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Tras postergaciones, Mitsubishi se relanza en junio con 2 modelos

La crisis económica y las negociaciones por el cambio de importador obligaron a reprogramar el regreso. Esperan vender 4.000 unidades al año.

Iba a ser en noviembre del año pasado, después en marzo último, pero ahora tiene fecha definitiva: el relanzamiento de la marca Mitsubishi en la Argentina se producirá a fin de junio, según aseguraron fuentes de la empresa. Los vaivenes de la economía local sumados a las negociaciones para la salida de su anterior importador y la toma de control del Grupo Antelo, llevaron a que su “rentrée” se fuera postergando. La confirmación de que la tercera será la vencida se debe a que las primeras unidades de los vehículos que se venderán en el país están siendo embarcadas ya con destino al puerto de Zárate, en la provincia de Buenos Aires. El hecho no es menor, ya que la crisis económica tiene postergado lanzamientos de varios modelos y, al menos, tres proyectos industriales

En una primera etapa se comercializarán el SUV Outlander y la pickup L 200, dos modelos de larga y exitosa trayectoria. El objetivo de la empresa es llegara a un volumen de operaciones de unas 4.000 unidades anuales.

El regreso a pleno de Mitsubishi (no se había dejado de vender pero por el proceso de traspaso de manos, prácticamente, no había stock) marca también otro retorno: el del empresario Manuel Antelo con una marca de peso, después de haber controlado Renault y Nissan. El dueño de Car One es el importador de las chinas Great Wall, Haval y Changan, muy importantes en su país, pero que en la Argentina están empezando a hacerse conocer. Sin embargo, Mitsubishi tiene una larga trayectoria en el mercado local e internacional. Tanto es así que, junto a Nissan y Renault, conforma una alianza mundial que pelea el liderazgo de ventas con el Grupo Volkswagen y Toyota.

La llegada de Antelo a la automotriz japonesa -adelantada por Ámbito Financiero en agosto de 2017- significó la salida del Grupo Alfacar, propiedad del empresario Arturo Scalise. Esto se debió a una reorganización de Mitsubishi a nivel mundial, tras haber sido adquirida por parte de Nissan, para darle un mayor impulso a la marca y decidió buscar nuevos socios. Antelo contaba con los antecedentes de haber manejado Renault y Nissan, empresas que tomó en situación precaria y las vendió en posición sólida.

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