6 de febrero 2004 - 00:00

De la Sota quiere una pelota oficial cordobesa

Es así como los pequeños empresarios del interior cordobés radicados en las ciudades de Bell Ville, Morrison y San Marcos Sud Ballesteros -donde se concentra la producción de pelotas del país- presionan para que la poderosa Adidas traslade hacia su territorio la fabricación de balones que ahora se realiza en Marruecos,Alemania y Pakistán (en este último las de producción masiva).

De la Sota se puso ayer al frente de este reclamo y anunció que será recibido por Grondona este martes al mediodía. El cordobés -que tiene pensado pedir el apoyo de la Nación-propondrá al titular de la AFA que los fabricantes locales, agrupados en la Cámara Argentina de Fabricantes de Balones (CAFABA), se conviertan en proveedores de Adidas y que, además, se otorgue un certificado de calidad a las pelotas fabricadas por las firmas de su provincia.

Un plan B de De la Sota será que la AFA acepte que los esféricos cordobeses sean utilizados, si bien no en Primera A, al menos en los torneos de ascenso y regionales.

Además, el mandatario mediterráneo recordará a Grondona su palabra empeñada acerca de que «se buscarían los medios para que en un futuro la producción sea local». Pero, de todos modos, la decisión recae en Adidas Internacional, con quien la AFA tiene contrato hasta 2006. Debería evaluarse entonces la conveniencia o no de fabricar balones en la Argentina, lo cual es altamente complicado, no sólo por los costos, sino por carencias técnicas, ya que no hay por el momento manera de hacer balones de poliuretano, el material que hoy se utiliza para los productos destinados a la alta competencia.

Cabe finalmente recordar que Signia, el anterior concesionario de las pelotas del fútbol argentino, no tuvo buena aceptación en el medio futbolístico para su producto fabricado de PVC durante el corto tiempo que duró su contrato, anterior a la quiebra del grupo Gatic el año pasado.

• Declaración

Por su parte, ayer, la Legislatura de Córdoba aprobó un proyecto de declaración en el que señala que el contrato firmado con Adidas «es muy grave, porque se mezcla el llamado dumping social, que se da en países como Pakistán, donde hay mano de obra cuasi esclava y mano de obra infantil que baja los costos de tal forma que es imposible competir».

Hay mucho de cierto en esto, ya que el armado de un balón en Pakistán tiene un costo de 0,10 de dólar, mientras que en la Argentina asciende a entre 0,8 y 1,5 dólar. Cabe resaltar que durante 2003 ingresaron en el país 2,5 millones de pelotas fabricadas en el exterior y que la industria local posee unos 4 mil puestos de trabajo que hoy están en crisis.

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