27 de diciembre 2001 - 00:00

Con un terreno de 5 hectáreas y $ 2.250 comience a cultivar y vender almendras

Con un terreno de 5 hectáreas y $ 2.250 comience a cultivar y vender almendras
El cultivo de almendro es un agroemprendimiento accesible y redituable, en la medida en que una plantación mediana de 5 hectáreas requiere un capital de $ 2.250; de la cual el productor obtiene una facturación que superaría en más del doble la inversión inicial.
Este factor, sumado al importante mercado al que está dirigido como la industria del chocolate, la pastelería fina, la bombonería y la cosmética; y a que se trata de un producto que ostenta una demanda significativa merced a la expansión que se viene registrando a nivel mundial al estar asociado con la alimentación sana y natural, lo perfilan como un proyecto sustentable y con un interesante potencial, dado la amplitud del territorio nacional donde puede ser desarrollado.

En este sentido, los principales países productores y consumidores son los Estados Unidos y España, mientras que en la Argentina la demanda asciende a una nada desdeñable cifra de 2.700 toneladas anuales, que para satisfacerla nuestro país importa 50% y el resto lo produce principalmente en las provincias de Mendoza, San Juan, Córdoba, Río Negro y San Luis, con la factibilidad de ser cultivado en otras regiones como La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy, La Pampa y Neuquén.

El almendro es originario de Asia Central, donde se lo encuentra bajo numerosas formas salvajes en todas las montañas que se extienden desde el Kurdistán hasta Afganistán e Irán. Habría sido llevado por los fenicios y/o los griegos a los países que rodean el mar Meditarráneo y luego los romanos lo habrían llevado a España. Hasta que las misiones lo trajeron al continente americano.

Condiciones de adaptación


La adaptación del almendro a los diferentes tipos de suelos está en relación al portainjerto utilizado. Esto es así porque se trata de un fruto que vegeta mejor en suelos livianos (arenosos) y de textura franca.

A nivel comercial, los portainjertos más utilizados son tres: franco de almendro y durazneros Nemaguard y Nemared.
Los árboles injertados sobre franco resultan con un tamaño mayor al de duraznero, pero su desarrollo durante los primeros años no es
tan rápido, al tiempo que demoran más en comenzar a producir.

En cambio los durazneros Nemaguard y Nemared producen árboles de tamaño un poco menor, permitiendo aumentar la cantidad de plantas por hectárea, las cuales comienzan a producir precozmente, y que en una cantidad estándar de 500 tienen un costo de $ 600 a razón de $ 1,20 la unidad.

Preparación del terreno


Una vez que el terreno fue subsolado y abonado -para lo cual se introducen 120 kilos de fertilizante por hectárea de tipo 18-46-0 que se tapa con una capa de tierra para evitar que permanezca en contacto directo con las raíces-, se debe realizar un hoyo de 40 centímetros de lado para que las raíces queden cubiertas por completo y se desarrollen convenientemente.
En cambio, en terrenos secos o no debidamente roturados es recomendable efectuar hoyos de 80 centímetros, ya que además de facilitar el desarrollo de las raíces, el hecho de estar relleno de tierra mullida permite alcanzar una mayor retención de agua.

Antes de llevar a cabo la plantación propiamente dicha, se deben podar las raíces podridas o rotas para posteriormente colocarlas en el interior de los hoyos compactando bien la tierra a fin de evitar que la planta se hunda en el terreno. Una vez rellenado el hoyo, se lo debe regar para eliminar el aire residual del suelo y conseguir que las raíces se pongan en estrecho contacto con la tierra.
En regiones ventosas, conviene orientar el injerto en la dirección del viento dominante, y una vez plantado el arbolito, se debe rebajar el tronco a una altura entre 80 y 90 centímetros.

Es sumamente desaconsejable aplicar abono orgánico en el período de la plantación, porque podría provocar fermentaciones desfavorables para las raíces. Así como el momento adecuado para aplicar un fertilizante nitrogenado es en primavera, una vez que empiezan a brotar las hojas del árbol trasplantado.

Distancia


La plantación del almendro no debe ser demasiado densa debido a que para su correcto desarrollo este árbol necesita luz y cierta cantidad de agua. Y como sucede con otras especies frutales, la elección de la distancia de plantación está sujeta a un conjunto de factores que influyen en el futuro desarrollo del monte, siendo los más importantes entre ellos la calidad del suelo, el agua de riego disponible y los cuidados que habrá que dispensarle.

