En un contexto marcado por una creciente preocupación por el futuro jubilatorio, los seguros de retiro empiezan a recuperar protagonismo en el mercado asegurador argentino. Aunque todavía representan una porción marginal del negocio, el sector coincide en que existe una oportunidad significativa de crecimiento impulsada por cambios demográficos, culturales y financieros.
Seguros de retiro: pese a representar solo el 1,4% del mercado, crecen como alternativa jubilatoria
Con 1,5 millones de asegurados pero baja penetración individual, el segmento gana interés. Inflación y falta de incentivos fiscales aún limitan su desarrollo.
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El seguro de retiro es una solución para enfrentar la jubilación con cierto respaldo financiero.
Hoy, las primas de retiro explican apenas entre el 1,3% y el 1,44% de la facturación total del mercado asegurador. Sin embargo, detrás de ese número reducido se esconde un segmento con alto potencial. “Los seguros de retiro comenzaron a adquirir una relevancia creciente, consolidándose progresivamente como una herramienta estratégica para la economía”, explicó Sebastián Migliori, jefe de Vida con Capitalización y Retiro de Sancor Seguros.
El diagnóstico es compartido por la industria. Según datos del sector, existen más de 1,5 millones de asegurados en este tipo de coberturas, aunque la gran mayoría corresponde a pólizas corporativas y solo una fracción menor, poco más de 80.000 personas, accede a seguros individuales. Esto marca uno de los principales desafíos: ampliar la base de ahorristas particulares.
Desde la Asociación Civil de Aseguradores de Vida y Retiro de la República Argentina (AVIRA), su presidenta, Irene Capusselli mostró una radiografía clara del sector: “Hoy, apenas representan el 1.44% del total del mercado asegurador y el 11.29% de los seguros de personas. A fin del último ejercicio anual del sector, en junio 2025, se contabilizaron 1.526.529 asegurados, de los cuales 683.147 eran mujeres y 843.382 varones. Al cierre del ejercicio 2025 (6/2025) las primas totales emitidas alcanzaron a algo más de 19 billones, en Retiro solo se emitieron pólizas por valor $ 279.000 millones”.
Un cambio cultural en marcha
El crecimiento de estos instrumentos está íntimamente ligado a una transformación más profunda: la toma de conciencia sobre la necesidad de planificar el retiro. “El impacto de la longevidad es evidente: coberturas que históricamente llegaban hasta los 65 años hoy se extienden a los 70, con tendencia a seguir ampliándose”, señaló Andrés Moll, jefe de Operaciones Personas de La Segunda Seguros. En ese sentido, destacó que el mercado empieza a mostrar señales de cambio: “el promedio de ingreso a estos productos es de 38 años y ya un 20% de los asegurados tiene entre 18 y 30 años”, agregó Moll.
Capusselli, lo sintetizó con claridad: “Los seguros de retiro actúan como un tercer pilar voluntario de la jubilación”, en un escenario donde los sistemas tradicionales enfrentan tensiones por la caída de la natalidad y el aumento de la expectativa de vida.
A pesar del potencial, el desarrollo del mercado sigue condicionado por factores estructurales de la economía argentina. La inflación, la volatilidad y la desconfianza histórica hacia el sistema financiero continúan siendo barreras relevantes. Desde el sector también apuntan a la necesidad de mejorar los incentivos fiscales. “Es trascendental que las deducciones impositivas sean representativas y funcionen como un estímulo real”, sostuvo Migliori. En la misma línea se expresó Moll: “las deducciones deben ser el pilar de un esquema de ahorro que promueva el mercado de capitales”.
Actualmente, la falta de beneficios impositivos atractivos y la competencia con gastos obligatorios dentro de los presupuestos familiares reducen la capacidad de expansión de estos productos, a diferencia de lo que ocurre en economías desarrolladas donde el ahorro previsional privado tiene mayor penetración.
Rentabilidad, accesibilidad y largo plazo
Uno de los argumentos centrales para impulsar estos seguros es su fácil acceso. “Pequeñas cuotas mensuales, sostenidas en el tiempo, administradas por profesionales de las finanzas, van construyendo un capital importante”, señaló Capusselli.
En términos de rentabilidad, el mercado ofrece alternativas tanto en pesos como en dólares. Según detallan desde La Segunda, los instrumentos en moneda local “han seguido de cerca la inflación y comienzan a superarla”, mientras que en dólares pueden garantizar un rendimiento mínimo del 2% anual, con períodos en los que alcanzaron entre el 6% y el 8%. “Además, las barreras de entrada son relativamente bajas. Hoy es posible comenzar con aportes desde $25.000 o u$s 15 mensuales”, explicó Moll.
“Recomendamos a quienes evalúan la contratación de estos productos destinar entre un 5% y un 8% de sus ingresos mensuales a este tipo de instrumentos, en función de sus objetivos financieros y su horizonte de planificación. Asimismo, actualmente es posible acceder a este seguro mediante un aporte mensual mínimo de $40.000, lo que permite ampliar su alcance y facilitar la incorporación progresiva de soluciones de ahorro previsional”, agregó Migliori.
Un instrumento clave para el futuro previsional
Más allá de su evolución como producto financiero, los seguros de retiro aparecen cada vez más como una pieza necesaria dentro del sistema previsional argentino. “El contexto demográfico plantea desafíos estructurales para el sistema previsional, productivo y laboral. En este escenario, el seguro de retiro se posiciona como una herramienta clave”, sostuvo Migliori.
La combinación de mayor longevidad, menor tasa de natalidad y expectativas de mejor calidad de vida en la vejez presiona sobre los esquemas tradicionales y obliga a pensar en soluciones complementarias. En ese marco, Capusselli agregó: “El ahorro individual y privado es la manera de subsanar ese desfinanciamiento”, en referencia a las tensiones que enfrentan los sistemas jubilatorios.
De cara a los próximos años, el consenso del sector es claro: el crecimiento es posible, pero depende de condiciones macroeconómicas y regulatorias. Si la estabilidad se consolida y se implementan incentivos adecuados, el seguro de retiro podría multiplicar su participación actual y convertirse en un segmento más relevante dentro del negocio asegurador. El desafío será, además, cultural: instalar definitivamente la idea de que la jubilación no es solo responsabilidad del Estado, sino también una construcción individual de largo plazo. En ese camino, la industria apuesta a educación financiera, innovación en productos y digitalización para acercar una herramienta que, aunque todavía incipiente en Argentina, ya ocupa un lugar central en las economías más desarrolladas.
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