3 de junio 2005 - 00:00

Vista del Mediterráneo con copa de champagne

El crucero más caro, más alto y más ancho del mundo, que hasta tiene un planetario, recorrerá las costas argentinas dos veces durante 2006, en un periplo de la costa Este a la costa Oeste de los Estados Unidos.
El crucero más caro, más alto y más ancho del mundo, que hasta tiene un planetario, recorrerá las costas argentinas dos veces durante 2006, en un periplo de la costa Este a la costa Oeste de los Estados Unidos.
El barco dejó de ser el transporte que era antes, cuando había diferentes clases dentro de la misma embarcación. Ahora, de la categoría más baja a la suite de lujo con balcón privado, la diferencia es sólo el confort y el metraje de la cabina; el resto del servicio es el mismo para el que paga un dólar como para el que paga mil, es igual para todos. La copa de champagne que tomaba Paul Thoreaux la debían estar tomando todos los que así lo quisieran. Todo está incluido en el precio.»

Para el licenciado Máximo Conterno los cruceros se han ido democratizando y, por lo tanto, masificando. «Lo que no ha significado bajar la calidad o los servicios», se apura a advertir. Hoy, el universo de los cruceros es cada vez más amplio y competitivo. Conterno sostiene que cada empresa tiene su sello de origen: «Y nosotros pertenecemos a la única compañía italiana de cruceros que hay en el mundo, con ciento por ciento de capitales italianos, con tripulación de mando italiana, y eso es parte importante de nuestro orgullo. Así como Italia tiene una tradición de navegantes famosos y el astillero más grande del mundo, también la tiene de calidad y de cordialidad. Además, tratándose del mundo latino, en nuestro barcos el menú está también en castellano, tenemos programación en español y personal que habla nuestra lengua. Esto importa en el momento de decidir el crucero que se va a contratar. Los italianos son barcos amplios con 135 habitaciones con balcón y 762 cabinas, y la mayoría de los cruceros es de 7 noches o de 11 noches».

Recorrer el Mediterraneo

Los cruceros salen de un puerto para volver al mismo, trazan periplos, parecen imitar los viajes del mítico Ulises. Nos informa de algunos recorridos típicos. Uno, de 7 noches, parte de Barcelona y toca Marsella, Génova, Nápoles, Palermo, Túnez y Palma de Mallorca para volver a Barcelona. Otro recorre: Génova, Nápoles, Malta, Túnez, Ibiza, Saint Tropez, Génova. Otro: Venecia, Bavaria, Corfú, Santorini, Atenas, Croacia, Venecia.

Conterno
está a tentado de contarnos los veintipico de cruceros que conoce que hace la empresa italiana al Mediterráneo Oriental y al Mediterráneo Occidental, pero resulta interesante saber por qué ése es uno de los destinos más reclamados por los que se eligen cruceros.

«En el Mediterráneo, el turista -señala Conterno- tiene la facilidad de poder bajar cuando el barco llega a un lugar. Y, como se trata de lugares que tantas veces ha oído mencionar, de los que tanto les han hablado, es el primero en bajar y el último en embarcar porque está ansioso por conocer esos lugares.

Y para que el deseo de los viajeros se vea concretado, los barcos navegan por la noche -mientras la gente va al casino, a un show, a un espectáculo, a la discoteca o duerme- y a la mañana siguiente ya están en otro puerto. Allí la gente vuelve a tomar una excursión o contrata un taxi para ver los lugares que tiene marcados en su guía. El barco es para ellos un hotel cinco estrellas que los va llevando de un lado a otro sin tener que armar y desarmar valijas.»


La diferencia con quienes hacen cruceros en el Caribe «es que eligen el trópico como un viaje de puro placer, de relax, de diversión. Allí sólo tienen playa, paisaje, buenos momentos. En Europa es distinto: a cada paso está el pasado, la cultura, el arte, la historia.

Es lo mismo que sucede con los cruceros italianos a Egipto; la gente se baja con un programa de lugares que quiere ir a ver».
Conterno esperó a la despedida para ofrecernos una noticia: «Desde el 14 de diciembre tendremos los barcos italianos en Buenos Aires, empezarán a salir de aquí para realizar cruceros de 8 noches que pasan por Irabela, Rio de Janeiro, Santos, Punta del Este, para volver a Buenos Aires». Salen a competir en un mercado que ya tenía un empresa en ese recorrido; para Conterno «eso va a ampliar el mercado y es beneficioso para todos». Uno de los barcos -habrá otro en Rio- sale de Génova el 24 de noviembre para estar el 24 de diciembre en Buenos Aires, donde comenzará sus cruceros de Navidad y de fin de año, para quedarse hasta febrero.
 


Arriba Queen Mary 2

El
Queen Mary 2, el crucero más grande, alto y ancho llegará por primera vez a la Argentina en 2006. Realizará ese año un periplo que, partiendo de los Estados Unidos, recorrerá casi todas las costas de América.

Entre enero y abril de ese año navegará por 38 días a lo largo del litoral Atlántico de Sudamérica, visitando
Salvador de Bahía y Rio, y pasará por Tierra del Fuego y la costa chilena. Si bien no puede ingresar en el puerto de Buenos Aires porque no cuenta con el calado suficiente para un barco de su tonelaje, hay recorridos de 12 días que se pueden realizar desde Rio de Janeiro a Valparaíso o, en su regreso, de Valparaíso a Rio.

La fama del
Queen Mary 2 no sólo se basa en la tradición de su nombre o en que haya sido comparado con el Titanic; para lograrla, nació batiendo récords.

MUY BRITISH

Es el barco de pasajeros más grande -151.400 toneladas-, el más largo 345 metros de eslora-, el más alto -72 metros, como un edificio de 21 pisos- y el más caro -700 millones de euros- jamás construido. Aunque fue fabricado en Francia, el interior es inconfundiblemente británico. Su decorado recrea el estilo de los primeros años del
siglo XX.

En sus 12 cubiertas tiene 14 restoranes, bares y cafés; 5 piscinas; 2 simuladores de golf; un enorme gimnasio; una cancha de paddle y una de básquet; el Canyon Ranch SpaClub con salón de belleza de última generación; un helipuerto; un hospital; una biblioteca; un museo; un centro comercial con boutiques de Hermès y Dunhill; el Royal Court Theatre, que ofrece musicales al estilo del West End de Londres; un casino; la Universidad de Oxford que dicta cursos; la Churchill's Cigar Lounge, donde los amantes de los buenos puros pueden disfrutar de su placer favorito mirando el mar; una discoteca de estética submarina que no cierra hasta las tres de la mañana, y camarotes para 2.620 pasajeros y 1.253 tripulantes. Por si eso fuera poco -y tiene mucho más-, es el primero con un planetario.

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