27 de marzo 2007 - 00:00
El jueves habrá otra megamarcha
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El prelado dijo que le parece «injusto» que el Presidente lo haya vinculado con sectores políticos y reafirmó su «tranquilidad de conciencia» por haber intervenido en el conflicto entre los estatales y el gobierno provincial.
El jueves, desde el escenario montado para un acto en Gregorio de Laferrere, Kirchner se refirió -aunque sin nombrarlo- a Romanín como «algún distraído que llegó hace un año a mi provincia a cumplir una importante función». Y lo instó a que ejercer esa función para todos «y no solamente con algunos».
El Presidente también dijo que no iba a aceptar «extorsiones» de los empleados estatales.
Ayer, el obispo de la capital provincial reaccionó también a la recriminación que le hizo el gobierno sobre que «debía ser el obispo de todos»: «Cuando estuve con el gobierno, entregando llaves de viviendas, acompañándolo en distintos actos, lo cual seguiré haciendo, nadie me dijo sos el obispo K o estás casado con el gobierno, porque es una cosa normal; después estar con los sindicatos, mañana en los hospitales, estuve con los jubilados, fui a visitar a los presos, porque mi diócesis son todos, nadie queda excluido, nadie, ni siquiera los no creyentes», retrucó.



