La pregunta como estado natural de los días

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Adrián Dárgelos, líder de Babasónicos, editó "Ofertas de sombras", su primer libro, un poemario que pone en jaque a la existencia como tal.

“Siempre hay un costo detrás de la maravilla.

Un asiento en el espectáculo

bien se paga con plumas”.

Las palabras flotan. Vuelan. “Somos dados a inventar religiones”, señala Adrián Dárgelos en una oda a la subsistencia. Con la llave de la noche, el líder de Babasónicos expone en Oferta de sombras con voz propia como también a través de películas, directores de cine y escritores un universo tan público como privado.

Más cerca de declamación que del poema, el artista deja entrar pequeñas luces a su distancia interior y hasta se anima a cruzar el mundo de William Burroughs con el de Ricardo Fort para romper la matriz en alguno de los pasajes de las 64 páginas del libro editado por Sigilo.

“Morir no termina nunca”, escribe como parte de una serie de búsquedas que recorren la profundidad del conflicto natural. Del ser. De la pregunta como disparador de la existencia, de la partida de un padre que se quiebra en la memoria y se hace recuerdo de barrio o de la familia como “un montón/ de rencores por ajustar”. Y ahí, como parte de los días, el trabajo. La acción cotidiana de repetirse en una fórmula sin sorpresas.

Dárgelos le da rienda suelta a una poética más filosa para referirse a la clase alta. A un destrato hasta para con aquel que forma parte de la tribu caníbal. Y sentencia, desde la distancia: “Es difícil/ Es más fácil robarles”.

La muerte sobrevuela en formas para coleccionar. En la propia crueldad de la mediana edad. Entre lo frío y lo caliente. El cálculo o la especulación. Con una melodía de Charlie Parker como banda de sonido.

Lo que corre adentro es el reloj de las siestas que se fueron en las veredas opuestas ante el ejercicio de transcurrir. De atravesar los días con el anotador en modo piel. Y ahí aparece el camino monástico. “Chupándosela al Dios de las pequeñas cosas se obtiene paz/ esa paz que relaja el flujo de la suerte”. O con sentencias más claras a la hora de hablar de un Jesús contemporáneo en clave de hermetismo superstar.

Sin dejar de lado al artista en contacto. “Las estrellas/ gastan su cuerpo en roce con el espacio”, manifiesta. Y en otra línea se hace fuerte en el decir: “Soy un compositor de poemas que le sacan/ el olor a la palabra mierda”.

Y es que en definitiva, como parte de su corolario, Dárgelos se abre espacio para afirmar que “me veo revolviendo en frases de otros”. Por eso, nada mejor que su voz, cabecera de expresiones directas entre arte, filosofía y religión: “Politizate, no hay otra”.

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