3 de junio 2005 - 00:00

Una vacación en sí misma

Para el destacado especialista Rolando Parera, éste es un buen momento para recorrer Europa en crucero, dado que es incomparablemente menor el costo hotelero por la relación de las divisas.
Para el destacado especialista Rolando Parera, "éste es un buen momento para recorrer Europa en crucero, dado que es incomparablemente menor el costo hotelero por la relación de las divisas".
«40 millones de personas van anualmente a Orlando, 35 millones a Las Vegas, 7 millones a Hawaii. Frente a esas cifras, la industria de cruceros se dice: todavía tenemos mucho para ganar como alternativa vacacional. Y las investigaciones de mercado se lo confirman: para los próximos tres años hay unos 30 millones de personas que están pensando tomar un crucero. Consecuencia de esto es que de 2000 a 2004 se construyeron 62 nuevos barcos. Cada barco cuesta unos 400 millones de dólares. Si se hacen esas inversiones es porque dan resultados. Veamos un caso: Carnival, el operador de cruceros más grande del mundo, tiene un ingreso por ventas de 9,73 billones al año, 77 barcos y 132 mil camas. Si un hotel importante tiene 200 cuartos, Carnival tiene unos 660 hoteles flotantes de lujo dando vueltas por el mundo», explica Rolando Parera, experimentado profesional en la materia.

Del amor por el crucero

Para Rolando Parera, «los cruceros gustan porque más allá de adónde vayan son una vacación en sí mismos, con sus piscinas, teatros, discotecas, casinos, gimnasios, siete comidas, etcétera. Y los destinos, claro, donde se puede bajar, recorrerlos, y que no tienen los trámites de los viajes tradicionales. Entre nosotros los cruceros tuvieron su despliegue en los años '90, y el sueño que se realizó fue el del crucero al Caribe, que, por otro lado, es la zona con la mayor cantidad de pasajeros transportados del mundo. Ahora ha vuelto a crecer y los destinos son más variados, el clásico en el Mediterráneo, el que recorre los fiordos noruegos. No hay nada mejor para visitar la Polinesia -donde los hoteles son muy caros- que hacerlo en un crucero».

Una categoría especial reserva Parera para los que define como «turistas expedicionarios», que suman a las travesías aspectos culturales y científicos y van por ríos de Europa, por el Amazonas, por la Antártida.

«La Antártida es una demostración de ese creciente interés por ese tipo de tours. Es tal el tráfico de barcos que hay una asociación de turoperadores que anualmente programa los viajes a un año vista para que no haya en el mismo momento más de un barco. En una misma semana puede haber operando en la Antártida entre 20 y 25 embarcaciones.»

Vacaciones de bolsillo

Si se planean vacaciones excepcionales de entre 7 y 11 días, los cruceros, hoy por hoy, pueden tener ventajas económicas, sobre todo en viajes a Europa, explica
Parera. «Son productos tarifados en dólares que quedan por fuera de la apreciación del euro. La relación del costo de una noche de hotel en un crucero es claramente más económica que pagar una noche en euros en un hotel en París, Barcelona, Roma o donde fuere. Y además, en el crucero tiene 'todo incluido'. Por otra parte, si bien los cruceros tradicionales duran entre 7 y 11 días, pueden durar el tiempo que uno quiera, sabiendo encontrar la combinación que se desea. Hay cruceros que duran días, meses, un año, hay los que dan la vuelta al mundo, y hay gente que vive en cruceros. Es lo mismo que el precio y el tipo de crucero: el precio puede partir de un valor promedio de 100 dólares por persona por día y llegar a 800 dólares por día. Claro, un crucero por el Caribe, de 3 días, estará entre 300 y 400 dólares, y una vuelta al mundo de 4 meses en unos 100 mil dólares. Esto es como la capacidad de los barcos: un crucero tradicional, como los de Carnival, es para 3 mil pasajeros; los de Seaborn, yacht de lujo, son para 300 pasajeros; los de Windstar, motoveleros de 3 o 4 palos, son para 150 pasajeros, y podemos seguir creciendo en selectividad.» Esto, recordamos riendo, es como el chiste que cuenta Pettinato: «Los empleados juegan al fútbol, los gerentes al tenis, los empresarios al golf, cada vez la pelota es más chiquita».

Entrevista de Máximo Soto

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