En condiciones normales la planta de almendro crece rápidamente y dado que la poda de formación es mínima, tiende a cubrir los espacios libres con mucha agilidad.

La distancia adecuada que debe existir entre una planta y otra bajo condiciones muy favorables del terreno está calculada en 7 por 7 metros y la mínima para aquellas menos ventajosas de 5 por 5 metros.

Siempre que su estructura lo permita, la plantación se debe hacer respetando el esquema de un cuadrado o un rectángulo, de tal manera que favorezca la mecanización, tanto de las labores como de los tratamientos y la recolección de la cosecha. Por este motivo, es recomendable que la anchura entre las hileras no sea inferior a los cinco metros.

Elección de las plantas


Tanto la seguridad que brinde el portainjerto a utilizar, como la calidad de los cultivares que serán implantados y la elección de las plantas desempeñan un rol fundamental en la evolución futura de la plantación.

Sin embargo, que cada una ellas posea un gran tamaño «no es tan importante como muchos productores creen» desmitifica la ingeniera agrónoma
Silvia Carra de Toloza. Por el contrario, la especialista de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA radicada en la provincia de Mendoza asegura que «son preferibles las plantas de vigor medio, pero que hayan sido arrancadas cuidadosamente de modo que conserven un buen sistema radicular y fundamentalmente, que se encuentren sanas evitando su exposición al aire y se mantengan cubiertas con tierra húmeda.

Por tratarse de una especie que inicia su período vegetativo en época temprana, la plantación conviene realizarla ni bien la planta entre en reposo, preferentemente entre mayo y junio. Esto permite que la vegetación se inicie en agosto con la planta perfectamente arraigada».

Plantaciones


Uno de los puntos más importantes a tener en cuenta en el momento de encarar la primera fase de un cultivo de almendro es la autoinfertilidad. Esto significa que el almendro es una especie que para lograr que produzca satisfactoriamente, requiere ser polinizado, ya que el polen propio de una variedad es capaz de fertilizar a otras, pero no a ella misma.

Por dicha razón, debe hacerse un plano de polinización en el cual se incluyan tres o más variedades de manera que se transmitan el polen entre sí. Y a tales efectos deben estar correctamente distribuidas para que ningún árbol quede demasiado separado de un polinizador.

De estas variedades de las cuales crecen los árboles del almendro se distinguen dos grandes grupos: el de cáscara blanda y el de cáscara dura. Las plantaciones más nuevas recurren al primero, que abarca variedades como la Nonpareil, Thompson, Ruby, Merced, Emilio Inta y Javier Inta, propicias para el cultivo de almendro en la región del país comprendida por las provincias de Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy.

En cambio, por su mejor comportamiento en climas lluviosos las variedades indicadas para practicar este cultivo en provincias como Córdoba, San Luis, La Pampa, Neuquén, y Río Negro, pertenecen al grupo de las cáscaras duras, como la Ferragnes, Ferraduel, Cáceres, Clara, Cáceres roja y Tuono.

La metodología que se despliega consiste en colocar todas las variedades en el monte, a fin de escalonar fechas de floración desde mediados de agosto hasta mediados de setiembre, para eludir el daño que podrían ocasionar las heladas de primavera y para propiciar que haya suficiente polen disponible, de modo tal que todas tengan la misma posibilidad de ser polinizadas.

Polinización


La polinización supone el transporte de los granos del polen de una variedad a otra de modo tal que se fecunden mutuamente. Para que la cosecha sea abundante, es necesario que la fecundación sea máxima, debido a que cualquier reducción en el porcentaje de flores fecundadas implica automáticamente una merma en la producción.

El polen del almendro es muy pesado y no es transportado por la acción del viento ni por medio de otros agentes comunes de difusión. En rigor, la técnica investigadora del INTA enfatiza que «los agentes polinizadores por excelencia son las abejas, en tanto diversos estudios demostraron el incremento en la producción de almendras es directamente proporcional al número de colmenas distribuido por hectárea».

