7 de febrero 2007 - 00:00
A un año, crimen de Sayago sigue impune en Santa Cruz
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Sin embargo, no parecería mostrar el Presidente en el caso Sayago -pese (o porque) ocurrió en su provincia- el mismo empeño de esclarecimiento que evidencia en torno a las investigaciones que lleva adelante la Justicia sobre el gobierno de María Estela Martínez de Perón, en el marco de la causa por los delitos cometidos por la Triple A.
En octubre pasado, la jueza de Instrucción de Pico Truncado, Graciela Ruata de Leone, prometió elevar la causa a juicio oral «antes de fin de año». Avance clave que, hasta el momento, no se concretó.
En la actualidad son seis los detenidos, bajo cargos que van del presunto homicidio a la coacción agravada, aunque en total son nueve los procesados.
En este marco, hoy se concretará en la localidad de Las Heras una misa
en recuerdo de Sayago, a la que asistirá su viuda, Lorena Castro. En paralelo, una segunda misa se desarrollará en Río Gallegos.
Recientemente, Ruata de Leone ordenó la detención del dirigente Mario Navarro, uno de los líderes de la protesta, aunque luego fue liberado.
Incidentes
Navarro fue precisamente el detonante de la fatídica revuelta, ya que el 6 de febrero de 2006 fue apresado a la salida de una radio por presunta instigación al delito, y llevado luego a la comisaría de Las Heras.
Horas después, los activistas petroleros atacaban la alcaidía para exigir la liberación de su cacique y moría Sayago -de 31 años, casado y con una beba-, tras ser baleado y golpeado salvajemente.
Los policías estaban desarmados -14 de ellos fueron luego hospitalizados-, pero en la alcaidía quedaron dibujados los impactos de cerca de 130 disparos.
Fue la violenta culminación de varias semanas de cortes de ruta y bloqueo del acceso a yacimientos en el conflicto del norte santacruceño en reclamo de que se elevara el piso salarial para la aplicación del Impuesto a las Ganancias y en abierto desafío a la conducción del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, que no avaló los piquetes.
Por entonces Kirchner se había convertido en virtual gobernador de Santa Cruz, en el marco de una interna con Acevedo que había relegado al verdadero mandatario a un rol secundario en la provincia.
El crimen de Sayago, en medio de una grave convulsión social, fue la gota que rebalsó el vaso: el 15 de marzo, Acevedo presentó su renuncia, abriendo el paso a la asunción de su vice, Carlos Sancho.




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