La pandemia desatada por el virus covid-19 fue sin duda el hecho universal más significativo de este siglo y no hubo ningún espacio de la vida humana que no fuera afectado por ella, transformando y trastocándola de diversas maneras.
La pandemia desatada por el virus covid-19 fue sin duda el hecho universal más significativo de este siglo y no hubo ningún espacio de la vida humana que no fuera afectado por ella, transformando y trastocándola de diversas maneras.
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En el caso de la educación, obligó a reconfigurar y repensar todos los aspectos de la actividad educativa: el diseño del aula, la relación docente-alumnos, la adaptación de contenidos, las normas e indicaciones y las metodologías y herramientas pedagógicas para cada nivel o área de la actividad.
La enseñanza de idiomas no fue ajena a ese proceso y la pandemia aceleró drásticamente toda la discusión y los avances que se venían realizando a paso cuidadoso acerca de la eficacia del aula virtual y el uso de software y herramientas tecnológicas. El resultado fue un cambio radical en la enseñanza y la práctica de idiomas.
El Centro Universitario de Idiomas-CUI- de la Facultad de Agronomía de la UBA, que ya era la escuela de idiomas más grande del país, salió de ese proceso convertido en el principal centro de enseñanza virtual de idiomas, extendiéndose además a otros países de Latinoamérica y del mundo como fruto del esfuerzo del cuerpo académico, administrativo y técnico y el compromiso de los docentes. Y una respuesta masiva del público. Lo que la virtualidad produjo, además, es la ampliación del horizonte profesional para todas las instituciones y profesores en temas de gestión y procesos académicos. Y para los alumnos, que aprendieron también a utilizar las plataformas de videoconferencia, campus virtuales, aplicaciones de audio y video y de comunicación, herramientas de autocorrección, etc., que significaron un valor agregado muy importante en su proceso educativo.
Los cursos virtuales de idiomas significaron para miles de personas una continuidad y una rutina ordenadora en el medio de un contexto cambiante y de incertidumbre en la vida cotidiana. La experiencia sirvió así para ofrecer la calidad académica, técnica y profesional de la Argentina a alumnos de todas las regiones del planeta.
Es así que toda persona que quiera aprender idiomas tiene hoy un menú muy variado de opciones entre la presencialidad, la virtualidad y el autoestudio con idénticos niveles de eficacia y resultados según las necesidades de cada momento.
La distancia entre las personas producida por la pandemia en este caso funcionó para acercar aún más sus posibilidades de formación y ampliación de su horizonte cultural, profesional y personal. Que de eso se trata la educación.
(*) Director general Centro Universitario de Idiomas.
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