Quinchos variados esta semana que arrancan en fiesta nacional en embajada clave con multitudinaria asistencia, pero pocos representantes del Gobierno de Macri. Cumbre de Hugo Moyano con dos ministros en inauguración. Festejo militante del cumpleaños de gobernadora. Alan Rouquié fascinó a Buenos Aires con su última pieza sobre populismo demagógico. Veamos .
Cumpleaños. María Eugenia Vidal recibió camiseta de regalo junto a Néstor Grindetti, Horacio Rodriguez Larreta y Diego Santilli. Carrió saludó por Twitter
El embajador Sergio Danese volvió a abrir el Palacio Pereda para celebrar el día nacional de Brasil. Una asistencia de cerca de 1300 invitados llenó los salones, aunque Danese había organizado una suerte de salón VIP donde recibía a empresarios y diplomáticos en un ambiente más tranquilo que el bullicio que reinaba en todos los salones. Allí estuvieron Guillermo Stanley, Eduardo Eurnekian, Cristiano Rattazzi, Daniel Funes de Rioja, Ginés González García, Julio Cobos, Mario Negri, aunque más allá de estos últimos las presencias del gobierno no fueron demasiadas. Se especulaba en los comentarios que los funcionarios de Mauricio Macri están copiando con demasiada asiduidad las costumbres que tenían sus pares del gobierno de Cristina de Kirchner en su trato con los diplomáticos extranjeros, es decir, faltar a este tipo de reuniones. Una curiosidad que pocos entienden en un gobierno que se abre al mundo a diferencia del anterior donde el aislamiento podría comprenderse más, habida cuenta que a Cristina de Kirchner sólo un grupo de mandatarios (Venezuela, algo Ecuador y Bolivia y quizás Irán) estaban dispuestos a escucharla. Otra incógnita del festejo fue la poca comida de origen brasileño que se sirvió y sí de otros orígenes como unas deliciosas mini hamburguesas o un ceviche que todos festejaron pero que pareció más propio de la embajada chilena. En medio de los esos comentarios también aparecieron Diego Suñer, Jefe del Estado Mayor del Ejército, y la tropa económica con Domingo Cavallo, Orlando Ferreres, Dante Sica y Alberto Abad.
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Las bravuconadas de Pablo Moyano para avisar de paros y conflictos suelen contrastar con el perfil negociador que reforzó en los últimos años su padre, el líder de los Camioneros y exjefe de la última versión fuerte de la CGT. No fue la excepción del viernes pasado, cuando se vio a Hugo Moyano con funcionarios, políticos y empresarios en una inauguración con pretensiones primermundistas. Fue otro reencuentro del gremialista con parte del Gabinete nacional luego del enfriamiento de la relación que provocó la marcha a la Plaza de Mayo del 22 de agosto.
La excusa fue la apertura de Norlog, un centro logístico emplazado por el grupo postal Andreani en la zona de Benavídez, en Tigre. Hasta allí llegaron, además del camionero, los ministros de Trabajo, Jorge Triaca, y de Transporte, Guillermo Dietrich. Los tres departieron con sigilo de la principal preocupación en común: el futuro de otra empresa de correos, OCA, la mayor empleadora individual del gremio y germen de una deuda impositiva multimillonaria que opera en la actualidad como principal disciplinador del dirigente. Compartieron la foto de familia Sergio Massa, un aliado intermitente tanto del Gobierno como de Moyano, y su delfín a cargo de la intendencia de Tigre, Julio Zamora. También asistieron el presidente del Banco Provincia, Juan Curutchet, el empresario periodístico Jorge Fontevecchia, el titular de la cámara de transportistas de carga, Daniel Indart y, por supuesto, el anfitrión, Oscar Andreani.
