28 de agosto 2002 - 00:00

Tuvo su "corralito", pero devolvió todo en dólares

A fines de 1999, Ecuador implementó un «corralito» financiero muy similar al que hoy tiene la Argentina. Pero con un final, por ahora, diferente. Ecuador no pesificó depósitos y dejó que quebraran todos los bancos insolventes que debían quebrar. De hecho, hoy el sistema cuenta con apenas 30% del total de entidades financieras que existían antes de la crisis. A esto se sumó el shock de confianza que generó la dolarización, que llevó a la gente a confiar nuevamente en el sistema financiero y devolver rápidamente los depósitos. Pero a pesar de ello, la mayoría de los ecuatorianos se siente todavía ajena al circuito bancario.

La banca de Ecuador era totalmente ineficiente. Si se quisiera establecer algún paralelismo con la Argentina, podría compararse con la banca de los '70-'80 en el país. Había antes de la crisis unas 100 entidades financieras en Ecuador que no contaban con ninguna supervisión ni control del Banco Central y se dedicaban a financiar grupos vinculados al poder, lo cual hacía que tuvieran una cartera de préstamos sumamente sucia.

La recesión de Ecuador en 1997, la situación fiscal cada vez más comprometida y la contracción de las líneas de crédito externas para la banca nacional que provocaron la crisis asiática y rusa despertaron una gravísima crisis bancaria. No fue la primera para ese país, pero sí los ecuatorianos la recuerdan como la más grave.

Entre 1998 y 1999 se debieron intervenir varios bancos y, en un contexto de devaluación e inflación alta, los salvatajes alentaron la desconfianza de los ahorristas, que retiraron sus depósitos. Se estima que se fugaron u$s 2.500 millones, cifra equivalente a 40% de los depósitos del momento. Asimismo, sólo en 1999 la emisión monetaria creció a un ritmo de 150% anual.

• "CORRALITO"

Para evitar un colapso de todo el sistema, el gobierno de Jamil Mahuad decidió a fines de 1999 el congelamiento por seis meses de los depósitos a la vista y por un año los depósitos a plazo, que luego fueron definitivamente reprogramados. Cuando se congelaron depósitos, se estableció que, quien tenía depositados sucres (la moneda nacional hasta ese momento) recibiría sucres, y quien depositó dólares recibiría dólares. Ese mecanismo provocó sí la licuación de ahorros de quienes tenían depósitos y créditos en sucres. Por ejemplo, a quien depositó 25 millones de sucres cuando la cotización era de 10.000 sucres por dólar, le devolvieron sólo u$s 1.000, ya que se los canjearon al tipo de cambio al cual se dolarizó: 25.000 sucres por dólar. Quien tenía u$s 10.000 cobró, o está cobrando, los u$s 10.000.

El congelamiento de Ecuador no fue voluntario de cada entidad, fue impuesto a todos los bancos, recuerda Javier Game, economista y asesor del presidente del Banco Central de Ecuador, que recibió a Ambito Financiero en sus oficinas ubicadas en la entrada del barrio colonial de Quito. Así, cada banco emitió certificados de depósitos reprogramados (CDR) que cotizaban en la Bolsa y servían, además, para pagar deudas dentro del mismo banco. Como código de ética, se estableció que las personas vinculadas al banco (accionistas) no podían cancelar sus créditos con estos documentos que se conseguían en el mercado con descuentos de entre 5% y 90%, según el banco emisor.

• PROPUESTA

«Al principio, se propuso que todos los CDR se canjeen por un bono del Estado, para que no haya discriminación entre bancos, pero se decidió finalmente que, al tratarse de entidades privadas, el Estado no estaba autorizado a salir en rescate de estos bancos. Y se descartó esa opción», explicó Game. En la Argentina, también se propuso algo similar. Pero se descartó esa opción para evitar, justamente, que quienes tenían depósitos de un banco más solvente salieran más favorecidos que quienes tenían depósitos de bancos más insolventes.

En Ecuador existió tal discriminación, pero los resultados parecen haber sido más exitosos:
el sistema financiero ya recuperó 80% de los depósitos que tenía antes de la crisis.

• DEPURACION


Hubo una gran cantidad de bancos que quebró. Hoy apenas quedan 22 bancos en pie de los 100 que llegaron a funcionar y algunas pocas financieras. La mayoría de los Bancos privados que quedaron en pie se adelantó al cronograma de devolución fijado, y prácticamente ya han cancelado sus pasivos con los ahorristas.

En cambio, los ahorristas de bancos que quebraron aún siguen cobrando sus carteras en la medida que estos bancos van liquidando sus activos. Transitando las calles céntricas de Ecuador, se puede ver hoy un parque automotor totalmente renovado que parece muy distante de lo que indican las cifras de pobreza de ese país: es la forma de gastar el dinero que encontraron los ecuatorianos que sí quedaron dentro del «corralito» en la medida que fueron recuperando sus depósitos.

Es que todos los depósitos bancarios contaban con garantías ilimitadas, lo cual garantizó el cobro, aunque significó un altísimo costo para el Estado, que se estima superior a los u$s 2.000 millones. Una cifra elevada para un país con un nivel de producto en ese momento de u$s 13.000 millones.

• ZAR DE LAS DEUDAS

Las deudas que mantenían los ecuatorianos con estos bancos no se terminaron de cobrar aún a la gente: hace tres semanas Ecuador nombró al «Zar de las deudas», un economista chileno, Roberto Tozo, que deberá cobrar unos u$s 500 millones que se adeudan, fundamentalmente por créditos otorgados a sectores vinculados al poder político y que por esa misma razón hasta ahora no se habían intentado recuperar. El gobierno de Ecuador espera sumar así recursos a sus arcas que necesitan más que nunca contar con abundante excedente fiscal. Pero si bien la presencia de Tozo se ganó la atención de todos los medios de Ecuador, en la calle poco entusiasmo generó su presencia: pocos confían en que la gente vinculada al poder finalmente pague lo que adeuda.

En tanto, los bancos que siguieron funcionando renegociaron con sus clientes los créditos en dólares, alargando plazos y reduciendo tasas de interés, aunque no pudieron evitar el aumento en la tasa de morosidad.

• POSITIVO

Las cifras del sistema financiero de Ecuador muestran signos positivos, y en eso no hay que quitarle los méritos a la confianza que generó la dolarización.

• NEGATIVO

Igualmente, el sistema financiero aún no logra despegar: las inversiones extranjeras en el sistema que se pensaron llegarían de la mano de la dolarización no aparecen y tampoco hay señales de que podrían llegar en el corto plazo. Apenas hay dos bancos privados extranjeros (el Citibank y el Lloyds Bank) que ya estaban desde antes de la crisis, y al estar cerrado el crédito externo para Ecuador, las altas tasas de financiamiento del país poco ayudan al aparato productivo.

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