Argentina tiene casi 6 millones de hogares con algún tipo de déficit habitacional, pero el problema presenta una fuerte concentración territorial. De acuerdo con la nueva edición del Monitor de calidad del acceso a la vivienda, elaborado sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), 5.983.241 hogares, equivalentes al 40,3% del total, enfrentan al menos una carencia habitacional.
Déficit habitacional: cinco jurisdicciones concentran 4 millones de hogares con problemas de vivienda
La Provincia de Buenos Aires reúne el 48% de los casos, mientras que Córdoba y Santa Fe concentran el 6% y 7%. Si se mide el problema con relación a la cantidad de hogares, las más afectadas son las provincias del norte y el centro-oeste.
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Según cifras oficiales, Argentina tiene casi 6 millones de hogares con algún tipo de déficit habitacional.
El dato más significativo cuando se observa la distribución geográfica es que alrededor de 4 millones de esos hogares se encuentran en cinco jurisdicciones: la Ciudad de Buenos Aires, la Provincia de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Santa Fe.
En conjunto, esas jurisdicciones concentran una proporción del déficit habitacional prácticamente equivalente a la población que representan dentro del universo analizado.
Pero la concentración en términos absolutos no implica necesariamente que sean las jurisdicciones donde la situación habitacional resulta más crítica.
El caso más evidente es el de la Provincia de Buenos Aires, que por su tamaño poblacional reúne una parte muy significativa del problema: concentra 48% del déficit habitacional total, mientras representa alrededor del 40% de los hogares relevados.
Sin embargo, cuando se ordenan las jurisdicciones por la incidencia relativa del déficit, la provincia aparece en el octavo lugar.
Esta diferencia entre cantidad absoluta y proporción permite observar dos dimensiones diferentes del problema. Por un lado, existe un déficit de gran magnitud concentrado en las jurisdicciones más pobladas, especialmente en el área bonaerense.
Por otro lado, en distintas provincias del NOA, NEA y centro-oeste las carencias tienen una incidencia mayor sobre el conjunto de los hogares, aun cuando el número absoluto sea considerablemente menor.
Buenos Aires, foco principal en términos absolutos
La Provincia de Buenos Aires ocupa un lugar central en prácticamente todas las mediciones por volumen. El informe señala que, si se considera específicamente el déficit cuantitativo ampliado, que incorpora viviendas expuestas a riesgos ambientales como la cercanía a basurales o la localización en zonas inundables, la concentración bonaerense alcanza el 62% del total nacional.
El dato adquiere relevancia porque este componente del déficit no se soluciona exclusivamente mediante una refacción de la vivienda. La metodología considera que una vivienda ubicada en un entorno con determinadas condiciones ambientales requiere una intervención que excede al inmueble y puede involucrar relocalización, infraestructura urbana u otras acciones sobre el territorio.
En el caso bonaerense, además, aparecen niveles elevados en los componentes cualitativos. El 21% de los hogares presenta déficit cualitativo básico, que incluye condiciones de materialidad recuperables y hacinamiento crítico, frente a un promedio nacional del 20,2%.
A esto se suma un 10,3% de déficit cualitativo ampliado, asociado principalmente con problemas de acceso a agua, baño y desagüe, uno de los registros más elevados del país.
La dimensión bonaerense también modifica la lectura del mapa nacional: aunque algunas provincias presentan porcentajes mucho mayores, la cantidad de hogares afectados en Buenos Aires hace que cualquier estrategia destinada a reducir el déficit habitacional tenga allí uno de sus principales campos de intervención.
Córdoba y Santa Fe: peso intermedio, pero con problemas diferentes
Después de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba aparecen entre las jurisdicciones con mayor cantidad de hogares afectados. El informe estima que Córdoba concentra aproximadamente 6% del déficit habitacional nacional, frente a una participación de alrededor del 9% de los hogares, mientras que Santa Fe concentra 7% del déficit, frente a cerca del 8% de los hogares.
En estas dos provincias, por lo tanto, la participación en el déficit total resulta inferior a su peso relativo dentro del universo de hogares. Esto marca una diferencia con Buenos Aires y, al mismo tiempo, con varias jurisdicciones del norte argentino.
