El panorama para el maní argentino tiende a mejorar. La superficie sembrada registró una suba de 7% durante la actual campaña y las perspectivas para los precios internacionales son buenas, debido al fracaso de la campaña de los Estados Unidos, uno de los mayores productores del mundo.
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Encontrándose a mitad de la campaña, el estado de los cultivos es bueno, porque en todo Córdoba-en donde está 99% de la producción total del país hay suficiente agua. «Al principio no había un buen desarrollo por falta de agua, además se atrasó un poco la siembra, afectando a la campaña, por tratarse de variedades de ciclo largo, que necesitan altas temperaturas para desarrollarse», según señaló Rubén Borgogno, productor de la región. Pero todavía hay que esperar a que se desarrolle la campaña, ya que al desplazarse la superficie hacia el sur -Río Cuarto-los cultivos tienen 2 grados menos que en la zona núcleo, existiendo el riesgo de heladas a fines de marzo y comienzos de abril, cuando la planta aún no está terminada. «Se puede perder la calidad y el volumen de la producción», indicó Borgogno. Los productores tuvieron que correrse hacia el sur de la provincia porque en la zona núcleo los suelos dejaron de ser buenos para el cultivo. El maní debe alcanzar un buen tamaño, que así lo exigen los mercados internacionales. «Particularmente el producto argentino es reconocido en el mundo por su alta calidad», aseguró el productor.
Campaña
Si bien durante los últimos años los precios no fueron buenos, se espera una mejoría para la actual campaña, debido a mala cosecha en gran parte de los Estados Unidos, especial-mente en Texas, resultado del exceso de agua durante la recolección, provocando enfermedades en las plantas, lo que impide llegar al mercado europeo que es muy exigente en cuanto a calidad. Actualmente está ingresando a Europa el maní chino, que es muy desparejo en calidad. «El maní del estado de Texas compite con el argentino, porque es el que exporta Estados Unidos, por lo que los precios pueden registrar una recuperación en los próximos meses», señaló Borgogno.
Se estima que la tonelada alcance los 800 dólares, es decir que el productor recibiría 400 dólares tal cual sale del campo.
«En cambio el precio del maní industria está muy flojo, porque de ahí se elabora el aceite, y la industria oleaginosa está muy deprimida por la sobreoferta que existe de palma», indicó el productor en diálogo con Ambito Financiero. Las buenas perspectivas apuntan al maní confitería, que se exporta todo.
Otra de las contras que tiene el maní argentino es que no hay consumo interno. Actualmente se exporta 95% de la producción total del país a la Unión Europea y los Estados Unidos, siendo los principales destinos, pero además se envía a México y Canadá.
Las ventas al mercado estadounidense son un capítulo aparte, ya que hay establecida una cuota de 44.000 toneladas. La cuota arancelaria provocó la polémica entre los exportadores, porque el acceso a la misma estuvo sensiblemente limitado porque los Estados Unidos no exigía el certificado de origen emitido por las autoridades argentinas. Esto perjudicó a la Argentina, permitiendo un sistema de triangulación desde otros orígenes y limitando a su vez, los beneficios derivados de los acuerdos bilaterales. La Argentina reclamó una revisión de los acuerdos, pero los Estados Unidos aún no contestó.
El país exporta entre 300.000 y 400.000 toneladas, que es el total de la producción, igualando en volumen a los Estados Unidos. En tanto el país del norte produce cerca de 2 millones de toneladas con un consumo interno que ronda 1,7 millón. «Si la cosecha estadounidense resulta menor, el saldo exportable también se reduce y suben los precios del mercado inter-nacional de maní», explicó Borgogno. Para este año la producción no llegaría a 1,8 millón de toneladas, resultando menor a las estimaciones que en un comienzo realizó el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).
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