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Tres escenarios para la Argentina

Es altamente probable que en el lapso de los próximos 45 días se defina para bien o para mal la situación econó-mica de la Argentina. En función de esta predicción, los escenarios posibles son 3 (tres), proyectando el próximo par de años. A continuación, sintetizamos cada uno de estos escenarios económicos:
A) Escenario «favorable»: supone, por un lado, el cumplimiento (tanto en cantidad, como en calidad) del déficit cero; mientras que por otro lado da por hecho el blindaje II desde el Fondo Monetario Internacional (entre 6.000 y 9.000 millones de dólares) hacia nuestro sector público nacional. El blindaje II incrementa sustancialmente la probabilidad de revertir la actual preocupante fuga de capitales (similar en intensidad al tequila sufrido en 1995) y el déficit cero para siempre. No sólo alejaría, también haría desaparecer al tan temido fantasma del default argentino. De este modo, la Argentina (al igual que en 1996) revertiría su presente recesión económica por crecimiento real anual del orden de 3%, a partir del próximo ejercicio 2002 .
B) Escenario «traumático, pero ordenado»: es el de menor posibilidad de ocurrencia. En este caso, siendo imposible corregir las crisis financieras de la actualidad (ej.: fuga de capitales, default, devaluación y/o dolarización), se toman todas las medidas «antipáticas» de una vez y para siempre. Bajo este escenario, el riesgo político resulta acotado, y hasta se puede pensar en la continuidad de las actuales autoridades económicas. Es de esperar un primer año (2002) con una significativa recesión económica (superior a 5% real), compensada parcialmente con la recuperación (del orden de 3% real) del nivel de actividad económica durante el año 2003.
C) Escenario «traumático y caótico»: sirve para este caso recordar el último episodio de default sudamericano: el de Ecuador en 1999 (primero confiscó depósitos, medio año más tarde se declaró en cesación de pagos y unos meses después --mega-devaluación de por medio-, adoptando la dolarización de su economía). En este escenario las soluciones son siempre parciales (se va por detrás de los acontecimientos), la agonía es mucho más prolongada, subiendo considerablemente la probabilidad de recambio de autoridades, tanto económicas como políticas. La proyección del nivel de actividad económica y su tasa de variación seguramente no cambiará de signo durante los 2 (dos) próximos años, acercándose la recesión acumulada a 10% real en ese intervalo.
Un eventual default argentino tendría casi con seguridad impacto regional, principalmente sobre Sudamérica. Sirven como referencias las crisis mexicana (año 1995) y la brasileña (año 1999). Lo más probable es que una cesación de pagos sufrida por la Argentina contagie a la región a través de las ya conocidas «devaluaciones competitivas», afectando rápida y considerablemente el crecimiento económico de la región.
Parecido
Una última esperanza exógena se deriva del tremendo parecido macroeconómico existente entre la Argentina y el Brasil (las dos naciones tienen un endeudamiento público superior a 50% de sus PBI, déficit fiscales mayores a 3% de sus PBI y muy baja competitividad económica), lo que vuelve más probable la «última» asistencia «adicional» crediticia que la Argentina necesita del FMI. Finalmente, es de esperar que prime la cordura en el Fondo Monetario Internacional, teniendo en cuenta que el tiempo para decidir y el monto de la eventual ayuda financiera para la Argentina (lo más pronto y el máximo posible) son aspectos muy importantes. Sin embargo, es totalmente razonable que el FMI le exija a nuestro país un «estricto» y «sustentable» déficit cero, pasando por un lado del ajuste horizontal e indiscriminado al ajuste focalizado (donde hay ineficiencia y/o corrupción) y ampliando esta sana decisión del equilibrio fiscal desde la Nación hacia la totalidad de las provincias argentinas.


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