Una ciudad más longeva y con más personas que viven solas
Uno de los cambios más profundos aparece en la estructura demográfica. La esperanza de vida de los porteños mantiene una tendencia ascendente y, según las proyecciones del informe, superará los 80 años hacia 2040.
Además, la brecha entre hombres y mujeres se redujo. Si en 1991 la diferencia llegaba a siete años, las estimaciones muestran que hacia 2040 será de cuatro.
El fenómeno no llega solo. Entre 2001 y 2022, la cantidad de personas que viven solas aumentó un 80%. Actualmente, el 17,8% de la población reside en hogares unipersonales, ocho puntos porcentuales por encima de los niveles registrados a comienzos del siglo.
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Fuente: Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA) y centro de estudios Fundar
Socías explicó que ya no se trata únicamente de adultos mayores. La transformación alcanza a todas las generaciones y modifica la forma de habitar la ciudad.
Los datos muestran incluso que los hombres jóvenes que viven solos superan en número a los mayores de 75 años. El cambio se extiende a todas las comunas y atraviesa distintos niveles socioeconómicos.
La baja de la natalidad también forma parte de esta transformación. Menos nacimientos y hogares con menos integrantes modificaron la composición de la población porteña durante las últimas décadas. Esa tendencia, sumada al aumento de la esperanza de vida, explica el envejecimiento gradual de la Ciudad.
Desde el CESBA remarcaron que estos cambios no responden a una coyuntura puntual, sino a procesos de largo plazo que también se observan en otras grandes metrópolis. La diferencia es que Buenos Aires presenta algunas particularidades, como una elevada proporción de adultos mayores y un crecimiento sostenido de las personas que viven solas.
Comprender esas tendencias permite anticipar demandas futuras en materia de salud, vivienda, transporte y servicios públicos.
El alquiler dejó de ser una etapa transitoria
La dificultad para acceder a una vivienda propia aparece entre las principales transformaciones. El informe del CESBA y Fundar muestra que el proceso de inquilinización se profundizó durante las últimas décadas.
Hoy, el 30% de los porteños alquila y la Ciudad presenta la mayor proporción de hogares inquilinos del país, con un 36,8%.
Más del 40% de los jóvenes vive en viviendas alquiladas. El estudio plantea que el alquiler dejó de representar una instancia previa a la compra y pasó a convertirse en una condición estructural.
El incremento sostenido del valor del suelo y de las propiedades alejó a amplios sectores de la posibilidad de convertirse en propietarios. Al mismo tiempo, buena parte de las viviendas construidas durante los últimos años se destinó al mercado locativo o se utilizó como inversión.
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Fuente: Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA) y centro de estudios Fundar
Socías indicó: "La oferta construida y la demanda habitacional efectiva evolucionaron de manera desacoplada".
El crecimiento de los hogares pequeños también modificó las necesidades habitacionales. Sin embargo, desde el CESBA aclararon que no existe una relación lineal entre personas que viven solas y una única tipología de vivienda.
Actualmente existen porteños solos tanto en monoambientes como en departamentos de cinco ambientes. El cambio de hábitos y la diversificación de los perfiles muestran que vivir solo dejó de ser una característica asociada únicamente a los adultos mayores.
El costo de vida y los cuidados redefinen la vida urbana
Otro de los ejes del trabajo elaborado por el CESBA y Fundar pone el foco sobre el peso creciente del costo de vida. El informe analiza cómo los gastos vinculados con la vivienda, los servicios, la movilidad, el tiempo y los cuidados condicionan las estrategias familiares.
La expansión del alquiler, la dificultad para acceder a una vivienda propia y la necesidad de reorganizar los tiempos destinados al trabajo y al cuidado aparecen entre los factores que modifican la vida cotidiana de los porteños.
Reydó sostuvo que la información basada en evidencia resulta fundamental para discutir políticas públicas y construir acuerdos sobre el futuro.
"Este proyecto busca transformar datos en información clara, navegable y útil para entender mejor cómo cambia la Ciudad, cómo evolucionan sus condiciones de vida y qué desafíos plantea hacia adelante", manifestó.
El envejecimiento poblacional abre, además, una serie de interrogantes sobre cómo deberá adaptarse Buenos Aires en las próximas décadas. El sistema de salud, los espacios públicos, las formas de sociabilidad y las alternativas habitacionales aparecen entre los aspectos que requerirán respuestas diferentes.
Socías planteó que la principal tarea consiste en anticipar las necesidades de una población que vivirá más años y que, en muchos casos, llegará a la vejez sin acceder a una vivienda propia.
El escenario adquiere una complejidad adicional por el aumento de las personas que viven solas. Planteó: "Si vivimos más años, más solos y alquilamos, habrá que pensar redes alternativas de cuidados y soluciones habitacionales que eviten el aislamiento social".
La mirada tradicional sobre la vejez también enfrenta cambios. La longevidad incluye períodos extensos de autonomía y obliga a revisar conceptos vinculados con dependencia y asistencia.
La actividad física, la socialización y la construcción de vínculos aparecen como elementos centrales dentro de una política integral para el bienestar de los adultos mayores.
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Una pareja joven analiza los costos de alquiler y mudanza en un contexto donde cada vez más porteños enfrentan dificultades para acceder a la vivienda propia y sostener los gastos habitacionales
Pixabay
Las ciudades, según el estudio, deberán ampliar el concepto de cuidado y pensar estrategias que permitan sostener la autonomía durante más tiempo, al mismo tiempo que faciliten nuevas formas de sociabilidad y acompañamiento.
Producción, tecnología y nuevas oportunidades
La investigación también analiza las transformaciones económicas y productivas. El crecimiento de nuevas actividades, los cambios tecnológicos y la mutación del comercio modificaron las oportunidades laborales y la vida cotidiana.
Si décadas atrás las grandes ciudades concentraban las expectativas de progreso a partir del empleo tradicional, hoy la irrupción de nuevas tecnologías y la reorganización de las actividades económicas plantean un escenario diferente.
Los especialistas remarcaron que los tres ejes del informe se encuentran profundamente conectados. El costo de vida influye sobre las decisiones familiares, mientras que las nuevas dinámicas productivas repercuten sobre las formas de habitar y proyectar el futuro.
La intención del proyecto consiste en sacar la discusión de la coyuntura y colocarla en una perspectiva más amplia. La información se presenta de manera navegable para que ciudadanos, investigadores y responsables de políticas públicas puedan analizar tendencias y proyectar escenarios.
Para Socías, las grandes ciudades atraviesan procesos similares y Buenos Aires no constituye una excepción. El envejecimiento poblacional, la dificultad de acceso a la vivienda y los cambios tecnológicos forman parte de una transformación global que exige nuevas respuestas.
Concluyó: "El objetivo es generar discusiones basadas en evidencia y construir consensos para desarrollar mejores futuros posibles".