6 de noviembre 2002 - 00:00

Buenos Aires arma ya plan para reducir gasto

Los números molestan. En 2001 se pagaron $ 54 millones en teléfonos fijos, télex y celulares, $ 41 millones en electricidad y alrededor de $ 10 millones en el resto de los servicios públicos. En total, 104 millones más los $ 30 millones de recargos por mora.
En esto se evaluará cada paso para detectar eventuales maniobras. «A las empresas les conviene que nos atrasemos porque hacen negocio y quizás haya alguien que esté colaborando desde el Estado para que así sea», confió un vocero oficial.

Entre los $ 134 millones de gasto se computa lo correspondiente a toda la administración pública con excepción del Instituto de Loterías y Casinos, y al Banco Provincia.
Con esos datos, en La Plata comenzaron a diseñar un plan para hacer más eficiente el gasto en lo vinculado al uso de los servicios públicos, programa que toma como antecedente una prueba piloto realizada en la Dirección Provincial de Energía con, según las fuentes, «gran resultado».

En ese organismo, que depende del Ministerio de Infraestructura bonaerense a cargo de Raúl Rivara, se logró reducir 45% el gasto en electricidad, 45% el teléfono y 90% en agua. Ahora quieren calcar esa experiencia a todo el Estado.

En conjunto, están trabajando técnicos de la Dirección de Energía y del Ministerio de Economía, con la coordinación de la Secretaría de Modernización del Estado de la provincia, oficina que capitanea Florencio Randazzo.

Hasta ahora se trabajan con dos premisas:

Generar conciencia en los empleados y funcionarios -también en docentes y alumnos- para reducir el consumo de servicios públicos. «No gastar de menos, sino lo necesario» es la premisa oficial.

Corregir el proceso de facturación y pago porque, según sospechan en La Plata, un alto porcentaje de los pagos se podría reducir mediante un mecanismo más ágil en la liquidación de las facturas.

En ambos casos, es clave la tarea en el ámbito de la Dirección de Cultura y Educación bonaerense ya que 50% de la mora es de esa dependencia, por los establecimientos educativos, donde también se registra un alto nivel de consumo. Por eso, se evalúa lanzar un plan entre los alumnos bonaerenses.
Se trabajará sobre la base de la experiencia de la Dirección de Energía que focalizó su política de «ahorro» en cuestiones sencillas que van desde colocar lámparas de bajo consumo hasta disponer que las llamadas de larga distancia o a celular sólo se puedan realizar desde las jefaturas de cada área.
«La intención es generar respecto del Estado el mismo cuidado que cada uno pone en el consumo de su casa y dejar de pensar que cuando gasta el gobierno no gasta nadie porque en realidad estamos gastando, y muy mal, todos», detalló uno de los gestores del programa.

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