Buena parte de las propuestas apuntó a asegurar una mayor fluidez en el transporte de carga y de personas entre la Argentina y Chile, tanto a nivel terrestre como aéreo. Varios de esos planteos, en rigor, ya contaban con el visto bueno del saliente Ricardo Lagos. Otros, en cambio, pugnaron ayer por colarse en la agenda de trabajo de la funcionaria trasandina. El encuentro -un desayuno ofrecido por Bachelet- hizo madrugar a los mandatarios. Arrancó minutos después de las 8 en la sede diplomática chilena en Buenos Aires, con la presencia de la totalidad de la comitiva que acompañó a la presidenta en su primera visita oficial a un país extranjero. Fue la propia Bachelet quien abrió la reunión, al destacar la intención de su gobierno de profundizar los tratados de cooperación binacionales, y avanzar en la construcción de obras claves para el desarrollo de ambos países. Cinco minutos A sabiendas de la ansiedad por cerrar acuerdos bilaterales, la presidenta concedió «cinco minutos» a cada uno de los gobernadores para que le expusieran, en forma «resumida», tanto sus propuestas como las asignaturas pendientes en materia de la relación bilateral. Sin perder la sonrisa, a pesar de la catarata de planteos, la médica chilena escuchó las aspiraciones de cada gobernador. Claro está, sólo algunas de ellas lograrán finalmente plasmarse en los hechos. Los funcionarios provinciales se llevaron ayer del edificio de la calle Tagle la promesa de un próximo encuentro, donde se analizarán los planteos desplegados ayer. Algunos incluso no se volverán a sus terruños con las manos vacías. Por caso, en Mendoza saben que la licitación para reactivar el Tren Trasandino Central será lanzada por Chile, «a más tardar, el 31 de julio». Fueron de la partida los gobernadores Julio Cobos (Mendoza), Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca), Miguel Saiz (Río Negro), Jorge Sobisch (Neuquén), Juan Carlos Romero (Salta), Eduardo Fellner (Jujuy), Gildo Insfrán (Formosa), Mario Das Neves (Chubut), Roy Nikisch (Chaco), José Luis Gioja (San Juan), Angel Maza (La Rioja), Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Felipe Solá (Buenos Aires), además del flamante jefe de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Telerman. Ampliación Si bien la convocatoria inicial contempló un encuentro sólo con provincias limítrofes, finalmente los anfitriones debieron abrir la mesa a gobernadores no fronterizos, como Solá, Nikisch, Zamora y hasta Telerman. Tras el encuentro, los gobernadores coincidieron en destacar lo «positivo» de la cumbre, y también el hecho de que haya sido la Argentina el primer país visitado por Bachelet como presidenta. Además de los planteos en pos de acuerdos bilaterales, hubo tiempo también para los elogios. Por caso, Solá destacó el papel de Bachelet como médica y ministra de Defensa, y destacó que tanto en Chile como en Buenos Aires viven cerca de 15 millones de personas. «Tenemos que aprender» del país vecino, admitió, en materia de administración y de desarrollo económico. El bonaerense también aseguró que se habló de implementar «una tarjeta de inmigración» que facilite el intercambio turístico entre la Argentina y Chile. En materia de pedidos a la presidenta chilena, por caso, el salteño Romero remarcó el interés provincial en la pavimentación completa de la Ruta 51, que permitirá una mayor infraestructura a través del Paso de Sico. «La presidente ha expresado su voluntad de agilizar y facilitar la integración y la comunicación entre los Estados, aun sabiendo que durante los cuatro años que dura su mandato será difícil lograrlo en su totalidad», se sinceró ayer el rionegrino Saiz.
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