El presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos, Damián Tabakman; la presidenta del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, María Magdalena Tato; y el vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Daniel Zampone, participaron del panel de cierre de Ámbito Debate sobre Real Estate.
En el evento, que tuvo lugar en Lex Tower y fue moderado por el editor de Economía de Ámbito, Juan Strasnoy Peyré, Tato miró con buenos ojos la realidad actual. “A pesar de que el crédito hipotecario viene bajando, las compraventas se mantienen estables”, resaltó y observó: “Es raro que se dé así. Puede ir de la mano del blanqueo y porque son operaciones chicas, pero vemos con alegría que se mantiene y es el cuarto mejor septiembre de los últimos 20 años”.
A su turno, Zampone expresó: “Estoy esperanzado y me agarro de los números. En Ciudad de Buenos Aires, 2025 fue el cuarto mejor año en lo que va del siglo. Entiendo que hubo muchas buenas noticias como la derogación de la ley de alquileres, planchar el dólar, el blanqueo y que el año pasado de cada 100 operaciones teníamos 23 con crédito cuando antes no existía”.
Zampone destacó el valor del ladrillo como refugio.
Al mirar el primer semestre, señaló que estuvo “entre 6 y 7 puntos”, mientras que para la segunda mitad del año vaticinó “de 7 a 8”, pese a que “bajó mucho el crédito”. “Tengo muchas expectativas de que 2027 va a ser un muy buen año”, aseguró y, sobre los riesgos, expresó: “Lo peor que le puede pasar al mercado es que no haya crédito y que se mueva el dólar. Hace rato que Washington está tranquilo y entiendo que va a seguir así y eso favorece al mercado”.
En tanto, Tabakman contrastó esa mirada con un matiz menos optimista y, entre las risas del panel, ironizó: “Qué envidia que me dan. Solo sale el sol para ellos”. “Están baratas las casas, con lo cual la gente compra con alegría, pero el costo de construcción en dólares al menos se duplicó en los últimos tiempos”.
“El dólar no ha subido, mientras la inflación está muy debajo de la que supimos tener pero sigue siendo la que es, nuestro costo sube minuto a minuto. Si los precios no suben y los costos se duplican, no es tan fácil construir margen de rentabilidad en el negocio de comprar un terreno”, advirtió.
Si bien se manifestó a la expectativa de que “el ecosistema del usado termine de desagotarse con los créditos y podamos lograr una recomposición de valores”, lamentó que “los créditos al sector de desarrollo todavía no llegan”.
La reactivación del crédito, un factor clave
Zampone admitió que “falta reactivar el crédito y ojalá lleguen a lo que es pozo, porque sería fantástico para constructores y compradores, pero también por la cantidad de puestos de trabajo que genera tanto la obra como las pymes de la zona”.
Con respecto a medidas para dar mayor fluidez, comentó: “Hace poquito nos juntamos con las autoridades del Banco Nación y les pedíamos que bajen un poco el scoring y nos decían que la validez del crédito es de acuerdo a cuánta gente califique”.
“Sacaron la web +Hogares y nos dijeron que, de cada 100 créditos, 94 los daban ellos. Entonces, si bajaban el scoring, colapsaban. La expectativa es que se sumen otros bancos a esa movida”, completó.
Tato admitió que “todavía no hay impacto del plan del gobierno” y cuestionó lo que llamó “un gap de en financiación que hay que achicar”, para luego explicar: “Si la clase media quiere llegar a comprar, no puede meterse en un pozo y pagar un alquiler durante dos o tres años”.
Al mismo tiempo, consideró que “hay que encontrar la manera de que vuelvan los inversores privados, que hasta 2001 era algo normal” y, como posibilidad de mejora, planteó “sacar el impuesto de sellos en la Ciudad de Buenos Aires para que más gente quiera volcar fondos a la propiedad y al ladrillo, que es una de las inversiones más seguras que existen en nuestro país”.
Tabakman consideró fundamental la reactivación del crédito.
En la misma línea, Tabakman celebró la inyección de fondos a través del FGS. “Todavía no se ven, pero imagino que será en el corto plazo porque los bancos tienen la obligatoriedad de colocar con bastante celeridad”.
De todos modos, indicó que “eso es todo para usados, en el mundo de los proyectos en pozo tiene que ver muy indirectamente” y lamentó que “viene muy lenta” la medida de autorizar a los bancos a financiar préstamos generales en dólar y en particular a desarrolladores inmobiliarios, por lo que sostuvo que “por ahora ha movido poco la aguja”.
La agenda de los desarrolladores para paliar la situación
Tabakman puso de relieve la agenda de los desarrolladores, a lo que calificó como “los más afectados por esta realidad tan estresante”, al referirse a “la fuertísima erosión de la rentabilidad de una actividad que es con fines de lucro, pero también implica inversiones muy grandes”.
“Estamos haciendo todo lo necesario para lograr que los márgenes vayan recomponiéndose. En algunas cosas la macro podría ayudar, pero por ahora concentrémonos en lo que podemos hacer nosotros, como mejorar el producto y hacerlo novedoso para competir contra el usado que se ve beneficiado porque hay crédito”, resaltó.
En materia de financiamiento, mencionó que existe un trabajo para “dar más plazo de pago a los compradores y que no solamente nos paguen durante el proceso de construcción, que es lo tradicional, sino darles cuotas post entrega y respaldadas por nosotros mismos”.
Finalmente, se refirió a la mejora de la productividad. “Tenemos que hacer todo lo necesario para paliar este costo de obra que nos llevó puesto. Eso incluye ser más productivos y eficientes, hacer los edificios con mayor racionalidad y avanzar en la incorporación de tecnología”, planteó.
Tato coincidió en que el desarrollador “tiene como valor agregado que puede adaptarse rápidamente a lo que pide el mercado” ante los cambios de tendencia de los últimos tiempos, entre los que mencionó: “Después de la pandemia, la mayoría de los desarrollos empezaron a poner un cowork o un espacio común. Mucha gente también se fue a vivir a countries y está volviendo a la Ciudad”.
Tato anticipada algunas dificultades en 2027 por el año electoral.
Las perspectivas para 2027
De cara a 2027, Tato anticipó “un buen primer semestre de la mano del crédito”, pero contrapuso que “la segunda mitad se va a frenar por el año electoral y a partir de agosto va a haber mucha gente a la expectativa”.
En tanto, Zampone llamó a “apostar al inmueble a estrenar y al usado”, al considerar que “siempre hay que elegir el ladrillo como refugio de valor y la historia me avala”. “Creo que vamos a tener un buen año porque los años impares son los que se activa la economía y vienen buenas noticias. Creo que vamos a tener más créditos, blanqueo y dólar planchado”, se esperanzó.
A este combo, Tabakman sumó la sinergia con el mercado de capitales. “Si bien siempre ha sido históricamente de la otra vereda y nos ha resultado ajeno, hay que reconocer que en los últimos tiempos hay un acercamiento progresivo entre ambos mundos y hay mucha potencialidad entre ambos”, resaltó.
En el plano local, sostuvo que “más allá de la incertidumbre del año electoral, creo que Argentina se va abrazar a la normalización de la macro, sin importar quien gane” y concluyó: “Este tremendo rezago que tiene el precio del metro cuadrado va a terminar poniéndose en línea con el resto de los activos argentinos”.