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Arte religioso cuyano en tierras mendocinas
Nidia, hija de Rodolfo Reina Rutini, recibió a Ambito del Placer en su casa en la ciudad de Mendoza.
Nidia Reina Daract: Eso dicen. Y la verdad que sí, es un número significativo.
P.: Cuéntenos de qué se trata la muestra.
N.R.D.: La mayoría de las colecciones del patrimonio cultural del mundo han recorrido similares caminos: están conformados por «objetos» que fueron fabricados por personas que vivieron en tiempos y lugares específicos distintos al de nuestro presente. Las piezas que las conforman o «bienes culturales» fueron producidos para satisfacer alguna necesidad espiritual o material de su época y durante un tiempo cumplieron esa función para la que fueron creadas. Esta es una colección con imágenes que fue adquiriendo mi padre durante mucho tiempo, con esfuerzo, y sobre todo devoción y dedicación. Mi papá era un coleccionista por naturaleza. Juntaba arqueología, armas, hasta que empezó a interesarse por los santos.
P.: ¿Cómo empezó a interesarse por las imágenes?
N.R.D.: Fue algo raro, recuerdo que íbamos casa por casa golpeando puertas, casi siempre en compañía del profesor Adolfo Cueto, íntimo amigo de papá. Se paraba frente a la dueña del lugar y le preguntaba: ¿Doña, no tiene un santito viejo? Le interesaban imágenes de santos que fueran venerados por esa familia. Aquellos que en algún momento hicieron milagros, como por ejemplo, hacer llover en épocas de sequías, o evitar que caiga granizo. En algunos casos los cambiaba por santos nuevos. A papá le encantaban las anécdotas, los mitos y las leyendas. Cuando conseguía un santo de esas características se ponía feliz.
P.: ¿Todas las imágenes fueron adquiridas de esa manera?
N.R.D.: Casi todas. Además, tienen la particularidad que son en su gran mayoría de la zona de Cuyo, salvo pocas excepciones, que fueron traídas de otras regiones pero fueron veneradas en Cuyo. A papá no le gustaba que le regalaran santos, prefería buscarlos, descubrirlos. Tenía más valor para él. También aseguraba que nunca en su vida compraría uno, y así fue. Con el tiempo se fue haciendo conocido, y el boca a boca fue haciendo su parte. Lo llamaban de todos lados. Hasta llegó a recibir un llamado de un hombre que se había robado un santo de una iglesia. El tenía un esquema, tenían que ser todas las imágenes de madera, además, tenían que ser de Cuyo.
P.: ¿Qué pasó una vez que fue creciendo la colección, dónde guardaba todas las imágenes?
N.R.D.: Empezó guardando las piezas acá hasta que mi mamá le dijo que se las llevara, porque ya no había lugar para más. Mi casa parecía un museo. Se las llevó a la Sociedad Rural, pero sólo la mostraba a sus amigos más íntimos o a unos pocos visitantes ilustres. Después enfermó y la colección estuvo seis años guardada en un depósito. Pensaba que alguien los iba a quemar. Temía que eso sucediera.
P.: ¿Cuándo es la presentación oficial?
N.R.D.: El 2 de noviembre, justo el Día de Todos los Santos.
P.: ¿Cuántas imágenes se van a exhibir?
N.R.D.: Esta primera muestra va a tener 120 piezas, nada más, porque estamos en un período de restauración (a cargo de Estela Garma y Andrés Sansoni Rodríguez) de toda la muestra, y es un proceso largo. Estará expuesta en el museo de Chacras de Coria. Se buscó ese lugar por la calidez, y sobre todo porque no tiene ningún perfil político. Con el tiempo iremos exhibiendo el resto.

