14 de junio 2018 - 00:21
Bitcoin: guía para entender a las criptomonedas
Bitcoin es la criptomoneda estrella pero existen muchísimas otras con las que se puede operar.
El anonimato de la blockchain y por ende de las criptomonedas significa que un usuario no necesita revelar su identidad en ningún momento del proceso. Esto, a diferencia de los otros medios de pagos electrónicos, permite hacer pagos tan discretos como si se utilizara efectivo. La ventaja frente a los desembolsos en metálico es que las transacciones son mundiales, inmediatas e inmunes a restricciones. Muchas veces, por esta condición, se relaciona a las criptomonedas con los negocios turbios. Al igual que el dinero en efectivo.
• Minado, uso y pagos
Los nuevos bitcoins se generan a través del proceso de "minado". El minado es el proceso de verificación de las operaciones con bitcoin (u otro tipo de criptomoneda). Cuando una persona vende y otra compra se necesitan recursos computacionales para avalar esa transacción y registrarla en un nuevo bloque de la cadena. Los "mineros" se encargan de ese trabajo y cobran un porcentaje como recompensa, una comisión que suele ser muy baja. Ese procedimiento lo realizan en gran escala las "granjas de minado" (centros con elevada capacidad de procesamiento) o incluso mineros particulares con equipos especialmente preparados.
Sin tanta complicación, las criptomonedas se pueden adquirir en sitios web de compra-venta donde, como si fuera una divisa extranjera. La compra o venta de bitcoins o fracciones de estos (o cualquier otro criptoactivo) se realizan con tarjeta de crédito, depósito bancario, PayPal, etc. Al comprar se genera un código que hay que resguardar en un monedero electrónico. Existen diversos tipos de carteras y servicios que permiten almacenar las criptomonedas en hardware offline, en software, online y hasta en bancos.
Tras adquirir los bitcoins, ethereums, litcoins (y un larguísimo etcétera de criptomonedas) se puede efectuar un pago de un servicio o una compra online en la creciente lista de empresas que los aceptan (Microsoft es una de ellas). Su utilidad actual está marcada por esta posibilidad, la de ser usada inmediatamente como moneda digital, por eso es que quienes defienden su uso desestiman el riesgo de volatilidad. El verdadero valor de las criptomonedas no está en su cotización, sino en ser un instrumento de cambio veloz, seguro y anónimo con bajo costo por transacción.
Las criptomonedas entendidas como un activo financiero y la especulación generada en torno a ellas son una consecuencia no buscada. Los especialistas esperan que esta condición y la volatilidad que presentan hoy en día desaparezcan en el futuro cercano y puedan llegar a masificarse. El mercado es aún muy nuevo.
Tal vez, como pasó con la burbuja de las puntocom, el traspié sirva para depurar el mercado de curiosos y especuladores. Lejos de haberse acabado, la historia de las criptomonedas parece que recién comienza.


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