La jornada incluyó la entrega de presentes a los allegados y sobrevivientes de los estudiantes platenses de la Noche de los Lápices, entre ellos integrantes de las familias López Muntaner y Ungaro, y a Emilce Moler, Gustavo Calotti y Pablo Díaz. Además, contó con música en vivo de estudiantes de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata.
En ese marco, Alak subrayó: "Estamos honrando el compromiso y la valentía de estudiantes secundarios que sufrieron la barbarie de la última dictadura militar: en este lugar donde solían reunirse, renovamos el homenaje a su decisión de luchar por una causa profundamente nacional y popular".
Por último, se descubrió una placa conmemorativa dedicada a Daniel Alberto Racero, Horacio Ángel Ungaro, Claudio De Acha, María Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Francisco López Muntaner y Víctor Alfredo Treviño.
Por la tarde, Kicillof volvió a sumarse a los homenajes: junto a la vicegobernadora Verónica Magario y parte de su gabinete, marchó junto a los estudiantes en la movilización central que se realizó en La Plata.
La jornada estuvo atravesada por la interna del propio peronismo bonaerense, que también se coló en la calle: La Cámpora y el Movimiento Derecho al Futuro del kicillofismo marcharon por separado. La tensión venía escalando desde los días previos por el reclamo de los micros y por la consigna "Cristina libre", que expuso diferencias entre ambos sectores.
El conflicto por los micros se desató días antes de la marcha, cuando la Federación de Estudiantes Secundarios (FES) reclamó a la Provincia el transporte para trasladar estudiantes desde distintos puntos bonaerenses hacia La Plata, un apoyo logístico que según la organización el área de Juventud venía garantizando de forma ininterrumpida desde 2012.
Este año, sin embargo, desde el Gobierno respondieron que los traslados debían ser cubiertos por las organizaciones políticas o sus aliados, y no por el Estado. La FES, un espacio vinculado a La Cámpora, calificó esa respuesta de "mentira" y de "extorsión", al considerar que buscaba condicionar la consigna de la marcha a cambio del apoyo con los colectivos.
La palabra de los sobrevivientes
Durante la marcha, Moler dialogó con Radio Provincia AM1027 y reflexionó sobre el significado de la masiva convocatoria: "Pasaron 50 años y parece mentira ver las calles con más gente que nunca". La sobreviviente admitió que la jornada le genera "sensaciones contradictorias: por un lado, por los años de soledad y angustia vividos, y hoy esto. Quiere decir que el hablar, el contar la memoria sirve, sobre todo para las nuevas generaciones que están con banderas".
Consultada por la masiva presencia de estudiantes, sostuvo que "no les gusta estar mal y no tener horizonte, lo necesitan. Por eso quizás se encuentran con este espacio de explayarse, cantar y unir las luchas de ayer con las luchas de hoy para decir 'sí, vamos a poder cambiar las cosas'".
Moler calificó además como "emblemático" el reconocimiento que le otorgó la Universidad Nacional de La Plata al distinguir con el título Honoris Causa a los protagonistas de la Noche de los Lápices, y remarcó que "que la universidad en este momento donde está tan castigada a nivel presupuestario haga este reconocimiento quiere decir unir las luchas de ayer con las luchas de hoy por la educación pública".
Por último, se dirigió a las nuevas generaciones y las invitó a "apoyarse con historias de vida que la lucharon, como por caso Estela de Carlotto", a quien definió, junto a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, como "un ejemplo de las luchas, donde siempre con la palabra transformaron realidades".
En tanto, Díaz -quien participó del acto central en el Espacio para la Memoria instalado en el ex Pozo de Banfield, en Villa Centenario, Lomas de Zamora- reconoció que "en estos días hay un Pablo emocional, que viene a ver los fantasmas que quedaron acá" y reveló que, a 50 años de aquella noche, se anima a develar un secreto: "En secreto les he dicho que me enamoré de Claudia en un campo de concentración".
