OpenAI, la empresa desarrolladora de ChatGPT, analiza ceder al gobierno de Estados Unidos una participación accionaria del 5%. La propuesta surge en medio de un cambio de postura de la gestión de Donald Trump sobre la intervención estatal en estos desarrollos, impulsado por los desafíos y la incertidumbre en materia de ciberseguridad y seguridad nacional.
Algo parece haber cambiado en los últimos meses respecto del rol que desempeñan los gigantes tecnológicos. Hasta hace poco, la postura del gobierno estadounidense partía de una premisa clara: cuanto menor fuera la intervención estatal, mayor sería el margen de las empresas para perfeccionar sus modelos de IA e impulsar transformaciones profundas en la economía, el trabajo y la sociedad. Sin embargo, las recientes presiones de la administración de Trump para limitar, demorar o incluso restringir el acceso a los modelos más avanzados - como ocurrió con GPT-5.6 y Fable 5, de Anthropic - reflejan un giro de esa estrategia. La promesa de una IA cada vez más democratizada parece quedar más lejos, mientras el Estado estadounidense endurece su control sobre quién puede (y quién no) acceder a estas tecnologías.
El contacto entre la gestión de Trump y OpenAI fue informado por el medio Financial Times. Según consignaron, la propuesta de la compañía de Altman también sugirió que otras empresas estadounidenses de IA cedan al Estado participaciones similares.
La propuesta de OpenAI al gobierno de Donald Trump
OpenAI volvió a poner sobre la mesa una propuesta para que el crecimiento de la inteligencia artificial también tenga un impacto directo sobre la población. Según informó el Financial Times, la compañía mantiene conversaciones con funcionarios de la administración de Trump para crear un mecanismo que permita a los ciudadanos estadounidenses beneficiarse del valor generado por las principales empresas del sector. Altman discutió la iniciativa con el presidente estadounidense, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
Trump eleva el control sobre los nuevos modelos IA.
Imagen generada con IA
De acuerdo con el medio británico, la iniciativa contempla que las grandes compañías de IA cedan una parte de su capital a un fondo público que luego distribuya dividendos entre los estadounidenses. En detalle, el CEO de OpenAI planteó que las principales empresas estadounidenses de IA destinen el 5% de su capital a un vehículo inspirado en el Fondo Permanente de Alaska. Reuters indicó que no pudo verificar de forma independiente esa información y que ni OpenAI ni la Casa Blanca respondieron a sus consultas.
No es la primera vez que OpenAI impulsa una iniciativa de este tipo. La empresa ya había propuesto anteriormente la creación de un "fondo de patrimonio público" destinado a invertir en compañías de inteligencia artificial y distribuir parte de sus beneficios entre la población. Anthropic, por su parte, también había planteado una idea similar bajo el concepto de "dividendo digital", un esquema de pagos para ciudadanos estadounidenses financiado mediante impuestos aplicados a la industria de la IA.
La reciente intervención sobre empresas de IA
La propuesta - todavía no oficial - de OpenAI se da en medio de un contexto donde la empresa debió modificar el lanzamiento de GPT-5.6 por pedido del gobierno de Trump, que exigió revisar previamente las capacidades del nuevo modelo de inteligencia artificial antes de autorizar un despliegue más amplio.
Ante esto, la compañía optó por un esquema escalonado: el acceso inicial será aprobado "cliente por cliente" durante un período de prueba y, si los resultados son satisfactorios, el modelo se habilitará para el público general "un par de semanas después", según comunicó el CEO Sam Altman al personal.
Algo similar ocurrió con la relación con Anthropic. Días atrás, EEUU comenzó a levantar parcialmente las limitaciones que había impuesto a Anthropic apenas dos semanas atrás.
Según información publicada por Semafor y Reuters, el Gobierno de Estados Unidos autorizó nuevamente el acceso a Claude Mythos 5 para más de 100 organismos públicos y empresas estadounidenses. La medida también alcanza a empleados extranjeros que trabajen en esas organizaciones y al personal no estadounidense de la propia Anthropic, que había quedado excluido por la prohibición original.
La autorización fue comunicada por el secretario de Comercio, Howard Lutnick, mediante una carta dirigida al director de computación de Anthropic, Tom Brown. En ella sostuvo: "He determinado que existen las salvaguardas adecuadas para permitir que ciertos socios de confianza accedan al modelo Claude Mythos 5", según la misiva a la que accedió Semafor.