Buenos Aires - A diferencia de celebraciones de otros años o a otros santos, como la de San Cayetano, la ceremonia en honor a la Virgen del Rosario en San Nicolás de los Arroyos excluyó del púlpito cualquier referencia a la situación social o política del país. Sin embargo, la única mención «hacia los gobernantes de las naciones» se hizo durante las peticiones, cuando se les pidió «que defiendan la vida desde su concepción y respeten en sus decisiones los valores cristianos». Fue en referencia a la polémica instalada por el aborto que se le practicó a una joven entrerriana discapacitada y violada. El mensaje fue en sintonía con las apreciaciones que el Episcopado realizó el lunes: «Llegó el momento de poner freno al desenfreno abortista», advirtió a través del Secretariado Nacional para la Familia. Más de medio millón de peregrinos veneró ayer a la Virgen del Rosario, en el lugar donde se construye el templo que, según los creyentes, María le pidió a Gladys Motta en los mensajes que le transmitía en sus sueños. Tamaña multitud no evitó, sin embargo, que el intendente Marcelo Carignani fuera interceptado por un grupo de vecinos preocupado por la ola de inseguridad que asuela a esa ciudad, convertida en santuario nacional desde hace 24 años.
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