Los cumpleaños de funcionarios suelen tener dos escalas: una celebración más o menos pública y luego, como es obvio, el capitulo privado. Es lo que le sucedió el viernes pasado a María Eugenia Vidal que tuvo festejo militante durante una recorrida de gestión en la obra del Puente Lacarra en Lanús junto a su amigo personal, Horacio Rodríguez Larreta, y ex compañeros del gobierno porteño como el actual intendente, Néstor Grindetti y Diego Santilli. Junto a los trabajadores que estaban en el obrador le cantaron el feliz cumpleaños a Vidal y le regalaron una camiseta de Lanús con la número 5. "Es una jugadora de toda la cancha", la piropeó el ex Ministro de Hacienda porteño. Santilli prometió conseguirle una de River Plate, a pesar de que los hijos de la gobernadora son hinchas de San Lorenzo de Almagro. Los 44 años de la gobernadora arrancaron con un desayuno que le llevaron sus hijos a la cama y siguió después con una larga serie de tuits de todo Cambiemos que terminó convirtiendo su cumpleaños en un acto de campaña. De todas formas ese ejercicio sirvió para reforzar algunas ideas como la cercanía que sigue manteniendo con Elisa Carrió, quién mantiene su posición de apoyar la campaña bonaerense a pesar de no haber competido en la lista de esa provincia con su candidatura porteña ordenada por Mauricio Macri. Carrió habló el fin de semana en algunos medios sobre las lecturas que tiene la causa donde se investiga la desaparición de Santiago Maldonado. La chaqueña acusó al kirchnerismo y a sectores del narcotráfico de intentar borrar de su ministerio a Patricia Bullrich. En realidad, mas allá de esas declaraciones coloridas, a Carrió le preocupa más otra situación que se viene registrando alrededor de los movimientos de los mapuches en la comunidad Pu Lof en el departamento de Cushamen. Esa comunidad se mantiene cerrada, sin permitir que el ingreso de autoridades y fuerzas de seguridad del país y al mismo tiempo desconociendo públicamente la pertenencia a la República Argentina, sino que se reivindican como un territorio mapuche autónomo. El juez federal Guido Otranto que interviene en la causa le agregó ayer mas nerviosismo a esa situación al afirmar que los rastrillajes en ese territorio que se alega sagrado por parte de los mapuches no se hizo no porque faltara una orden sino porque no contaban con la suficiente fuerza como para imponerse a esos ocupantes indígenas. Así, se razona con pánico en algunos sectores de Cambiemos, una parte del territorio argentino no está bajo control de sus fuerzas de seguridad. Si los mapuches presentaran una declaración de beligerancia ante funcionarios de la OEA o la ONU, siempre tan proclives a habilitar pedidos de minorías vengan de donde vengan, la Argentina tendría sin dudas un dolor de cabeza.
"No soy gorila". Con paciencia de orfebre y talento de académico, Alain Rouquié visitó nuevamente el país, repitiendo una costumbre que mantiene desde hace 53 años. A esta altura, en Buenos Aires, se lo define como el analista extranjero más importante del peronismo; siempre tan crítico como prudente a la hora de sentenciar. Esta vez el viaje se organizó para la presentación de su último libro, Le siècle de Perón (El siglo de Perón), publicado a comienzos de año en Francia y ahora editado en Argentina. Como anfitriones trabajaron la Embajada de Francia, la Universidad Nacional del Litoral y la editorial Edhasa con su editor Fernando Fagnani como principal sherpa por el país. Hubo tres eventos centrales: la presentación oficial del martes pasado en la sede de la UBA de la Facultad de Ciencias Sociales y la conferencia de un día después en la Alianza Francesa. En el medio hubo múltiples charlas y largas sobremesas en sus dos lugares favoritos de Buenos Aires: la Brigada (carnes asadas) y Piegari (pastas). En el medio también hubo tiempo para ir al teatro a ver una obra de su autor argentino favorito: Copi, que en estos tiempos está siendo homenajeado en el Teatro Nacional Cervantes, guiado por el 30 aniversario de su muerte. Allí vio una nueva versión de "Eva Perón", a la que Rouquié aplaudió de pie afirmando que se trató de una versión "más satírica" que la que se exhibe generalmente en Francia, lo que "tiene que ver más con el espíritu de Copi". La principal preocupación del visitante en su gira de una semana fue que no se lo considera como un "antiperonista" sino como un simple académico que analiza un fenómeno con "evidentes méritos". Hechas las aclaraciones, el francés avanza con su crítica. Describió al peronismo como una "democracia hegemónica", visible en su "ADN", lo que generó una "autocracia electiva" que caracteriza la vida política argentina desde hace más de 70 años, generó en el siglo XXI numerosas imitaciones, no sólo en América Latina, sino también en Europa e incluso en Asia, pero que es "único en el mundo". Rouquié incluso comparó al primer Perón con los regímenes de Vladímir Putin y Recep Tayyip Erdoen Rusia y Turquía, lo que convertiría, de alguna manera, al peronismo como un producto de exportación para la ciencia