Los radicales hablaban en una época de «efectividades conducentes», las mismas que tal vez en la actualidad llevaron a los jugadores a iniciar una huelga por tiempo indeterminado. Seguramente no hay una causa; de pronto, habrá que hablar de la suma de muchos errores superpuestos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En este tema no se pueden hacer los distraídos ni los dirigentes que son parte, ni los funcionarios, que hace más de un mes que lo saben y no hicieron absolutamente nada para remediarlo, ni las diversas comisiones directivas (anteriores y actuales), que fueron las verdaderas causantes de los despropósitos que hoy han desencadenado en esta deuda global de 100 millones de pesos, por más que hoy se hable de «sólo» 38 millones.
A esta altura de los acontecimientos, uno se pregunta: ¿por qué no se dio cumplimiento al estado patrimonial que debían presentar los clubes a AFA a riesgo de perder la categoría si no cumplían? ¿Dónde fue a parar el cuantioso ingreso de algunos clubes por ventas de jugadores al exterior? ¿No era que algunos dirigentes requerían que los responsables debían responder con sus patrimonios personales si es que se producían déficit pronunciados? Claro, lo votaron en contra. Manos mal, porque hoy estarían involucrados los mismos que lo postulaban.
Esta medida -a todas luces, justificada-tiene aristas difíciles de comprender. Es lógico que en esta medida no hayan entrado los clubes de Primera C y D (ambos amateur) y que se hayan excluido los equipos que disputan la Copa Libertadores. No presentarse a jugar alguno de los torneos de la CSF sería como un suicidio deportivo. Existen grandes penas de tipo económico y sanciones de hasta tres años de suspensión.
Habrá también que diferenciar las deudas relacionadas con cada equipo. No es lo mismo Boca (que tiene a Riquelme para vender) o River (lo tiene a Saviola) que San Lorenzo, Independiente, Vélez, Colón o Los Andes (por poner algún caso), que aunque la deuda sea menor, no tienen «activos para liquidar» que no sean parte de sus tierras. Algo que requiere una asamblea previa de compradores y tiempo para concretarlo.
La AFA intentó salir al cruce ofreciendo 15 millones de pesos (más o menos 20%); FAA lo rechazó, al tiempo que los jugadores «deslizaban» una posibilidad cierta: que TyC adelante importes de los partidos televisados. A los dirigentes actuales les parece una buena salida, pero saben que, como les pasó a ellos mismos, no pueden dejar el club hipotecado para futuras gestiones.
Patricia Bullrich, la ministra de Trabajo, puso la cara cuando se sabía que el empujón venía de algunos dirigentes políticos de la provincia de Buenos Aires, con ayuda de algunos miembros de la Cámara baja. La funcionaria sabe que el tema no es fácil y por eso «llamó a un diálogo de partes» antes que a una «conciliación obligatoria», que vía Sergio Marchi (secretario gremial) los jugadores se encargaron de anticipar que no iban a acatar porque les asisten razones de sobra para tomar la medida.
En síntesis, no se ve el horizonte que no sea por el camino de un replanteo general, que obligue no sólo a escalonar esta huelga, sino también que puedan realizarse pagos en el futuro. No hacerlo achicará la distancia para que a los dirigentes les quiten el caramelo de la boca y que se vean obligados a «gerenciar» (o buscar sponsors con otra figura), que parece ser hacia donde apuntan los mentores de la medida. Lo contrario parece ser seguir el camino de perder la categoría.
Algo que los asusta tanto a dirigentes como hinchas de este fútbol nuestro de cada día.
Dejá tu comentario