27 de junio 2001 - 00:00

Un torneo convertido en un hecho político

Hace tiempo que la realización de la Copa América se convirtió en un hecho político. Comenzó con una acción de las FARC, que culminó con 12 muertos y más de 200 heridos, prosiguió con una amenaza de boicot y culminó con el anuncio de la aplicación de un duro golpe al máximo torneo continental. Esa situación provocó que el pasado 5 de junio, en Asunción, se realizara una reunión de la Confederación Sudamericana para determinar si el campeonato podría llevarse a cabo o no en Colombia.

Con el argumento que sustentó el presidente Andrés Pastrana, que «la no realización era como convalidar la guerrilla en América», los titulares de las 10 asociaciones que conforman la CSF aceptaron a regañadientes la concurrencia, a pesar de que las asociaciones de jugadores de diversos países hacían saber -luego de reuniones paralelas-que jugar en Colombia representaba «un verdadero peligro».

Lo cierto es que hoy las cosas están como algunos preveían... Con Hernán Mejía Campuzano, vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, secuestrado y una amenaza de represalias contra el equipo argentino.
Aunque el embajador de nuestro país en Colombia, Carlos Carrasco, no hizo llegar esta situación a ninguno de los involucrados, según expresó el mismo Julio Grondona, cuando dijo que «mal se puede tomar una determinación sobre un hecho que ni siquiera fue comunicado a la AFA».

Que en estos momentos se esté jugando una nueva instancia del Mundial Sub-20 en la Argentina hizo que -circunstancialmente-gran cantidad de dirigentes del fútbol se encuentre en el país y -por tanto-se determinó que hoy se realice un semiplenario para evaluar nuevamente la situación, aunque Grondona ya salió a aclarar que si se decide cambiar de sede, «no será en la Argentina».

Como los dirigentes (de cualquier país) son duchos para sortear circunstancias -como éstas y peores-, tienen en sus manos dos soluciones: una, retrasar la realización del torneo (cosa improbable porque hay convenios firmados; otra, un «paper» de máxima donde el campeonato se realizaría en tres países (Brasil, Uruguay y la Argentina), y la final se disputaría en Paraguay.

En otras palabras, una salida a la que pueden apelar días antes, aunque habrá que tener en cuenta que el tiempo apremia. La Copa América comienza el 11 de julio y culmina el 29 de ese mismo mes y, aunque la etapa de organización -en este caso-puede ser relativamente corta, no hay demasiado tiempo para planificar concentraciones, campos auxiliares, acreditaciones y todo lo que hace al torneo en condiciones complicadas.

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