Zuccardi: "Algunas empresas quieren monopolizar a la vitivinicultura"

Ambito BIZ

Lo dice José Zuccardi, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina. "Por eso no se sientan en la mesa de la COVIAR", dispara el empresario.

En el contexto de las economías regionales, la producción vitivinícola local es, y ha sido, una de las actividades agroindustriales de mayor relevancia en nuestro pais. A nivel mundial, Argentina ocupa el noveno lugar en cuanto al consumo per capita, el octavo como pais productor de uva, el quinto como productor de vino y el decimo como exportador mundial de vinos.

A diferencia de otras industrias azotadas por la pandemia, la vitivinicultura argentina, una actividad presente hoy en 18 provincias, se potenció durante el 2020. El consumo interno creció y también crecieron las exportaciones. “La estancia de la gente en su casa puso al vino con mayor fuerza en la mesa familiar. Esto se apoya sobre un pilar fundamental que es la calidad. Nunca en la historia tuvimos tanta calidad en vinos como ahora”, explica José Zuccardi, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR).

El empresario, líder de la bodega Familia Zuccardi, que fundó su padre en 1963, viajó desde su Mendoza natal a la ciudad de Buenos Aires para presentar los lineamientos estratégicos de la vitivinicultura argentina para la próxima década.

La actualización del Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI), busca diseñar conjuntamente acciones integrales y promotoras del desarrollo y la innovación para una industria que se diversifica y crece, en el país y el mundo.

Se trata de la continuidad de un trabajo que se inició en 2004 durante el gobierno de Néstor Kirchner con la aprobación de la Ley Nacional 25.849 y la puesta en marcha del PEVI 2020. La planificación de cara a los próximos diez años marca importantes avances, hace correcciones y cristaliza logros en relación a la estrategia llevada adelante hasta el 2020. Se incorporan nuevos ejes estratégicos, objetivos y líneas de acción en pos de alcanzar un desarrollo integral de la cadena que sea sostenible a nivel social, económico y medioambiental.

Pero la continuidad del PEVI se da en medio de serios cuestionamientos de más de 260 empresas del sector. Los motivos son principalmente dos: consideran que no se cumplieron los objetivos trazados y rechazan el aumento de la contribución obligatoria que pagan a la COVIAR, dispuesta en el artículo 10 de la mencionada ley.

Periodista: ¿Qué mensaje tiene para aquellos que cuestionan a la COVIAR?

José Zuccardi: No me interesa polemizar. La COVIAR tuvo un solo cuestionamiento de una empresa. En la etapa de creación participaron más que 1.500 actores, desde productores hasta sommeliers. Se hizo con una metodología del INTA y un consenso absoluto.

P.: No se trata de una sola empresa. Son más de 260 instituciones las que se oponen a la continuidad del PEVI. ¿Qué no estén participando entidades representativas como Bodegas de Argentina, el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este o la Cámara de Bodegueros de San Juan, no le quita legitimidad a la COVIAR?

J.Z.: Habría que preguntarse qué legitimidad tienen aquellos que se oponen. Lo ideal es que estén todos. Pero me gustaría remarcar que la mesa de COVIAR fue creada por una ley nacional que cuenta con la participación de todos los sectores. Lo legítimo en un sistema democrático es que si tenés un espacio, participes. Y en la COVIAR está garantizada la apertura. Hoy hay un amplio consenso. En la mesa están sentados el Estado Nacional, los gobiernos provinciales, el INTA, productores, cooperativas y tantos otros jugadores auténticos de la vitivinicultura. Hay que ver qué intención tienen aquellos que no se quieren sentar con nosotros.

P.: ¿Qué intención cree que tienen?

J.Z.: Algunas empresas quieren monopolizar a la vitivinicultura. Y por eso no se sientan con el conjunto. Se equivocan. El vino es una actividad diversa por definición. A diferencia de las bebidas industriales, como las gaseosas, las cervezas, las espirituosas o las aguas minerales, donde dos o tres jugadores concentran el mercado, en el vino somos miles de productores. Y la gente aprecia no solo el vino sino la región, la historia, quien lo produce. Por eso las góndolas son tan diversas.

P.: Uno de los principales cuestionamientos es el pago de la contribución obligatoria.

J.Z.: La contribución obligatoria es importante. Los recursos son necesarios para cumplir los objetivos trazados. Y tenemos autoridad moral para pedir porque los primeros que estamos poniendo somos nosotros mismos. Consideramos un hecho revolucionario que la propia actividad se autoimponga un tributo para resolver sus problemas.

P.: ¿Cuáles son os objetivos estratégicos del PEVI?

J.Z.: El Plan contiene seis objetivos estrategicos que apuntan a la sostenibilidad economica, ambiental y social y están orientados a: mercado externo, para aumentar el volumen y valor de las exportaciones y los mercados de destino de vino fraccionado, vino a granel, jugo concentrado de uva, uva de mesa, pasa y otros productos derivados de la vid. Mercado interno, apuntado a aumentar el consumo interno de vino, jugo de uva, mosto, uva de mesa, pasa y otros productos derivados de la vid; rentabilidad, productividad y calidad, que busca mejorar la distribucion, la productividad y la eficiencia de la produccion primaria e industrial y la calidad de los productos derivados de la vid. Enoturismo, aspirando a desarrollar y promover esta actividad en todas las regiones viticolas argentinas. Un objetivo social: a fin de promover la sostenibilidad social en la vitivinicultura con la inclusion de todos los actores, mediante procesos de innovacion, integracion y educacion; y un objetivo ambiental para lograr la optimizacion del uso de los recursos mediante modelos sostenibles en la produccion primaria, en la industrial y en el consumo.

P.: ¿Cómo están considerados los vinos argentinos en el mundo?

J.Z.: El vino argentino tiene muy buena imagen en el mundo y contribuye a la creación de la marca país. El malbec es una categoría en el mercado. El mundo nos ve como un productor de vinos de excelencia.

P.: ¿Cómo estamos competitivamente con mercados muy fuertes como por ejemplo los países integrantes de la Unión Europea?

J.Z.: Son muy poderosos. Los tres principales exportadores de vino son Italia, España y Francia. La UE pone mil millones de euros en su vitivinicultura por año. Son números enormes.

P.: ¿Es imposible entonces competir con esas ligas?

J.Z.: Nosotros competimos en nuestra medida. Una buena iniciativa podría ser eliminar los derechos de exportación. Sería una forma de contribuir a la competitividad. No en igualdad de condiciones, pero sí en mejores condiciones que las actuales.

P.: ¿Y cómo estamos comparativamente con competidores de la región como Chile?

J.Z.: Chile tiene acuerdos internacionales muy favorables. Tiene arancel cero para exportar y esa es una ventaja importante. Quiero aclarar que Chile está visto en el mundo como un productor de vinos menos Premium que Argentina.

P.: ¿Cuáles son los desafíos que se vienen?

J.Z.: Hay que continuar sosteniendo el mercado interno. En los últimos dos años el consumo creció un 12%. También hay que crecer en exportaciones, no sólo de embotellados sino en jugo concentrado, que somos el primer país exportador en el mundo, en pasas de uva y en el mercado de vinos a granel.

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