El aumento quedó por encima de la inflación general de agosto, que fue del 1,7%, aunque por debajo del 2,8% registrado por la división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles. En la comparación interanual, en cambio, las expensas muestran una evolución más moderada: subieron 25% frente a agosto de 2025, contra una inflación del 33,5% durante el mismo período.
Los datos surgen de un relevamiento de Consorcio Abierto sobre 15.000 consorcios que utilizan su plataforma. El informe incluye más de 550.000 expensas de edificios de la Ciudad y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. El promedio porteño pasó de $354.652 en julio a $362.159 en agosto, mientras que en Provincia de Buenos Aires avanzó apenas 0,3%, hasta los $182.675.
La evolución de los últimos meses muestra, sin embargo, que el gasto continúa avanzando. En enero, la expensa promedio en CABA era de $324.404 y desde entonces acumuló un incremento de alrededor del 11,6%. Junio había marcado un salto hasta $356.790, julio mostró una pequeña corrección y agosto volvió a establecer el nivel más alto de los últimos doce meses relevados.
Sueldos y mantenimiento concentran el 60% de las expensas
A diferencia de julio, cuando el pago del medio aguinaldo había generado una presión adicional sobre las liquidaciones, la estructura de gastos de agosto muestra una mayor estabilidad. Sin embargo, los costos laborales continúan siendo el principal componente de las expensas. En CABA, personal y sueldos representan en promedio el 33% de los gastos de los consorcios.
El segundo componente son los gastos operativos y de mantenimiento, que explican otro 27%. Dentro de este grupo aparecen servicios como limpieza, seguridad, mantenimiento de ascensores y distintas tareas necesarias para el funcionamiento cotidiano de los edificios.
De esta manera, solo entre salarios y mantenimiento se concentra el 60% del gasto total. A ellos se suman los servicios públicos, con promedio de incidencia del 15%; los gastos administrativos, bancarios e impositivos, con 13%; y el mantenimiento extraordinario y las obras, que representan otro 9%.
“La estructura de gastos se mantiene relativamente estable y confirma que gran parte de la expensa está vinculada al funcionamiento cotidiano del edificio: personal, mantenimiento, servicios y tareas necesarias para que todo funcione correctamente”, explicó Albano Laiuppa, director de ConsorcioAbierto.
La morosidad alcanza al 15% de las unidades en CABA
La evolución de los costos convive con otro problema que continúa atravesando las cuentas de los consorcios: la mora en el pago de las expensas.
Según ConsorcioAbierto, en la Ciudad el 15% de las unidades funcionales posee deuda, mientras que en Provincia de Buenos Aires es del 16%. En otras palabras, de cada 100 departamentos porteños, alrededor de 15 mantienen algún nivel de deuda con el consorcio.
El nivel se mantuvo relativamente estable durante los últimos meses, pero tiene un impacto directo sobre la administración financiera de los edificios.
“Las administraciones envían recordatorios de pago y notificaciones de vencimiento. Cuando la deuda persiste buscan acordar planes de pago o medidas que incentiven el cumplimiento, siempre tratando de evitar llegar a instancias judiciales”, explicó Laiuppa.
El problema también vuelve más relevante el manejo de la información financiera. La administración de consorcios incorporó durante los últimos años distintas herramientas digitales, aunque los movimientos de dinero todavía pueden quedar fragmentados entre cuentas bancarias, comprobantes y sistemas administrativos.
“Para el vecino, esto puede traducirse en algo muy concreto: no siempre resulta sencillo saber con claridad cuánto dinero tiene el consorcio, cómo se están utilizando los fondos o cuál es su situación financiera”, señaló el director de ConsorcioAbierto.
Según el ejecutivo, disponer de información actualizada también puede modificar decisiones cotidianas. Conocer la disponibilidad real de fondos permite determinar si el consorcio está en condiciones de afrontar una reparación urgente, avanzar con una obra o si necesita primero recomponer su caja.
Qué pasó con las expensas fuera de CABA
El comportamiento de agosto fue dispar entre las distintas jurisdicciones relevadas. En Provincia de Buenos Aires, la expensa promedio llegó a $182.675, apenas 0,3% por encima de julio. En términos interanuales, sin embargo, acumuló una suba del 33%.
La evolución bonaerense también muestra una tendencia ascendente durante el último año. En septiembre de 2025 el promedio se ubicaba en $143.566 y en enero había alcanzado los $154.506. Desde entonces avanzó hasta superar los $182.000 durante agosto.
En Córdoba, en cambio, el promedio retrocedió 1,7% mensual y quedó en $149.573, aunque todavía registra una suba interanual del 21,7%.
Santa Fe mostró el mayor incremento mensual entre las jurisdicciones relevadas: las expensas avanzaron 8,1% respecto de julio, hasta alcanzar un promedio de $146.860. Frente a agosto de 2025, la suba fue del 30,6%.
En Entre Ríos, el promedio llegó a $82.765, con un aumento mensual del 6% y un salto interanual del 45,1%, el más alto del relevamiento.
En este contexto, ConsorcioAbierto identifica cinco aspectos centrales para mantener las cuentas de los edificios bajo control: una evolución más predecible de las expensas, costos fijos controlados, seguimiento de la morosidad, menor incidencia de gastos extraordinarios y mayor trazabilidad de cada movimiento.
“Los edificios se volvieron organizaciones mucho más complejas que hace algunos años. También creció la necesidad de confianza sobre cómo se toman las decisiones”, planteó Laiuppa.
El dato de agosto deja así dos señales diferentes. Por un lado, las expensas porteñas volvieron a crecer por encima de la inflación mensual y alcanzaron su mayor promedio de los últimos doce meses. Por otro, la comparación interanual continúa mostrando una dinámica más moderada que la del nivel general de precios.
Para propietarios e inquilinos, el gasto sigue ocupando una parte importante del presupuesto destinado a la vivienda. Para los consorcios, el desafío pasa ahora no solo por absorber la evolución de los costos, sino también por mejorar la previsibilidad y sostener la cobrabilidad.