Díaz sostuvo que "la única forma de decir que la vida es bella es en el amor" y, en ese sentido, aconsejó a los jóvenes que tengan "a alguien para hablar o abrazarse". El sobreviviente remarcó además que no tiene "una fórmula" para decirles a los chicos qué hacer, sino que les pide que "tengan voz" y que "su opinión se consolide en la mesa familiar".
Resumió, además, sus tres misiones como sobreviviente: "Reclamar justicia por la desaparición eterna de mis compañeras y compañeros; saber dónde están, en función de la necesidad de sus familiares de conocer el lugar donde descansan sus restos, y por último, como ciudadano, estoy en la instancia de la consolidación de los estudiantes secundarios".
Por último, contó que hizo la película "La Noche de los Lápices" "para volver a verla a Claudia a través de una actriz, tan simple como eso", y cerró: "Hoy lo digo porque estoy grande y ya puedo decir los secretos".
"Los lápices siguen escribiendo": la mirada de los estudiantes
En ese sentido, en conferencia de prensa, Alma Parla Hair, presidenta de la FES bonaerense, sostuvo que la marcha "es la que esperamos durante todo el año" y destacó que la convocatoria platense se enmarca en actividades por el aniversario que se replican en todo el país. "Tenemos memoria, y sabemos que los lápices siguen escribiendo, y también representamos mucho y nos sentimos muy identificados con esa generación", afirmó.
Consultada sobre qué reclamos "escriben" hoy los estudiantes, Alma respondió que la consigna central de este año es "Cristina libre y presidenta", que se replica en distintos puntos del país bajo la organización de la Red Nacional de Estudiantes Secundarios (Renaes).
Miles de jóvenes marcharon en distintos puntos del país por los 50 años de la Noche de los Lápices.
El movimiento estudiantil secundario organizado en la Red Nacional de Centros de Estudiantes (ReNaCe) realizó este miércoles diversos homenajes en conmemoración de los 50 años de la Noche de los Lápices. Bajo la consigna "Patriotas y valientes para cambiar la historia: Romper la proscripción para cambiar la Argentina", hubo actividades en distintos puntos del país, con una movilización central en La Plata.
En la Ciudad de Buenos Aires, la convocatoria fue en Plaza Houssay, con una columna que culminó con un acto en Plaza de Mayo y luego pasó por San José 1111, en el domicilio de CFK. También hubo actividades en otras provincias: en Salta, la movilización comenzó desde la plaza 9 de Julio y terminó con un festival frente al cabildo; en Tucumán se marchó desde Junín y Santa Fe hacia Plaza Independencia; en Córdoba la movilización partió desde la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano (La Rioja 1450); en Rosario se marchó con un festival desde Plaza San Martín, y en San Martín de los Andes, desde Plaza Sarmiento.
Qué ocurrió ese 16 de septiembre
La Noche de los Lápices es el nombre con el que se conoce al operativo de secuestro y desaparición de estudiantes secundarios platenses ejecutado por la última dictadura cívico-militar en la madrugada del 16 de septiembre de 1976, en coincidencia con el aniversario del golpe que derrocó a Juan Domingo Perón.
Un grupo de adolescentes de entre 16 y 18 años, la mayoría militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), fue secuestrado por comandos de la Policía bonaerense al mando del entonces jefe de la fuerza, Ramón Camps, y su director de Investigaciones, Miguel Etchecolatz, y trasladado a centros clandestinos de detención como Arana, el Pozo de Banfield y "La Cacha".
De los diez estudiantes detenidos, seis permanecen desaparecidos -Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro- mientras que Gustavo Calotti, Emilce Moler, Patricia Miranda y Pablo Díaz sobrevivieron y, con el tiempo, se convirtieron en testigos centrales para reconstruir el terrorismo de Estado, entre otras instancias en el Juicio a las Juntas Militares.
Desde 2006, cada 16 de septiembre se conmemora en la Argentina el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios en homenaje a las víctimas de aquel operativo.