Por esta razón, en áreas vírgenes de cultivo resulta aconsejable la colocación de no menos de 20 colmenas fuertes por hectárea, las cuales deberán estar activas al inicio de la floración del almendro, «mediante la inclusión de algún cultivo menor que florezca con antelación».

Las abejas desarrollan su pico de actividad cuando la temperatura ambiente oscila entre los 15 grados y 26 grados y disminuyen cuando es inferior a los 10° y se anulan por completo cuando existen vientos superiores a los 24 kilómetros por hora.

Variedades


El grupo que abarca las variedades de cáscara blanda, denominado Nonpareil, se adapta bien a zonas productoras como las de Mendoza, San Juan, La Rioja y Catamarca.

Mientras que el segundo comprende variedades de origen europeo que se adaptan mejor a regiones de cultivo más frías que soportan lluvias más frecuentes, en la medida en que son más resistentes y tolerantes a enfermedades producidas por hongos y que merced a su cáscara dura, impide que la lluvia afecte los frutos.

El proceso consiste en colocar muchas variedades en el terreno a fin de escalonar las fechas de floración a partir de fines de agosto y mediados de setiembre para eludir el daño que producen las heladas de primavera y que al mismo tiempo exista abundancia de polen disponible para polinizar a todas.

La disposición de las variedades polinizadoras debe distribuirse en base a filas completas «sin que en ningún caso existan más de tres consecutivas de una misma variedad» explica Carra de Toloza.
Th: Thompson; Ru: Ruby; Me: Merced; Em: Emilio; Ja: Javier Inta; NP: Nonpareil.
Para que el almendro alcance un buen valor de mercado es conveniente desarrollar el cultivo con variedades que produzcan pepitas semejantes y de alta calidad como las que se describen a continuación, todas de cáscara dura:
Marcona: de ella resulta un árbol de buen vigor que florece a fines de agosto y madura a fines de febrero.
Ferragnes: su almendra es grande, gruesa, de color claro y buen sabor. La época de floración es tardía, a fines de agosto y principios de setiembre, madurando la primera quincena de febrero. Se interpoliniza con Ferragnes, Marcona y Ferraduel. Ofrece un rendimiento al descascarado de entre 35% y 40%.
Ferraduel: produce un árbol muy productivo, de vigor moderado y porte abierto. El fruto es de cáscara lisa, y se interpoliniza con Ferragnes, Guara y Moncayo. Florece muy tarde (fines de agosto y principios de setiembre) y madura en la primera quincena de febrero.
Guara: el árbol es de vigor medio, pero altamente productivo. Florece tarde y se interpoliniza con Ferragnes, Ferraduel, Marcon, Moncayo y Felisia. Madura entre febrero y marzo.
Moncayo: su árbol es muy productivo, florece a principios de setiembre y madura en la misma época que la anterior.

Preparación del terreno


Para que la planta arraigue rápidamente es conveniente que el suelo esté adecuadamente húmedo. Para ello, es necesario regarlo cada 10 o 15 días para evitar que el árbol que nazca sufra sed y garantizar el crecimiento vigoroso de sus raíces.
Una vez que éstas se desarrollan y alcanzan capas más profundas donde les resulta más fácil mantener la humedad, los riegos ya pueden espaciarse.

En esta fase del cultivo es preciso eliminar las malezas, principalmente las más cercanas al tronco, utilizando azada o escardillo.
Asimismo, es fundamental la detección de cualquier tipo de ataque parasitario durante el inicio del cultivo, ya que podría causar un grave daño a la plantación.

Para prevenir posibles plagas se aplica aceite amarillo durante el reposo invernal y para evitar enfermedades pueden hacerse tratamientos preventivos con Ziram o Tiram en primavera, y otro con compuestos cúpricos antes de la caída de las hojas en primavera.

Sin embargo, durante el primer año de vida del monte no es recomendable utilizar herbicidas. Aunque es conveniente aplicar nitrosulfato de armonio a razón de 150 gramos a 200 gramos por árbol en dos o tres oportunidades.

Poda


El almendro se adapta muy bien al sistema de conducción en «vaso». Para que un árbol de almendro crezca bajo este sistema, se debe proceder de la siguiente manera: se eligen tres ramas principales, bien ubicadas y se suprime todas las demás. Luego, se eliminan los crecimientos dirigidos al interior de la copa y se sacan los más débiles y mal colocados, de modo tal que las ramas secundarias se distribuyan evitando entrecruzamientos.

