imposible de cumplir»
, comentó a Ambito Financiero un especialista del Churruca. Según el profesional, el policía queda en una actitud antipática, marginado de la sociedad, expuesto a las pedradas, insultos y huevazos. «Además, y a diferencia de otros sectores, por su tipo de trabajo no alcanza a recuperar su equilibrio emocional cuando regresa al seno familiar.»

La situación ha generado preocupación en las filas policiales, a tal punto que se ha dispuesto que los miembros de la fuerza de seguridad sean ahora asistidos por profesionales en las comisarías. Para las siete circunscripciones policiales hay 14 psicólogos y 37 profesionales en el Churruca.

«Lo que se intenta es que el policía que está permanentemente expuesto a la creciente violencia social pueda ser contenido en su ámbito de trabajo. Que puedan hablar con alguien, contenerlo después de un enfrentamiento policial y permitirle que se descargue y se distienda evaluando lo que sucedió», se explicó desde el Departamento de Comunicación Social de la Policía Federal.

Los psicólogos sostienen que un policía que está frente a seis mil manifestantes, de los cuales algunos le hablan y otros lo saliban,
debe hacer un esfuerzo de adaptación de su organismo en el que debe compensar el miedo con el límite de lo tolerable. Estudios practicados a policías demuestran que además del estrés, los miembros de las fuerza de seguridad sufren un alto grado de deterioro vascular mayor a otros sectores de la sociedad.

«Todavía no tenemos Robocop, y la sociedad debe tener conciencia de que un policía es un vecino más, y el policía debe comprender que no es la sociedad, sino un pequeño grupo, el que lo agrede permanentemente», afirmaron los voceros policiales.

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