política mundial. Que sería para Rouquié una "democracia hegemónica": un gobierno de origen democrático que no suprime el pluralismo, pero que busca controlar (y en general lo logra), controlar el resto de los contrapoderes con el argumento que son gobiernos reparadores y refundadores, y difícilmente reemplazados. ¿Encuadra Rouquié al kirchnerismo en esta definición? Pide prudencia, y algo de tiempo, para terminar el análisis y llegar a una definición. Mientras tanto, guiña un ojo. Rouquié recuerda que conoció a Perón en el exilio español, en una entrevista en Puerta de Hierro con "Lopecito" (Por José López Rega) como fiscalizador. Rewmemkora el francés que llevó un grabador que se resistió a funcionar y que Perón le dio la orden a "Lopecito" para que lo arreglara. Este se lo llevó a otra habitación y, unos 15 minutos después, volvió con el aparato arreglado. "Milagro", dijo el asistente que luego sería un lamentable hombre fuerte de su tercer gobierno. Lo que recuerda el visitante es que en esos 15 minutos, Perón aprovechó para contarle, casi en secreto, los datos más importantes de su investigación. Rouquié habló, también, en la Alianza Francesa, de las relaciones bilaterales de su país con América Latina en general y Argentina en particular. Y habló de un "gran amigo del país", en referencia a Charles De Gaulle y la visita del general al país de octubre de 1964. Según comentó el académico, esta había sido muy criticada tanto por su propio gabinete, que consideraba el viaje a la región (estuvo 20 días girando por América Latina) como una pérdida de tiempo; como por los Estados Unidos, que vio la presencia del francés como una "intromisión" en un territorio que considera bajo su influencia. Recordaba Rouquié que en el acto del presidente europeo en Plaza Francia, hubo incidentes al llegar la "militancia peronista" y gritar "De Gaulle, Perón, un solo corazón". Como corresponde para la época, el acto terminó en disturbios. De Gaulle fue recibido por el radical Arturo Illia; pero, recuerda Rouquier, Perón llamó a vitorear su viaje bajo la máxima de "vayan a recibirlo como si se tratase de mi propia persona".
La campaña para algunos evangelistas premium de Cambiemos nunca termina. Por caso, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, recorrió el fin de semana la feria de La Rural de Río Cuarto, en Córdoba. El funcionario arribó con vestimenta formal pero liviana- a una ciudad que lo esperaba con ansias y temperaturas demasiado bajas, por lo que tuvo que ser asistido por la jefa del bloque PRO en el Senado de la Nación, Laura Rodríguez Machado, quien le acercó la campera de un colaborador suyo para evitar resfríos. La expectativa del macrismo es crecer de cara al 22-O en ese distrito y anular aún más el poder del peronismo que encarnan el gobernador, Juan Schiaretti, y su antecesor, José Manuel de la Sota. Durante la feria, el ministro de Agricultura de la provincia, Sergio Busso, aprovechó el convite para deslizar críticas por la idea de federalismo que aplica Casa Rosada. Relajado, Frigerio revoleó el festival de fondos y obras que se realizaron en Córdoba y disparó: "A nivel nacional tenemos impuestos distorsivos, pero en las provincias y municipios también han crecido en la presión impositiva que esconden detrás de las tasas nuevos impuestos". Los distritos siguen reacios a desactivar Ingresos Brutos, aunque Mendoza comenzó a disminuirlos de manera gradual.
Vamos a terminar con un chiste confesional importado de Italia.
Un joven se arrodilla ante el confesionario y dice:
-He pecado, padre. Estuve con una chica fácil.
El cura preguntó:
-¿Eres tú, pequeño Luca Pagano?
-Sí, padre, soy yo.
-¿Y quién es la chica con la que estuviste?
-No le puedo decir, padre, no quiero arruinar su reputación.
-Bien, Luca, estoy seguro de que averiguaré su nombre tarde o temprano, por lo que deberías decírmelo ahora. ¿Fue Tina Minetti?
-No puedo decirlo.
-¿Teresa Mazzarelli?
-No se lo diré.
-¿Nina Capelli?
-Lo siento, pero no puedo nombrarla.
-¿Ya sé. Fue Cathy Piriano?
-Mis labios están sellados.
-Entonces Rosa D'Angelo, seguro...
-Por favor, padre, no le puedo decir.
El cura suspira en frustración y le dice:
-Eres muy discreto, Luca Pagano y te respeto por eso, pero has pecado y debes cumplir una penitencia. No podrás ser monaguillo durante los próximos cuatro meses. Ahora vete y compórtate.
Luca regresa a su puesto y su amigo Franco se le acerca y le susurra:
-¿Qué conseguiste?
-Cuatro meses de vacaciones y el listado de las más putas de la parroquia.
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Excusa. Hugo Moyano, Guillermo Dietrich y Jorge Triaca en un aparte durante la inauguración de centro postal. Los custodia Omar “Manguera” Pérez.
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Peronólogo. El francés Alain Rouquié viajó para presentar aquí la edición en castellano de su último libro, El Siglo de Perón. Muchos argentinos ya lo habían leído en la edición original en francés, disponible desde febrero.
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