11 de mayo 2020 - 00:00

Charlas de quincho

Senado sesión virtual
Twitter: ATE Congreso

Con una cuarentena que parece ir flexibilizándose “de prepo”; el Congreso Nacional virtual que sigue sin funcionar aún, y la cuenta regresiva en la negociación por la deuda externa, los últimos días mostraron una fuerte aceleración de la actividad y mucho más gente en la calle. De la mano de esto crecen las internas con un nuevo grupo: “las viudas de la pandemia”, conformado por políticos del oficialismo y de la oposición, empresarios, y también dirigentes sindicales, postergados inesperadamente de los primeros planos ahora por el coronavirus, todo cada vez en mayor cantidad de reuniones de toda clase, y con una sofisticación extra: la aparición de un sistema de delivery (desde desayunos, hasta cenas, pasando por happy hours), que permite que los miembros del grupo compartan comidas y bebidas mientras dura el encuentro. Veamos un poco de todo lo que fue pasando.

Como se sabe, y es lógico que así ocurra, no sólo en Argentina, tras siete semanas de cuarentena por la pandemia, comenzó a replegarse muy lentamente el tema en el interés público y, como era previsible también, los asuntos económicos comenzaron a cobrar altura. Y, dentro de éstos, las dos vertientes: la de la economía doméstica, tanto individual como de las empresas que, en general, comienzan a acusar recibo “pleno” del derrumbe de la actividad económica dentro y fuera del país; y la segunda cuestión, referida a la cuenta regresiva sobre el eventual acuerdo por la deuda externa que la mayoría cree que finalmente se logrará, aunque algunos creen ver más en esto una expresión de deseos que una realidad. Así las cosas, varios de los encuentros de la semana, como la reunión mensual del Estudio Broda con empresarios en la Ucema, la gente de Orlando Ferreres, o hasta los ruralistas de CRA con especialistas de la Fundación Mediterránea, abordaron estas cuestiones desde todos los ángulos posibles. Más aún para los empresarios que siguen reclamando la aceleración de la ayuda para afrontar los sueldos vencidos, con la Espada de Damocles de los aguinaldos que se deben afrontar en unas semanas más, mientras que muchos de ellos seguían parados (al menos hasta ayer), sin generar ingresos. Por supuesto que a los gobiernos (nacional, provinciales y municipales) no les va mejor, con altísimos costos de grandes estructuras, y con una recaudación visiblemente disminuida, y que seguirá bajando, es probable que hasta la primavera.

Mientras todavía seguían los comentarios sobre la 3º charla del historiador Jorge Ferronato, organizada por el Grupo de “chicas” Pollera-Pantalón, que conduce la abogada Fafi Ricagno, y que promete un cuarto encuentro a partir del éxito logrado en las tres anteriores, con la síntesis que lleva desde las guerras y la anarquía del siglo XIX hasta nuestros días (ahora ya ubicada en 1980), se iban disparando los distintos grupos económicos con cuestiones de lo más variadas, como el llamativo dato de que entre 1890 y 1945, la Argentina creció más que los Estados Unidos y con menor inflación; o que entre el 45 y el 74 promedió una inflación anual de 30%. Así, mientras entre los participantes va creciendo la idea de cierta “exageración” en las medidas de aislamiento (tal vez porque ningún político quiere hacerse cargo del costo de un eventual rebote de la enfermedad), los datos duros son graves para Argentina ya que, a diferencia de otras regiones con economías más desarrolladas, o al menos, más ordenadas, donde se prevé una salida rápida a partir del segundo semestre, en el caso local no es tan claro. Por ejemplo China, que muestra una caída de 34 puntos en el primer trimestre, también muestra un rebote de 43 puntos en la segunda parte del año. El problema de Argentina, mucho más grave si no hay acuerdo con los acreedores, es que a pesar de su experiencia tras 15 recesiones en 45 años, y 9 defaults, aún no parece tener programa para “el día después”.

Mientras algunos de los participantes de las reuniones no hacían ningún esfuerzo por ocultar el malestar con los legisladores, en especial los nacionales (hasta ahora fracasaron los intentos de funcionamiento virtual), y se cuestionan no sólo los ingresos que se resisten a bajarse, sino también los “adicionales”. “Van a seguir cobrando el desarraigo, aunque sesionen virtualmente?”, se preguntó enojado el titular de un grupo industrial. Tampoco causó mucha gracia dentro del mismo oficialismo la nueva presentación de una senadora de Río Negro que llamó la atención por varias cuestiones. En primer lugar, porque reflotó su viejo proyecto (de 2014) para recrear una Junta Nacional de Granos; en segundo término, porque proviene de una provincia que no tiene prácticamente producción granaría (tendría que haber propuesto una Junta Frutícola), y en tercer lugar, porque el principal perjudicado por una propuesta que ni siquiera tuvo chances en pleno Gobierno kirchnerista es el propio presidente Fernández. Pero el frente político no quedó agotado ahí, ya que siguen en aumento “las viudas de la pandemia”, ecléctico grupo que inesperadamente quedó postergado del frente mediático a partir de la irrupción del coronavirus, y lo que en un principio aparecía como un lapso de días, o un par de semanas, se transformó en meses, lo que comienza a generar cierto nerviosismo. El tema incluye internas hasta en varias entidades sectoriales de parte de grupos que quieren recuperar el control, y están siendo muy criticados por la falta de oportunidad de esta clase de embates, hasta en el propio oficialismo, pero más aún en la disgregada oposición, que hoy luce desconcertada y sin un liderazgo claro, ni demasiado resignado al exilio forzado, que hasta les impide tener presencia mediática para lograr algún fondeo para la infinidad de fundaciones y consultoras que crearon con el fin de “aguantar” hasta el nuevo turno.

La reedición del desayuno que había reunido en el Club Alemán a la por ahora titular del PRO, Patricia Bullrich, con el exsenador Miguel Ángel Pichetto, y el ex ministro de Economía y de Defensa, Ricardo López Murphy, logró un llamativo suceso, con cerca de 500 participantes en la plataforma virtual. También dejó claras varias cuestiones, algunas de las cuales se profundizaron respecto de la vez anterior. En Repensando la Argentina, el economista (que tuvo varias coincidencias con Pichetto), consideró no sólo que “Argentina ya estaba mal antes de la pandemia”, y que “la salida es vía las exportaciones”, sino que insistió con que “en 2021 hay que presentarse (a las legislativas) y contar los votos, para después conformar un gran frente en 2023 (de acuerdo a los votos del 21) que termine con el populismo”. Y eso es, justamente, lo que Bullrich trata de evitar y hasta ahora no logra, es decir, que se desgrane el armado del PRO, que pretende mantener el statu quo previo, cada vez más criticado, incluso, desde adentro mismo de sus filas. Miguel Ángel Pichetto, por su parte, coincidió en la “necesidad de volver a la producción”, y en que “es necesario dar un debate cultural”. “No es suficiente con firmar un documento”, dijo aludiendo al que suscribieron algunos líderes como Vargas Llosa, y que también firmó Mauricio Macri. Para “pegar” a ambos lados, destacó que “hay una forma de pobrismo que implica una dominación y un recorte de las libertades individuales”. “Acá, generar riqueza está mal visto. Hace falta dar el debate de fondo”, dijo y quedó flotando en el ambiente.

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