(Enviado especial).- "Corre el año 1817. Las colonias americanas luchan por su independencia. Un general de 38 años, José de San Martín, reúne a una tropa de 5 mil hombres para intentar una proeza: cruzar la mítica cordillera de los Andes. El objetivo: liberar Chile".
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La introducción, propia del inicio de una película de aventuras, no es casual: la campaña estuvo hecha con el material con el que se construye el guión de un thriller, de principio a fin.
Los preparativos y los sacrificios de los habitantes locales para reunir abrigos, telas para los uniformes y dinero para financiar la campaña, la bandera gigante cosida a mano por las esposas de los soldados, las abundantes raciones de charqui preparadas para alimentar al ejército. La eficiente fábrica de armas y municiones a la orden de Fray Luis Beltrán.
San Martín soñando junto a sus hombres en el Plumerillo, punto de partida de la columna a su mando. Los siguientes 20 días que demandó la expedición. El frío soportado en la altura, las reuniones alrededor de la carne asada (producto de las 600 reses en pie para faenar durante la marcha). El avance en un frente de 2 mil kilómetros. El hospital móvil comandado por el médico Diego Paroissien y el extenuante cruce de San Martín, asistido en camilla debido a sus problemas de salud.
El tercio final de la acometida es una sucesión de hechos apasionantes. El encuentro el 9 de febrero, en el valle de Aconcagua, con las otras columnas del ejército que avanzaron por Uspallata. El asalto trasandino y el triunfo definitivo en Chacabuco el 12 de febrero que causó sólo 12 bajas en las filas locales y unas quinientas en las enemigas.
Una epopeya comprimida en el boletín de la batalla que reseñaba: "En veinticuatro días hemos hecho la campaña, pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos y dimo la libertad a Chile".
Realizar el cruce es una manera de intervenir indirectamente en aquella historia atrapante y recoger, a la distancia, los ecos de la marcha a través de la montaña. Esperamos que resuenen a través de este blog.
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