Los componentes del déficit muestran, sin embargo, que las dificultades no desaparecen en los grandes centros urbanos del interior. Córdoba registra 7,3% de déficit cualitativo ampliado, mientras que Santa Fe alcanza 7,9%, ambos asociados con carencias de infraestructura básica como agua, baño y desagüe.
En el caso de Córdoba, además, el allegamiento -hacinamiento de hogares que comparten una vivienda y que, según la metodología, constituyen demanda potencial de una nueva unidad- alcanza aproximadamente 4,1%-4,2%, por encima del promedio nacional del 2,9%.
Mendoza y el contraste con el norte
Mendoza forma parte del grupo de cinco jurisdicciones que concentran alrededor de 4 millones de los hogares con déficit. Su particularidad es que presenta una incidencia significativa en el componente de materialidad y hacinamiento: el 25,7% de sus hogares registra déficit cualitativo básico, por encima del promedio nacional del 20,2%.
Ese indicador ubica a Mendoza dentro del grupo de jurisdicciones donde las necesidades habitacionales están más vinculadas con viviendas que pueden ser recuperadas mediante obras, ampliaciones o mejoras, antes que con la necesidad de reemplazar completamente las unidades.
La situación es diferente en varias provincias del norte y centro-oeste, donde los porcentajes relativos alcanzan niveles superiores. El caso extremo es San Juan, donde el déficit cuantitativo básico llega al 13,9%, frente al 0,9% promedio del país. Es decir, la proporción de hogares que habitan viviendas consideradas irrecuperables y que requieren ser reemplazadas resulta casi 15 veces superior al promedio nacional.
También se destacan Catamarca, con 4,8%, Salta, con 3,1%, La Rioja, con 2,3%, Chaco, con 1,7%, y Jujuy, con 1,5%.
En el componente cuantitativo ampliado, que agrega la exposición a riesgos ambientales, la situación se concentra aún más en el norte. Tucumán registra 32,4%, Jujuy 30,3% y Corrientes 25,1%. Luego aparecen Salta, con 17,1%, y Buenos Aires, con 14,7%.
El mapa más crítico aparece en el norte
La brecha territorial se vuelve particularmente visible cuando se incorpora el déficit cualitativo básico. San Juan registra 39,3%, Formosa 37,3% y Jujuy 32,3%. También presentan niveles elevados La Rioja, con 29%; Santiago del Estero, con 27,7%; y Chaco y Salta, con 27,5% cada una.
En otras palabras, en un grupo importante de provincias del norte y centro-oeste, más de uno de cada cuatro hogares presenta problemas de materialidad recuperable o hacinamiento crítico.
El contraste con las jurisdicciones de mejor desempeño es marcado. Tierra del Fuego registra 8,7%, CABA 10,3% y Chubut 11% en este componente. El informe señala que el patrón refuerza una brecha estructural entre el norte y el sur del país, aunque aclara que el déficit cualitativo básico tiene alcance nacional.
La Ciudad de Buenos Aires constituye, en este punto, un caso particular. Su participación en el déficit absoluto está determinada por la concentración de hogares, pero registra algunos de los niveles relativos más bajos del país. En particular, presenta apenas 0,8% de déficit cualitativo ampliado, asociado con las carencias de agua, baño y desagüe.
NOA y NEA tienen más déficit que el que explicaría su población
La distribución regional confirma esta diferencia. El NOA concentra alrededor del 10% de los hogares, pero representa 13% de los hogares con déficit. Algo similar sucede en el NEA, donde vive aproximadamente el 8% de los hogares del país, pero se concentra el 10% de los que presentan déficit.
La Patagonia, en cambio, presenta el comportamiento inverso: concentra alrededor del 6% de los hogares, pero apenas 3% de los hogares deficitarios. El resultado se explica en parte por los menores niveles relativos observados en varias de sus jurisdicciones.
La fotografía territorial, por lo tanto, presenta dos problemas superpuestos. En las áreas más pobladas, especialmente en la Provincia de Buenos Aires, el desafío está marcado por la escala del déficit: aun con una incidencia relativa que no se ubica entre las más elevadas, el volumen de hogares afectados es muy grande.
En las provincias del norte y algunas del centro-oeste, en cambio, el problema aparece con mayor intensidad en relación con el tamaño de la población.




