Axel Kicillof abrió ayer el 148° período de sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense -el primero de su administración- con un discurso en el que trazó un duro diagnóstico del presente provincial que le legó María Eugenia Vidal -más allá, dijo, de las cuestiones estructurales-, hizo un repaso de las primeras medidas de gestión y marcó las nuevas prioridades de su agenda.
Kicillof abrió sesión con foco en crisis, deuda y fondos para Buenos Aires
"Estamos poniendo en marcha la provincia", dijo. Repasó medidas de sus 82 días de gestión y destacó que privilegiará "a los que menos tienen". Apuntó a CABA, en medio de puja por coparticipación.
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Tajante. Axel Kicillof, junto a la vicegobernadora Verónica Magario. “Hay hechos estructurales, pero no se ha mejorado nada: se ha empeorado”, dijo respecto de “los últimos cuatro años”, en referencia a María Eugenia Vidal.
La ceremonia se extendió por cerca de dos horas, y uno de los puntos de inflexión llegó sobre el final, cuando hizo hincapié en el aporte del 39% que la provincia hace -por su poderoso volumen productivo- para alimentar la coparticipación nacional, y el menguado reparto automático que luego retorna a las arcas bonaerenses (23%).
“No tiene que ver con el federalismo, sino con algo que pasa desde 1976 por las políticas neoliberales; Buenos Aires concentra el 55% de la pobreza de la Argentina y el 60% de los desocupados”, enfatizó.
En esa línea, apuntó de lleno a los recursos que recibe la Ciudad de Buenos Aires, y que se vieron incrementados incluso por el aumento de la coparticipación que le concedió Mauricio Macri por decreto en 2016 a Horacio Rodríguez Larreta. Un beneficio que ahora Alberto Fernández busca revertir, y que tiene como telón de fondo la pretensión ya anticipada por el actual Gobierno bonaerense a la Casa Rosada de cosechar una actualización del Fondo del Conurbano, erosionado por la inflación.
“La Ciudad tiene un Presupuesto de 350 mil millones de pesos y en la provincia tenemos más de 17 millones de habitantes”, comparó, además de graficar con que “uno cruza la General Paz y ve plazas colgando de las paredes, pero faltan cloacas en el otro lado”. Un planteo que ya había elevado en diciembre, a poco de asumir la vicepresidencia, la propia Cristina de Kirchner, con La Matanza como escenario.
Por eso abrió el debate en pos de avanzar en una estrategia “desde la provincia para que termine esta situación de inequidad, que hace que no podamos atender las necesidades indispensables”.
“Hay que ser solidario y equitativo”, advirtió, y enfatizó: “No estamos contra ninguna jurisdicción ni buscamos pelear con nadie”.
Y advirtió que la provincia “no sólo es viable, sino potente y grandiosa, y no la van a dividir ni amputar ni achicar”.
Puesta en marcha
“En estos 82 días estamos poniendo en marcha la provincia”, sostuvo en el inicio de su discurso, y puso a los legisladores locales como destinatarios. “La propuesta que tengo es empezar a reparar ese estado de abandono y trabajar inmediatamente para revertir esa situación”, dijo.
“Hay hechos estructurales, pero no se ha mejorado nada: se ha empeorado”, afirmó respecto de la gestión de Vidal, a quien no mencionó. Luego destacó el repunte que mostró el turismo en esta temporada -resaltó por caso un incremento del 15,6% en Mar del Plata- y aclaró que respondió a políticas provinciales y nacionales, que apuntaron a frenar las subas “sin control de las tarifas de luz y gas, los peajes y las naftas”, lo que derivó en una “mayor certidumbre”.
“Si sabemos dónde poner los recursos, vamos a dar vuelta esta crisis y a poner de pie a la provincia”, arengó.
En paralelo, celebró el retorno a clases ayer sin paros “después de mucho tiempo”. “Los únicos privilegiados son los niños y niñas”, dijo.
En esa línea, durante varios tramos del discurso hizo foco en la premisa de “nunca más al neoliberalismo en la provincia de Buenos Aires”. “Siempre los perdedores son los más vulnerables, las grandes mayorías populares, que son los que venimos nosotros a representar”, enfatizó, en medio de fuertes aplausos.
Además, hizo referencias a las tarifas. “Las medidas que tomemos van a privilegiar siempre a los que menos tienen”, advirtió,.
“Cuando insertamos recursos en los sectores menos favorecidos, cuando se crea empleo, descubrimos que el derrame va de abajo para arriba: si nosotros creamos poder de compra, le mejoramos la vida a la gente, le permitimos vivir, tener dignidad, va a consumir, va a comprar y eso va a generar demanda, producción y trabajo”, dijo. Y remarcó que “la política de inclusión social es la mejor política de industrialización y de producción”.
También hizo foco en la deuda “insostenible e impagable en la provincia y en la Nación”, e hizo foco en que “la estrategia de la provincia está absolutamente coordinada con la estrategia nacional”. “Estamos trabajando con Alberto y con (Martín) Guzmán para encontrar una solución”, sostuvo.
La ceremonia arrancó pasadas las 16.30 en el recinto de la Cámara de Diputados, en La Plata, y contó con la presencia de la vicegobernadora Verónica Magario; el presidente de la Cámara de Diputados, Federico Otermin; el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro; el exgobernador Daniel Scioli; el presidente de la Corte provincial, Eduardo De Lazzari; legisladores nacionales e intendentes (incluido el de La Plata, Julio Garro), además de Abuelas de Plaza de Mayo.
“Fue un mensaje hacia afuera de la Cámara, no estrictamente a la política sino a la gente”, dijo el director ejecutivo de Arba, Cristian Girard. E hizo hincapié en que las prioridades tienen que ver “con que los que más tienen se comprometan” con un cambio que tiene que ver con “mejorar la vida de los que peor la están pasando”.
El discurso -que Kicillof escribió este fin de semana- se apoyó en informes de gestión entregados por los ministros de cada una de las áreas, y que luego fueron compilados por el jefe de Gabinete, Carlos Bianco. El pulido final corrió por cuenta de la esposa del gobernador, la doctora en Letras Soledad Querehilac.
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