Siempre que dos ramas tengan una dirección paralela, se debe suprimir una de ellas, resguardando el equilibrio entre las tres principales y recortando la preponderante al nivel de las otras dos ramas.
Un dato crucial a tener en cuenta es que no se debe dejar un número excesivo de ramas porque esto impedirá la entrada de sol a la copa, que durante el verano se vacía.

Poda de producción


Esta operación, también denominada poda de fructificación, consiste en la supresión de las ramas que no sean productoras de frutos, y tiene como objetivo eliminar aquellas que ocupan el centro de la copa para impedir que invadan el espacio de otras mejor ubicadas.
Los cortes que se realicen deben ser lisos e inclinados, para favorecer que a través de ellos se escurra el agua de lluvia y se protejan los ramilletes. A la vez, es conveniente eliminar todos los chupones en primavera.

Cuando el promedio diario de temperatura se mantiene alrededor de los 8° durante una semana, comienza el período de la floración que se prolonga durante el lapso de un mes, y culmina cuando la flor se abre y sus pétalos forman un círculo en posición perpendicular a su eje.

Poda de reforma o rejuvenecimiento


Para ejecutar la poda de rejuvenecimiento a fin de evitar que año tras año las ramas más bajas queden despobladas y los brotes se afinen notoriamente y se sequen, se deben cortar los brazos primarios o secundarios con mayor o menor intensidad según el vigor de la planta.

Lo más recomendable es realizar un fuerte rebaje de la rama principal sobre un brazo de 3 o 4 años y cubrir el corte con fungicida.
En esta instancia se producirá una fuerte emisión de chupones entre los cuales podrá elegirse el mejor ubicado, que tomará el lugar del brazo principal eliminado.

Con posterioridad a la poda, es necesario retirar la leña del almendral de inmediato para impedir el pasaje de plagas y enfermedades a las plantas sanas.

Recolección y almacenamiento


Para evitar el deterioro de los frutos, expuestos a la acción de insectos, pájaros y accidentes climáticos, conviene realizar la cosecha oportunamente.

El momento indicado para ejecutar esta operación se presenta cuando la cáscara de la almendra adquiere un color rosáceo, se abre y se deseca. La variedad de maduración más precoz es la de cáscara blanda, y la más tardía la de cáscara dura.
La recolección de las almendras de cáscara dura se efectúa con caña, porque se desprenden fácilmente de los árboles, y luego se recogen del suelo. En cambio, las de cáscara blanda se pueden cosechar a mano.
El inconveniente que ocasiona el vareo consiste en que puede dañar las ramas. De modo que una alternativa para evitar ese inconveniente es retrasar la cosecha y esperar a que una vez maduro, el almendro caiga solo ante un suave sacudón manual de las ramas.

La recolección del suelo, el despellejado y la separación de las pepitas se efectúa con máquinas recogedoras. Luego, éstas deben ser expuestas al sol durante dos o tres días para que terminen de secarse y adquieran el color amarillo dorado típico de su corteza.
La almendra es un fruto que se puede conservar largo tiempo si se almacena en un local seco o en un frigorífico en caso de que la temperatura ambiente ascienda.

Comercialización


A diferencia de lo que sucede con el resto de las frutas secas, la almendra se comercializa con un gran valor agregado
fundamentalmente como pepita o almendra pelada.

El rendimiento promedio anual de las plantaciones nuevas asciende a los 1.000 kilos de almendra pelada (pepita) por hectárea, fruto que los productores comercializan en el mercado a $ 100 el pelado y a $ 500 la almendra en bruto.
La pepita se clasifica de acuerdo al daño y al nivel de partido, aunque la mercadería también es evaluada tanto en función de su peso y rendimiento del grano como por la calidad que ofrezca en virtud de su calibre, forma y sabor del fruto.

La almendra está dirigida principalmente a la industria del chocolate, de la bombonería, de la pastelería fina y la cosmética, que utilizan los subproductos que se extraen de ella para la elaboración de turrones, peladillas, garrapiñadas, dulces de confitería, almendras saladas, chocolates de almendras, jarabes de almendras, aceite de almendras, jabones, cremas de tocador y leche de almendra.