La digitalización de los procesos en las organizaciones viene desde hace un tiempo recorriendo un camino sin pausa que se enfrenta actualmente al desafío de acelerar la transformación digital. El salto hacia la nube se trata de algo más que “subir y cambiar” la infraestructura tecnológica antigua y trasladarla a la nube para ahorrar costos. Estamos en un momento de foco en reinventar el futuro, lo que significa cambiar no sólo dónde se hacen los negocios, sobre qué infraestructura, sino también cómo se hacen.
Esto requiere maximizar los beneficios de la nube y crear un entorno que permita a cada persona, a cada proceso y cada tecnología aportar el más alto nivel de innovación para el negocio. Para esto existen 4 pilares fundamentales para acelerar el crecimiento y la adopción de esta tecnología.
La transformación basada en datos
Actualmente, el procesamiento adecuado de los datos se convierte en una ventaja competitiva para alcanzar una completa transformación digital. Es importante que las empresas entiendan su información y la puedan analizar para volver más eficientes sus procesos de negocio. En este sentido, una plataforma de datos unificada en la nube permitirá administrar la información a lo largo del ciclo de vida de los datos y procesarlos a gran escala de manera segura y confiable. Así, las empresas pueden detectar nuevas oportunidades de negocio partiendo del comportamiento de sus consumidores y ofrecer servicios diferenciales. Por ejemplo mejorar la experiencia de sus clientes a través de la personalización de la oferta o brindar un servicio totalmente nuevo como la atención de forma virtual en telemedicina y la atención al cliente a través de nuevos canales de comunicación como los bots conversacionales. Todas soluciones basadas en machine learning e inteligencia artificial.
Nube de infraestructura abierta
La adopción de tecnología de la nube hace que las empresas de cualquier tamaño e industria se conviertan de alguna manera en empresas tecnológicas. Esto requiere innovación y flexibilidad para acompañar la evolución y el camino de la migración. Un enfoque de infraestructura de red abierta puede brindar la flexibilidad que requiere una empresa al momento de crear, migrar e implementar sus aplicaciones en múltiples entornos, ya sea en la nube o en las instalaciones (on-premise) permitiendo así que la innovación se desarrolle en entornos más ágiles.
Colaboración y trabajo híbrido
Los nuevos modelos de trabajo también son parte de los procesos de transformación. Se trata de un cambio cultural para promover una mentalidad “híbrida” y es fundamental tener en cuenta que cada organización y equipo es único y que una estrategia híbrida debe combinar software y hardware flexibles que propicien un entorno de trabajo flexible, inspirador e inclusivo.
Plataformas colaborativas como Google Workspace permiten a las personas de todo el mundo trabajar de manera flexible, inteligente e innovadora, e incrementar la productividad. En la Argentina, un reciente reporte de Google sobre impacto local indicó que estas aplicaciones permitieron ahorrar, a quienes las utilizan como herramienta laboral, un promedio de 19 minutos por día con sus funciones de acceso, almacenamiento y uso compartido de documentos en línea para tareas laborales. Además, las reuniones virtuales en Meet y el trabajo colaborativo produjeron un ahorro adicional de otros 24 minutos por día. Así las personas pueden ahorrar tiempo de valor que luego es utilizado en otras tareas, con el consecuente impacto en la productividad.
Seguridad
En la actualidad ninguna organización, cualquiera sea su tamaño, es inmune al impacto de las ciberamenazas. Sin embargo, es posible disponer de distintas capas de seguridad que ayuden a proteger a las empresas. En este sentido, las tecnologías de la nube pueden facilitar la implementación de un sistema de inmunidad digital, con el fin de mantener protegidas sus áreas críticas. La nube incorpora la actualización constante en seguridad y permite mitigar o reducir eficazmente el impacto de las ciberamenazas en los entornos de trabajo. Una de las estrategias más recomendadas para responder a este desafío es implementar un “enfoque de confianza cero” que permita a las empresas maximizar la agilidad y flexibilidad de sus empleados sin resignar su seguridad. Desde este enfoque entendemos que en términos de ciberseguridad, ninguna red, dispositivo o usuario disfruta de confianza por sí mismo. La confianza debe garantizarse y para ello será fundamental el trabajo conjunto e iterativo entre proveedor y cliente para diseñar estrategias y arquitecturas de seguridad dinámicas de cara a un desafío en constante evolución.
Si bien los pilares recorridos anteriormente son los cimientos de la transformación digital, un aspecto a considerar en este desafiante recorrido es entenderlo como un cambio cultural que atraviesa todos los equipos de una compañía, no se trata de un proyecto puntual de un área. Requiere el compromiso de la alta dirección y todos los líderes para impulsar de manera conjunta los procesos de digitalización. La nube tiene sentido cuando entrega valor e innovación a las organizaciones. Tiene que ir más allá de los profesionales en Tecnologías de la Información y encontrar su camino en cada proceso de la organización de la mano de todas las áreas de una empresa para que éstas puedan alcanzar la madurez digital.
Gerente general de Google Cloud
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