Sony anticipó una caída del 6% en las ventas anuales de su división de videojuegos, que se ubicarían en unos u$s28.000 millones en un contexto marcado por el desgaste comercial de la PlayStation 5 y el aumento en el costo de los chips de memoria.
Mientras la actual generación de consolas pierde impulso en el mercado, simultáneamente se incrementa el costo de los chips de memoria. El lanzamiento del GTA VI podría dar un vuelco en la tendencia e impulsar la demanda.
Sony anticipó una caída del 6% en las ventas anuales de su división de videojuegos, que se ubicarían en unos u$s28.000 millones en un contexto marcado por el desgaste comercial de la PlayStation 5 y el aumento en el costo de los chips de memoria.
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La compañía japonesa explicó que el retroceso responde principalmente a una menor demanda de hardware, a medida que la actual generación de consolas pierde impulso en el mercado. Aun así, proyecta que las ganancias del negocio gaming crecerán un 30%, impulsadas por mayores ventas de software propio y por la ausencia de cargos extraordinarios que habían afectado los balances del año anterior.
En los últimos años, Sony logró reposicionarse como un gigante global del entretenimiento. Sin embargo, el mercado empezó a mostrar dudas sobre la capacidad de la empresa para sostener nuevas fuentes de crecimiento, en medio del avance de la inteligencia artificial y la falta de catalizadores claros para el negocio. Esa percepción presionó a la baja el valor de sus acciones en los últimos meses.
En paralelo a la presentación de resultados, el grupo anunció un programa de recompra de acciones por hasta 500.000 millones de yenes, que podría abarcar hasta 230 millones de papeles. Tras el anuncio, la acción recortó pérdidas y avanzó cerca de un 2% en la bolsa de Tokio.
Otra de las preocupaciones que atraviesa al sector es el incremento global en el precio de los chips de memoria y el posible impacto de la guerra con Irán sobre las cadenas de suministro. Tanto Sony como Nintendo siguen de cerca esa situación, ya que podría afectar márgenes y disponibilidad de componentes.
La propia Sony reconoció que las ventas de hardware de PS5 dependen directamente de la posibilidad de conseguir memoria a “precios razonables”, aunque aclaró que espera mantener una rentabilidad similar a la del ejercicio anterior.
En ese marco, la empresa informó que vendió 1,5 millones de consolas PlayStation 5 durante el cuarto trimestre, una baja del 46% frente al mismo período del año pasado.
La desaceleración llega además después de una nueva suba de precios. En marzo, Sony anunció un aumento de 100 dólares para la PS5 en Estados Unidos, la segunda actualización alcista en menos de un año.
Aun así, el mercado sigue mirando con expectativa el posible impacto del lanzamiento de "Grand Theft Auto VI", previsto para noviembre. El esperado título de Take-Two Interactive aparece como uno de los grandes factores que podrían revitalizar el ecosistema PlayStation.
En febrero, Sony había asegurado que logró garantizar el volumen mínimo de memoria necesario para afrontar la temporada de ventas de fin de año. Nintendo, por su parte, sostuvo en ese mismo período que el encarecimiento de los chips todavía no afecta de manera significativa sus beneficios, aunque advirtió que podría convertirse en un problema si se prolonga en el tiempo.
Desde el mercado también destacan el potencial efecto del nuevo GTA sobre el negocio digital de Sony. "Los resultados de Sony se beneficiarán significativamente de las ventas de 'software' de alto margen y de la participación en el ecosistema que este lanzamiento debería generar", señaló a Reuters Amir Anvarzadeh, analista de Asymmetric Advisors.